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Los días que el Madrid juega no son todo lo que somos (pero casi)

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Los días que el Madrid juega no son todo lo que somos (pero casi)

Escrito por: La Galerna18 octubre, 2016
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Buenos días. Confesamos no ser fieles al himno de la Décima, en el sentido de que los días que el Madrid juega no son todo lo que somos.  En La Galerna, aparte del Real Madrid, nos gustan otras cosas y también somos los días en que esas otras cosas suceden. Nos contentaremos, menos ambiciosos pero no por ello menos entusiastas que el himno de Jabois, con disfrutar mucho, muchísimo de los días en que el Madrid salta al campo. A lo mejor hay cosas que nos gustan casi tanto, pero seguro que no hay ninguna que nos guste más (y que pueda llevarse a cabo con la ropa puesta) que ver jugar al Madrid, máxime si hablamos de competiciones europeas. También es posible ver jugar al Madrid, verlo jugar competiciones europeas y verlo además sin la ropa puesta, pero nos estamos metiendo en un jardín del que va a ser difícil salir sin la ayuda de la portada de Marca.

marca1810Ya que hablamos de las cosas que nos gustan y de las que no nos gustan, lo vamos a decir ya y sin anestesia: no nos gustan estas fotos de grupo de los jugadores tras los entrenamientos, marcando músculo y con cara de fiereza. Nos parecen un poco horterillas, pero qué queréis que os digamos: doctores tiene la iglesia, y si estas cosas hacen falta para ganar las asumiremos con la misma expresión de seriedad resignada que la que, por ejemplo, luce en la foto Nacho Fernández. A Kroos le vemos despistadillo y presa de un cierto rubor ante la perspectiva del posado que no hace sino acrecentar el amor que le profesamos y profesaremos hasta el fin de los tiempos, cuando una lluvia de meteoritos finiquite el sistema solar dejando las cosas en la misma diferencia de número de Copas de Europa que ya había entre Madrid y Barça en 1966. En el mejor (peor) de los casos.

El lema elegido por Marca ("Aquí la legión") tampoco termina de convencernos, sobre todo porque el cuarto espíritu del credo legionario de Millán Astray al que parecen querer aludir (y que imaginamos no habrá encandilado a los lectores podemitas de la publicación que por la ley de la probabilidad ha de haber) no decía "Aquí la legión" sino "A mí la legión". El saludo marcial de Danilo es por lo demás lo único que podría remitir a cuestiones de ese tipo, pero no nos vamos a poner puntillosos ni un minuto más. Si el Madrid nos pide llevar a cabo de cuando en cuando renuncias estéticas, ¿quiénes seremos nosotros para negárselo? Ya recibimos con alguna reserva inicial el grito hipohuracanado de Cristiano y ahora son nuestros hijos quienes tienen que solicitarnos que dejemos un rato de ensayar el SIIIIUUUUUU por el pasillo, con su correspondiente salto hacia atrás.

Lo que no nos genera reserva alguna en absoluto es el Real Madrid en sí, más allá de posados, más allá de gritos, más allá de himnos o canciones de amor y de guerra. Esta noche juega el Madrid un partido de la vieja Copa de Europa y estamos con el espíritu presto para la guerra. Ganemos y si es posible, dado que el factor goal-average puede tener su peso final en un grupo mucho más apretado de lo que nuestros enemigos quisieron hacernos ver tras el sorteo, goleemos también.

El Barça juega también Champions y su prensa se ocupa de ello. Hay que entenderles.

Hala Madrid un millón de veces, amigos nuestros.

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