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La gestión de la plantilla pentacampeona de Europa

La gestión de la plantilla pentacampeona de Europa

Escrito por: Alberto Cosín4 abril, 2019
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El Real Madrid se encuentra en una fase de renovación o revolución (el tiempo dirá) de su plantilla, de cara a la próxima temporada, después de un curso mediocre.

Siempre se ha dicho que el equipo que peor ficha cada verano es el campeón de Europa ya que es muy complicado tocar algo que funciona. En el último lustro, en cuyo transcurso el cuadro blanco ha ganado 4 de 5 Champions, sus refuerzos han sido de un perfil medio o bajo salvo alguna excepción como James, una gran figura por el que se hizo un desembolso enorme tras el Mundial de Brasil y el éxito de la ‘Décima’. El objetivo estas campañas pasadas fue apuntalar posiciones concretas o firmar a jugadores muy jóvenes con la expectativa de que explotasen.

Pero ¿cómo se gestionó la plantilla y los fichajes del equipo qué ganó cinco Copas de Europa seguidas a finales de los 50? Eran otros tiempos, pero la entidad presidida por Santiago Bernabéu llevó un patrón parecido después de levantar, cada verano, el cetro continental. Primero Ipiña y más tarde Emil Ostreicher junto a Pepe Samitier fueron los encargados de dirigir la secretaría técnica en ese periodo.

La primera Copa de Europa llegó en la temporada 1955-1956 en un plantel en el que figuraban Juan Alonso o Berasaluce en la portería, Marquitos, Lesmes, Joaquín Navarro, Oliva o Atienza como defensas, Zárraga, Muñoz o Becerril en la media y Roque Olsen, Di Stéfano, Gento, Rial, Joseíto, Pérez Payá, Molowny, Marsal, Mateos o Castaño en el frente de ataque.

La temporada en el plano nacional no fue la esperada y el equipo finalizó tercero en el torneo doméstico y cayó en semifinales en la competición copera. Sin embargo en la Copa de Europa se fueron pasando rondas ante el Servette, un duro Partizan de Belgrado y un complicado AC Milan hasta llegar a la final con el Stade de Reims al que se venció por 4-3 en París.

No obstante, Bernabéu y la secretaría técnica liderada por Ipiña ya tenían en mente la contratación de un crack para mejorar el equipo. El elegido era Raymond Kopa, jugador del Stade de Reims y que antes de la final ya se rumoreaba que había llegado a un acuerdo con los blancos. El fichaje finalmente se confirmó en agosto tras desembolsar el Real Madrid 52 millones de francos. Pero en la prensa se abrió una polémica a su llegada. En el Marca se dijo: “Alfredo di Stéfano y Raymond Kopa, dos hombres y varios problemas”. Y es que muchos periodistas ahondaban en la posibilidad de que el francés llegaba para reemplazar a Di Stéfano que tenía 30 años: "Está claro que el francés puede recoger la antorcha que deje caer el argentino. Kopa viene como príncipe heredero del rey Alfredo". Por último se hacían una pregunta sobre la compatibilidad de Kopa y Di Stéfano: “¿Estará dispuesto Di Stéfano a sacrificarse metiéndose en el área para dejar su brillante papel de la última temporada al recién llegado Raymond?”.

Raymond Kopa, Alfredo di Stéfano y Santiago Bernabéu

 

Además de Kopa se completó la plantilla con jugadores de la cantera como el juvenil Casado, Sutter o los medios Santisteban y Antonio Ruiz. También hay que destacar una cesión en mitad de la campaña, la del aragonés Manuel Torres Pastor, un lateral derecho firmado dos meses para jugar en Copa de Europa por la lesión de Atienza. Mientras que en el listado de bajas se encontraban Campa (UD Las Palmas), Seoane que se marchó al Celta o Wilson y Manolín que lo hicieron al Zaragoza.

En el verano de 1957 el Real Madrid era de nuevo campeón de Europa al derrotar a la Fiorentina y además volvió a conseguir la Liga. También se obtuvo la Copa Latina. Kopa se adaptó a la perfección y congenió desde el primer momento con Di Stéfano, pese a las dudas de los medios de comunicación. Los elogios llegaban de todo el mundo y en Francia un estudio de la Bolsa alabó al equipo al valorarlo como el más cotizado del mundo. El mejor tasado fue Di Stéfano, en 70 millones; le seguía Kopa, con 60; y Gento, con 30. Joseíto, Zárraga, Santisteban y Alonso, con 15; Atienza y Marsal con 10; y Oliva y Lesmes con 5.

El primer gran cambio se produjo en el banquillo. José Villalonga cumplió con nota pero unas desavenencias con la cúpula precipitaron su cese. El elegido para sustituirle fue el argentino Luis Carniglia que disputó la Copa de Europa con el Niza. En el aspecto de refuerzos el club seguía con la política de incorporar algún crack a la plantilla y complementarlo con jóvenes promesas que se formasen en el Plus Ultra o en otros equipos cedidos. La abundancia económica era similar al éxito deportivo. Las redes del club se extendían por todo el mundo y los encargados de los fichajes eran desde Bernabéu que sugería nombres a la secretaría técnica que disponía de numerosos informes. Además, en ocasiones se consultaba a Di Stéfano para conocer su opinión. La forma de anunciarlo era curiosa y es que el club convocaba a los periodistas en sus oficinas y allí, por sorpresa, salía el jugador firmado.

Para la campaña 1957-1958 llegaron dos sudamericanos para apuntalar la parte de atrás, el primero el uruguayo José Emilio Santamaría (Nacional de Montevideo) cuyo fichaje se confirmó en primavera por 125.000 pesos y que Di Stéfano al conocerlo comentó “Ya verán ustedes jugar al fútbol. Es un elemento de mucha inteligencia. ¡Maravilloso, ché!”. Unos meses más tarde aterrizó el cancerbero argentino Rogelio Domínguez. Bernabéu andaba descontento con Juanito Alonso en la parte extradeportiva y fichó al portero campeón del Campeonato Sudamericano de 1957. El de Racing estaba en negociaciones con el Atlético de Madrid pero el club merengue fue más rápido y lo cerró, algo que no consiguió con Néstor Rossi por las altas cifras que pedía River Plate. Las otras dos incorporaciones fueron un joven Pereda del Indauchu y Brunet del Terrasa. En las bajas tras las retiradas de Joaquín Navarro y Pérez Payá, se confirmaron las salidas de Oliva al Real Jaén, Olsen que se fue al Córdoba, Molowny que volvió a la UD Las Palmas y Torres que al terminar su cesión regresó al Zaragoza.

El bagaje del curso fue extraordinario con un doblete de Liga y Copa de Europa. En la Liga se produjo una dura pugna frente al Atlético de Madrid al que se acabó superando por tres puntos y en el torneo continental se derrotó al Milan en Bruselas en una final igualadísima que desniveló Gento en la prórroga.

Los cambios en verano empezaron por la secretaría técnica donde Ipiña acabó contrato. Su sustituto fue el húngaro Emil Ostreicher con el que Bernabéu guardaba una estrecha relación desde hacía dos años.