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La inquina de Bernabéu al Barcelona (1ª parte)

La inquina de Bernabéu al Barcelona (1ª parte)

Escrito por: David Mata4 marzo, 2019
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A veces, cuando a don Santiago Bernabéu de Yeste le preguntaban acerca de su animadversión hacia el Fútbol Club Barcelona, optaba por responder levantándose la camisa, enseñando la barriga y diciendo: "Esta es mi laureada", mientras exhibía una aparatosa cicatriz. Esa herida era un recuerdo de las semifinales de Copa de 1917, una eliminatoria complicadísima, que se extendió hasta cuatro partidos, y durante los cuales a Bernabéu le habían abierto la barriga de una patada.

Debido a que le habían cosido de una manera un tanto rudimentaria, a Bernabéu le había quedado para siempre aquella cicatriz tan llamativa, pero el resquemor que le producía aquel recuerdo no era tanto por motivos estéticos como por haberse perdido un momento clave en la historia del club. El Madrid se acabaría proclamando campeón de aquella edición de la Copa, tras una década de dominio de equipos vasco-catalanes, y él se perdió el partido por el título por aquella lesión.

En una entrevista concedida al diario ABC en 1957, Bernabéu consideró aquella final de 1917 como el triunfo más importante durante su época como jugador. Y también se refirió a la lesión que sufrió, diciendo, literalmente, que fue a raíz de: "uno de los partidos jugados aquí con el Barcelona". Sin embargo, a Bernabéu la memoria aquí le jugaba una mala pasada. Su rival en aquellos partidos era, efectivamente, un club de Barcelona, pero no el Barcelona.

Se trataba del Foot-Ball Club España, un equipo que durante su breve trayectoria también se llamó Gràcia o Catalunya, y que fue un club con sede en Barcelona pero sin relación con el Fútbol Club Barcelona.

Dado que Bernabéu mezclaba al España con el Barcelona, como si fuesen parte de lo mismo, cabe preguntarse si la animadversión se la tenía al Fútbol Club Barcelona en particular o a los catalanes en general. Si nos atenemos a lo que escribió sobre el tema Julián García Candau, parece que Bernabéu sí que tenía una cierta fijación con Cataluña. Candau aventura que posiblemente provenía de la guerra civil, pues Bernabéu fue cabo de la división de Muñoz Grandes en lo que él describió como "la reconquista de Cataluña" (sic). Sin embargo, Bernabéu no citaba el independentismo como la causa por la que se alistó, si no que dijo ser "voluntario contra el comunismo" (sic).

Lo que resulta más irónico es que Bernabéu fue elegido presidente del Real Madrid -por las autoridades político-deportivas del momento- con el encargo de lograr la paz social con el Barcelona. Fue tras otra accidentada semifinal de Copa, en esta ocasión la de 1943, la del famoso 11-1. El reemplazo se produjo porque el marqués de la Mesa de Asta dimitió como presidente del Barcelona y el entonces presidente de la Federación Española, Javier Barroso, dio la orden de sustituir a Antonio Santos Peralba como presidente del Real Madrid, buscando con este gesto calmar los ánimos en Cataluña. Todo esto bajo la supervisión de la Federación Castellana que estaba presidida por Ernesto Cotorruelo. El colmo de la ironía es que ambos federativos eran hinchas del Atlético de Madrid. Cotorruelo llegó a ser el socio número uno del club y Barroso su presidente.

Inicialmente Bernabéu sí hizo honor al trabajo para el que había sido elegido. Su primera acción como presidente madridista fue enviar un telegrama al Barcelona, que sólo podía entenderse como una oferta de paz. Poco después le sugirió al nuevo presidente del Barcelona, el coronel Vendrell, la celebración de dos "partidos de la paz", uno en cada ciudad. Iniciativa muy aplaudida por la Federación Española que felicitó a ambos equipos. El primer partido se disputó en Chamartín, con los dos presidentes bajando juntos al terreno de juego, ramos de flores, intercambio de elogios y una extraordinaria ovación al Barcelona cuando saltó al campo. Ese primer partido terminó en empate a uno. A la vuelta en Barcelona, Bernabéu se entrevistó con el marqués de la Mesa de Asta y con José Vidal-Ribas, los anteriores presidente y vicepresidente del club, para pedirles excusas por lo sucedido en Chamartín. Hubo más intercambios de regalos, más gestos de afecto y a la salida de los dos equipos el público de Las Corts les dedicó una gran ovación. El Barcelona terminaría ganando aquella "Copa de la Concordia" (sic) por 4 goles a 0.

Sin embargo, la paz duró muy poco. El último partido de la Liga 1943-44 volvió a enfrentar al Barcelona y al Real Madrid en Las Corts y volvieron a producirse altercados. Arbitraba Gojenuri, un árbitro tan célebre que en Valencia su nombre se utilizaba como insulto. Se especula que como él mismo había jugado como defensa, consentía el juego duro, pero fuese por esa o por otra razón, lo cierto es que ese día el partido se le descontroló y el extremo barcelonista, José Riba, acabó con el brazo y la clavícula fracturados [por Moleiro]. El Madrid ganó 1-2 y ahí se acabó la paz, aunque seguramente la paz era frágil porque desde el principio fue un compromiso político y no un gesto sincero.

El siguiente episodio que crisparía los ánimos se produjo poco después (1945). El secretario barcelonista, Labuena, contactó con el jugador madridista Rafa con la intención de ficharlo. El jugador se lo comunicó a la directiva y Bernabéu preparó una trampa. Hizo que el jugador y el directivo fueran descubiertos cuando estaban en la mesa de un café de la Gran Vía. A Labuena le cayeron dos años de suspensión y al jugador una sanción económica. Un año después Bernabéu tomó un tren de camino a Barcelona, paró en Reus, compró el periódico y leyó que Rosend Calvet, el hombre que salvó al Barça durante la guerra, iba en barco de camino a las Canarias para fichar a Luís Molowny. El fichaje de Molowny ya lo habían desestimado anteriormente el Valencia y el Atlético de Madrid, así que a priori no parecía una garantía, pero según su biógrafo, Bernabéu tuvo un presentimiento (sic) y mandó a Quincoces en avión a Las Palmas para ficharlo. Por ironías del destino Molowny debutaría con el Real Madrid contra el Barcelona y marcó el gol de la victoria en los últimos minutos. A pesar de lo que pueda parecer, no existe ningún indicio de que el fichaje de Molowny fuese una respuesta a la intentona con Rafa del año anterior. Ambas anécdotas, aparentemente, no están conectadas.

Algunos años después de estos episodios llegó a España, por invitación del Real Madrid, Ladislao Kubala como parte del Hungaria, un equipo formado por expatriados del este de Europa. El Hungaria debutó ganando en la capital por 4 goles a 2 y el fútbol de Kubala asombró. La versión más