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La prensa que padecemos

La prensa que padecemos

Escrito por: Jesús Bengoechea16 marzo, 2016
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Aunque algunos días se convierta en un editorial solapado sobre algún tema de actualidad madridista, el Portanálisis es la sección diaria de La Galerna a través de la cual repasamos las portadas de la prensa deportiva de la jornada con la sorna que sus enfoques suelen merecer. Queremos que cada portanálisis sea una pieza cuyo género oscile entre el comentario vagamente cínico y la propia sátira, así como que esté dotado de cohesión interna y presidido por un espíritu burlón pero de intachable gusto. La materia prima no siempre ayuda, y las tres personas que cada mañana se entregan a esa tarea por turnos (o a la vez, pues ha habido y habrá portanálisis a cuatro y seis manos) merecen todo tipo de reconocimientos, por lograr ese mérito en ocasiones, por intentarlo siempre, y a veces por la simple capacidad de privarse de recurrir al exabrupto.

Hay días en que esa privación duele demasiado como para que algún portanalista no se conceda, para compensar, el beneficio de un apéndice sobre aquella primera plana que más les haya escandalizado. Yo, por ejemplo, sigo en estado de pasmo ante la portada de Sport del domingo, ya saben, la de la venganza. Les recuerdo. Tras el partido de ida contra el Getafe, coincidiendo con Halloween, los jugadores del Barça interrumpieron la rueda de prensa de un futbolista del club local para montar un circo incalificable ataviados con disfraces de brujas, zombies o freddykruggers. Como hubo quien se ofendió por esta simpática chanza (que ya son ganas de ofenderse porque mira que la cosa tenía una gracia que no se podía aguantar), los jugadores del Barça se ofendieron a su vez. Es lo que sucede cuando el entorno te sitúa en un estado de endiosamiento de tal calibre que puedes llegar a considerarte la víctima cuando intentas pisotear a alguien y a ese alguien le da por revolverse. La plantilla y el presidente del Getafe se quejaron por la falta de respeto de los disfracitos en el postpartido y los del Barça se indignaron por las quejas. Al parecer, y a través de esas quejas, el Getafe había golpeado la rodilla del Barça con un ojo, y eso está muy pero que muy feo. Se merecían un escarmiento, un serio correctivo por no haber reído la gracia a los culés y haberse hecho los dignos, los enojados, y con ese ánimo de desquite les esperaban en el partido de vuelta (ánimo de desquite del Barcelona, aclaramos completamente en serio, y no del Getafe como lógicamente cabría pensar). Todo esto de la venganza del ofensor contra el ofendido (y no al revés), que suena al sarcasmo más ficticio, lo sostiene muy en serio el diario Sport, no sabemos si con fundamento en el propio sentir del vestuario blaugrana. Les golearon por siesos, por no celebrar sus divertidísimas mofas. Sí, amigos: la desfachatez de los tiempos que vivimos se encarna a la perfección en el Barça y en su entorno, muy especialmente en este medio afín.

upset man with newspaper

No solamente en ellos, claro. El Portanálisis ha hecho fortuna acuñando el anglicismo The Ouija Daily para designar al madrileño diario As, en alusión al nefando reportaje en el que un periodista y un hostelero invocaron –literalmente- el espíritu de Juanito “delante” de los lectores del rotativo, hito universal del mal gusto por el cual a día de hoy aún no se ha disculpado el periódico de Prisa. Ha llegado a mis manos un muy interesante documento. Resulta que un periodista deportivo cabal, escandalizado ante la infamia, remitió una queja a la Asociación de la Prensa Española, concretamente a través del organismo llamado Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo. Esta es la respuesta que recibió del citado organismo:

 

Muy señor mío,

La comisión permanente de la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo, en base a lo establecido en el art. 9 del reglamento de la Comisión, ha estudiado la queja de D. --------, formulada contra el diario As, por intromisión en la vida privada del difunto futbolista D. Juan Gómez “Juanito”. La comisión permanente entiende que la persona que reclama no está legitimada para presentar la queja, al carecer de interés en el asunto, sin que tampoco concurran las circunstancias establecidas en el artículo 9.3 que, en su caso, podrían habilitar excepcionalmente a esta Comisión para actuar en el ámbito deontológico.

