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La Duodécima responde por las anteriores

La Duodécima responde por las anteriores

Escrito por: Pepe Kollins4 junio, 2017
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Ahora sí, abuelo. Ahora rememoro aquel orgullo que destilaba tu relato y por fin lo comprendo. Desde la inocencia infantil, capaz de detectar lo más sutil, nos quedábamos prendados con la solemnidad del tono de tu voz. “¿Vosotros sabéis lo que son seis copas de Europa?” nos preguntabas. Pero nosotros, tus nietos, te escuchábamos en silencio, incapaces de comprender la dimensión de aquello que nos contabas con tanta admiración. Nos hablabas de La Saeta, que se descubría en nuestra imaginación como un superhéroe capaz de las mayores gestas. Nos mencionabas a Puskas, una especie de Sancho Panza que podía disparar un balón con la fuerza de un cañón y, cómo no, de Gento, tu favorito, no solo porque era tan rápido como un rayo sino porque ambos teníais el privilegio, te honrabas, de haber nacido en Astillero. Y entonces, cuando ya habíamos sucumbido al encantamiento, arremolinados a tu alrededor, volvía otra vez el mismo desafío para espabilarnos, como una ola gigante del Cantábrico que iba y venía sin desfallecer: “¿Porque vosotros sabéis lo que son seis copas de Europa?”. Y no, no lo sabíamos.

Durante el resto de mi vida futbolística el recuerdo del momento en que mi abuelo nos explicaba cómo era el Real Madrid se tradujo en un puzle inacabado a falta de una pieza que se me antojaba imposible. Pese a que al poco de asumir mi madridismo tuve la esperanza de experimentar la satisfacción de ganar una copa de Europa, el Liverpool de Souness y Dalglish me reafirmó de nuevo en mi ignorancia. Eran los inicios de los ochenta, y por aquel entonces ya había arraigado en el seno de la afición blanca la nostalgia por un tiempo mejor. El periodo que aún quedaría por padecer hasta vislumbrar una posibilidad similar fue duro y prolongado: el esplendor de la época dorada se difuminaba, el peso de la entidad en el contexto continental disminuía y aunque la irrupción de la Quinta del Buitre consiguió revitalizar el viejo anhelo cada uno de sus intentos desembocaron en nuevas frustraciones. La cruda realidad se ensañaba conmigo mediante una pregunta que, por rebajada, dejaba constancia de lo quimérico de mi propósito: ¿Sabía lo que era ganar una copa de Europa? Y no, no lo sabía. Ni una.

Pero por fin llegó el momento soñado y tras veinte años de sufrida espera el Real Madrid me permitió gozar, en las postrimerías del siglo XX, de la conquista del más preciado galardón. Y, aunque en ese preciso momento el logro tampoco parecía responder aparentemente a una inercia ganadora, en los siguientes veinte años al gol de Mijatovic en Ámsterdam le sucedió la carrera de Raúl en Paris, la volea de Zidane en Glasgow, el remate de Sergio Ramos en Lisboa y el penalti definitivo de Cristiano en Milán. Como si del cuento de Hänsel y Gretel se tratase, el Real Madrid había retomado el camino de retorno a casa y su casa era la hegemonía de Europa. Tan solo quedaba un paso más. Y ese paso sucedió ayer.

La Champions conquistada en Cardiff no guarda un momento particular para la memoria sino una exhibición coral, durante toda la segunda parte, con la cual los jugadores rubricaron su gesta. Su valor no solo se realza por haber ganado por primera vez, un mismo equipo, dos Champions seguidas o por haber logrado tres en cuatro años, sino principalmente por englobar a su vez a muchas otras orejonas. Ponderarla sin atender a las anteriores resultaría en vano. Porque la duodécima también responde por la séptima, la octava, la novena, la décima y la undécima. Ha sido el final de trayecto a los orígenes, el consuelo global de todos aquellos que padecimos una odisea de treinta dos años de sequía, del mal trago posterior de un ciclo triunfal del máximo rival, de corrientes adversas surgidas, a todos los niveles, como consecuencia de un antimadridismo irrefrenable. Es, a fin de cuentas, la respuesta a aquella pregunta tanto tiempo sin responder:

-¿Porque vosotros sabéis lo que son seis copas de Europa?

Y sí, abuelo, ahora sí que sí, por fin, ya sé lo que son.