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La leyenda de Ansu Fati y las lágrimas de Vinicius

La leyenda de Ansu Fati y las lágrimas de Vinicius

Escrito por: Pepe Kollins28 septiembre, 2019
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“Lo de Ansu Fati ya no es una historia de cuento sino de leyenda”, comentó el locutor sin poder disimular su emoción. No, no hemos viajado en el tiempo. No estamos en el 2028, ni el Barça ha ganado su décima Copa de Europa y Ansu Fati, a sus 25 años ya suma cuatro balones de oro. La realidad es que estamos en el 2019 y el canterano azulgrana ha disputado solamente 231 minutos con el primer equipo, el equivalente a dos partidos y medio. En ese intervalo no se han producido hechos trascendentes que hayan resultado decisivos para la consecución de un título o una remontada que hubiera podido resaltar una actuación con independencia de su efecto en el palmarés. De hecho, en los cinco encuentros en los que ha participado Ansu Fati, su rendimiento ha sido muy variado: desde actuaciones espectaculares – como sus 60 minutos contra el Valencia con gol y asistencia incluidos -, ilusionantes – como sus 12 minutos contra el Villareal, partido en el que destacó por desbordar dos veces a su defensor -, efectivas – como su gol de cabeza en el Reino de Navarra, en una actuación de 45 minutos que por lo demás resultó discreta -, sin trascendencia - como sus 12 minutos contra el Betis - o directamente malas – como sus 59 minutos en Dortmund -.

Por lo tanto, podríamos decir, que el cabezazo de Ansu Fati contra Osasuna y su exhibición durante una hora contra el Valencia fueron la base para forjar una leyenda. Tampoco pretendemos adjudicar la autoria de este bombo exclusivamente a Carlos Martínez que fue quien pronunció esas palabras durante la retransmisión del Barça–Villareal por Movistar. Estas últimas semanas, hemos escuchado o leído en otros medios sentencias como “Messi, Suárez y Griezmann, junto a Ansu Fati, la mejor delantera de Europa”, “los defensores ya saben qué clase de jugador es Ansu Fati” o “tampoco vamos a descubrir ahora a Ansu Fati”. Se trata de elaborar un relato previo a la leyenda precisamente para sustentarla, toda vez que hace un mes, ni en Barcelona, nadie – a excepción de aquellos aficionados que seguían la Young League - tenía la menor idea de quién respondía por ese nombre.

Estas líneas, en todo caso, no pretenden desmerecer a este chico, que obviamente basta verlo esos instantes – que es como cabría definir a 231 minutos – para darse cuenta de que es muy bueno y tiene algo especial. Tan especial como lo pudiera tener Riqui Puig, que era el señalado hasta hace unas semanas como el canterano más destacado del club azulgrana y que sigue jugando en el filial. O ni que decir de aquella legión de chavales que han sido presentados como firmes candidatos a cracks mundiales y que luego no cuajaron, como es el caso de Bojan Krkic, Giovani dos Santos, Munir El Haddadi o Adama Traoré, a algunos de los cuales sí que les precedía cierta fama de portentos, antes incluso de su debut.

Pero, insistimos, antes del partido en Pamplona, Ansu Fati era un perfecto desconocido para la gran mayoría de aficionados y periodistas de Barcelona. Fueron las lesiones en cadena de Messi, Suárez y Dembelé lo que le auparon al primer equipo e, incluso, al terreno de juego, como también llevaron al once titular a Carles Pérez. A partir de ahí, han sido varios los factores que han acelerado esta hipérbole.

Para empezar el no fichaje de Neymar que constituye la raíz de esta dinámica. El debut de Ansu Fati es coincidente con el gatillazo de la contratación del brasileño, circunstancia que es aprovechada de inmediato, por club y prensa, para mitigar la frustración derivada de un fichaje que se daba por hecho. El segundo y tercer factor es Messi. Poco después de la espectacular intervención de Ansu Fati contra el Valencia se supo que el jugador había abandonado a su representante, Josep María Minguella, para pasar a ser asesorado por Rodrigo Messi, hermano de la estrella argentina, por consejo del club. Pero es que, precisamente, es la concatenación de lesiones de Leo lo que ha generado tal estado de alarma en el seno del barcelonismo – por el abismo que vislumbran en un futuro a medio plazo – que también se ha aprovechado la irrupción del guineano, para parchear esta angustia. Hasta el propio Suárez ha sido sacrificado por la prensa deportiva de Barcelona para hacer sitio a la promesa – como anteriormente se sacrificó a Dembelé, que por cierto contra el Villareal estuvo mejor que el canterano en la otra banda, por más que luego fuese el otro el que centrase los comentarios. Podríamos concluir, por tanto, que el hype de Ansu Fati es proporcional a la congoja que suscita un declive o final de carrera de Leo Messi.

Si bien es comprensible que cualquier medio local – y hasta estatal - promocione una aparición de este tipo, la dimensión que le han otorgado – la de una “leyenda” a la que “nadie va a descubrir ahora” tras 231 minutos jugados – resulta del todo disparatada y un agravio comparativo, uno más, con la actitud que les dedican a los chicos del Real Madrid. Este miércoles vimos a Vinicius romper a llorar tras marcar contra Osasuna incapaz de soportar la presión a la que ha sido sometido durante muchos meses, algo por lo que no debiera pasar ningún joven de 18 años. El brasileño ha sido víctima de mofas constantes en medios de comunicación y hasta se le han dedicado canciones burlándose por no marcar. No es un caso aislado. Cuando Odegaard – el que está siendo hasta el momento el jugador más destacado de la Liga - vivió una situación muy similar a su llegada al Real Madrid con tan solo 16 años, sufrió un verdadero acoso por parte de la prensa, algunos de cuyos medios le ninguneó y hasta se ensañó, con con una crueldad inexplicable para tratarse de un niño.

Tras el mal partido de Ansu Fati en Dortmund los medios advirtieron de que el jugador merecía la comprensión de todos dada su edad y su inexperiencia (el mes que viene cumple 17), factores que sin duda le excusaban. Este razonamiento parece del todo razonable (por más que a principios de año tuviéramos ocasión de ver a un brasileño de 18 volver locas a las defensas del Ajax, el Atlético de Madrid y el Barça en sus respectivos estadios). Lo único que se espera es que procedan del mismo modo cuando un jugador del Real Madrid con 18 o 19 años le suceda lo mismo. Es decir, lo que no han hecho hasta el momento.