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Keylor, el fax lo paró Dios

Keylor, el fax lo paró Dios

Escrito por: Fred Gwynne25 febrero, 2017
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Uno es agnóstico a media jornada. Normalmente la parte del día en la que no juega el Real Madrid. Depende mucho de la estación (en verano soy mucho más creyente que en invierno), pero a estas alturas del año, y con el frío esperando oculto tras la puerta de mi casa, me levanto ateo perdido y al ducharme noto cómo el agua y el jabón arrastran mi poca fe al sumidero.

Luego, entre mi paseo matutino y el aperitivo, la hora del partido se va acercando y poco a poco, como si Moisés depositase en mis manos las Tablas de la Ley, empiezo a notar el cosquilleo que indica que Dios está a mi lado y que el mundo gira en el sentido que tiene que girar.

Dios está en las pequeñas cosas. El problema es que estáis tan ocupados que no os fijáis lo suficiente en su presencia. Yo un día lo descubrí en un pequeño trozo de queso. Después de subir al monte, bajar, llegar a mi casa completamente agotado y ducharme, abrí el frigorífico y allí, en un rincón, escondido detrás de dos yogures caducados, apareció. No sé cuánto llevaba aquel queso allí agazapado. Es más, ni tan siguiera sé cuándo lo había comprado. Pero juro por lo más sagrado (este Dios del que les hablo) que aquel pequeño trozo de queso y la copa de vino que le acompañó son dos de los mejores manjares que he comido en mi vida. En ese momento supe una vez más que Dios existía. Apuesto a que en el milagro de los panes y los peces había un cachito de queso en alguna esquina para multiplicarse.

En las playas que colecciono me suele pasar lo mismo. Me baño, me tumbo al sol, y según me voy secando noto que Dios existe. Es más, soy uno de esos fervorosos (y escasos) creyentes  a los que la arena no les molesta. En la playa me encroquetizo y puedo volver lleno de arena a mi casa y no sentir nada más que gratitud hacia la vida y el Creador. Si esto no es una prueba de la existencia de Dios, que baje y lo vea.

Algunos ateos a jornada completa como Quillo Barrios, y otros cuantos pecadores impuros, se han dejado llevar por el maligno y están renegando de la fe verdadera que representa Keylor Navas. Si no fueseis madridistas las siete plagas de Egipto caerían sobre vuestras huecas cabezas. Keylor Navas es PURA VIDA, puro REAL MADRID. No hay mejor forma de definir a este extraordinario portero.

¿Cómo podéis dudar de un hombre que se arrodilla en su portería al principio de cada partido? ¿Acaso dudáis del cielo, de la tierra que pisáis y de la fe madridista que representa este costarricense?

El fax lo paró directamente Dios. Ni el Manchester ni el Madrid, Dios en persona paró aquel fax para conseguir la Copa de Europa. Y ahora, por un pequeño bajón, queréis sentarlo. ¡Judas, qué sois unos Judas!

Lo fácil es señalar al portero y no a la caótica defensa o a los delanteros que no meten un gol ni a San Pedro. Dejad en paz a este buen (a la manera de Machado) hombre. Él nos dará la Duodécima. Lo hará porque representa mejor que nadie lo que es el Madrid, representa la lucha, el trabajo, la honradez, la alegría y la FE.

¿Y el futuro? ¿Qué va a pasar en el futuro?, se preguntarán muchos deseando que llegue el próximo verano y la contratación de algún nuevo portero.

Y estoy convencido de que a esta pregunta Keylor Navas respondería de la única forma que sabe:

¿El futuro? Dios proveerá…

Soy un hombre hecho a mí mismo. El problema es que me sobraron algunas piezas. SOL O CONTIGO. Persigo playas.

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