En consecuencia se declara la inadmisión de la referida queja, por falta de legitimación activa de quien la presenta, sin que sea preciso analizar el resto de las circunstancias de tiempo y forma concurrentes en la misma.

En Madrid, a 26 de febrero de 2015.

 

Atentamente.

 

Fdo.: ----------------------- (P.O. del Secretario de la Comisión)

 

Conviene aclarar que el periodista que presentó la reclamación es miembro de pleno derecho de la Asociación de la Prensa Española, que por tanto está perfectamente legitimado ante la Comisión para la presentación de este tipo de quejas y que por consiguiente es difícil explicar que se invoque (aquí va todo de invocar) la “falta de interés en el asunto” del demandante, como si el cuidado de la ética y el buen gusto en la prensa escrita no fuese algo del interés común y por tanto también de quien tramitó la reclamación, máxime si hablamos de alguien que perteneciendo al gremio quiere velar por la decencia del mismo. ¿Quién atesoraría entonces la “legitimación activa” que se exige y de la que al parecer carece el protagonista de nuestra historia?, cabría preguntarse. ¿Quizá, en este caso concreto, esa legitimación recaería única y exclusivamente en los deudos del futbolista, quienes sí tendrían “interés” en la cuestión? Si a eso se refiere la resolución, y considerando además que única y exclusivamente los miembros de la Asociación de la Prensa Española pueden personarse ante esta Comisión, sólo un hijo de Juanito que además fuese periodista, y estuviese dado de alta en la Asociación, podría ser considerado un demandante con “legitimación activa”. Si tal es la conclusión que cabe alcanzar, ¿qué grado de protección tiene un español corriente, que ni sea periodista ni tenga relación familiar alguna con el tema de que se trate, ante patentes afrentas al decoro como la que ahora rememoramos?

Ante esta desprotección, se posiciona modestamente La Galerna, y no sólo (aunque sobre todo) a través de su Portanálisis. No podremos tal vez hacer mucho pero algo haremos. La prensa tradicional, de momento, no parece querer recibirnos (ni a nosotros ni a nuestro propósito) de muy buen grado. Hemos saltado a casi todos los medios, deportivos y generalistas, a través de nuestra entrevista con Álvaro Arbeloa, y aunque hemos cosechado algunos parabienes también hemos recabado hostilidades. Héctor Fernández, de Onda cero, abrió su referencia radiofónica a la entrevista descalificando a La Galerna como un medio “tendencioso, ultramadridista y mourinhista”. En posterior conversación tuitera, Fernández admitió que había proferido esas descalificaciones sin conocer la publicación. Es muy difícil pensar que detrás de un ataque tan gratuito contra algo que se desconoce no se esconda la influencia del pecado capital favorito de casi todos los españoles (al parecer, de algunos madridistas también, y entre ellos no cuento ahora al periodista de Onda Cero). Fernández llegó, en el curso de dicha conversación, a disculparse por sus palabras y el tono peyorativo de las mismas, si bien el posterior borrado de la conversación por su parte quizá deba hacer entender que retira sus disculpas. No es eso lo que cuenta. Lo que cuenta es la sensación de que la existencia de personas que piensan como Arbeloa, y la de medios como el nuestro, es percibida como una amenaza (aún modesta, pero amenaza) al proceder habitual de la prensa que padecemos, la que en su hooliganismo blaugrana es capaz de intentar convertir en agresores a los agredidos, la que en su falta de fundamentos éticos es capaz de invocar –literalmente, insistimos- el espíritu de un futbolista muerto, la que ante el surgimiento de un nuevo medio, desconocido hasta hoy, se parapeta tras la descalificación preliminar para combatir el miedo a ser denunciado en sus malas prácticas, como hace Arbeloa en la entrevista, como hacemos nosotros todos los días.