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La recompensa del humilde

La recompensa del humilde

Escrito por: Antonio Escohotado16 agosto, 2018
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Ya era hora de que el Atlético rascase un título ante su orgulloso rival; y que lo lograra precisamente cuando nadie –pienso en las casas de apuestas– daba un duro por su supervivencia. Ramos acababa de adelantarse con un penalti tirado impecablemente, cundía la impresión de que uno por uno los blancos eran bastante mejores y, sobre todo, afloraban signos de agotamiento intenso en sus adversarios, anunciados por la salida de Griezman.

El empate llegó en función de un despiste, e incluso entonces se reforzó la sensación de que los atléticos estaban fundidos; pero intervino por tercera vez el temible Costa, que viene de la villa llamada Culebra, nombre premonitorio del veneno y el latigazo atesorado por este señor, y otro despiste permitió a Saúl reivindicarse como lo que es: uno de los mejores jugadores españoles. Aún había remedio, pero la más ridícula dejadez cumplida al alimón por Ramos y Varane permitió meter el cuarto, un mazazo invencible para las neuronas de los blancos, ya que no para sus músculos. Desaparecieron las jugadas siquiera medianas; Marcelo empezó a fallarlo todo tras el disparate precursor del empate, y el finísimo Modric –único situado en posición de disparo– volvió a demostrar que en esa asignatura apenas aprueba.

¿Y qué decir del Real? Además de que “la derrota es botín de almas bien nacidas” –según Alonso Quijano–, quizá juega igual algo mejor que a finales del verano pasado, pues la ausencia de su gran matador ha desagobiado a bastantes. En la prórroga de esta noche CR7 bien habría podido hacer de las suyas; pero la derrota ha sido a mi juicio psicológica, precipitada por ráfagas de prepotencia en su zaga, al compás de que ni Casemiro ni Isco tuvieran su día. Asensio pudo marcar dos goles –uno parado espléndidamente por Oblak y otro que salió lamiendo el palo–, por no decir tres, si el no menos espléndido pase de Bale le hubiese ido a la zurda. Navas hizo su primera parada hacia el minuto 75, y hasta borrarse en la segunda mitad Benzema ofreció vislumbres de una garra inédita. Ceballos sigue creciendo despacito, y Bale jugó como los ángeles hasta el tramo de desplome cerebral conjunto.

Convendría recordar a Sacchi cuando se habla de presión “muy arriba”, pues tiene algo de ir a tontas y a locas si no ocurre en todo el campo, como demostró su Milán; y no olvidar tampoco que tener un gran equipo quizá no abona un segundo año de amarrategui en materia de cracks. Kanté y Hazard me siguen pareciendo óptimos.

Antonio Escohotado
Escritor de una veintena de obras de referencia, como Historia General de las Drogas, Caos y Orden o Los Enemigos del Comercio. Su hijo Jorge administra sus RRSS. @aescohotado

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