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“Jugad como vosotros sabéis”

“Jugad como vosotros sabéis”

Escrito por: Paul Tenorio29 junio, 2016
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“Jugad como vosotros sabéis” y “recordad que tenéis a mucha gente detrás”. Sobre estas dos ideas, banales ya por tantas veces repetidas y tácticamente vacías, versó la charla de Del Bosque a sus jugadores antes de enfrentarse a Italia, según hemos podido saber en LA GALERNA. Sólo tres días antes, Cesc admitía sin rubor en una entrevista no haber preparado “nada específico” para jugar ante la azzurri. “Supongo que lo haremos mañana o pasado”, suavizaba al final, sin poder ocultar una cierta sorpresa en su tono de voz. No olvidemos que el centrocampista catalán trabajó hasta hace bien poco con Mourinho, obsesionado siempre con minimizar las virtudes del rival y atacar sus debilidades. Debía de estar flipando.

La nula preparación táctica del partido ante Italia saltó a la vista durante los 90 minutos que duró el correctivo. España cometió varios errores fundamentales, equiparables a los del profesor de literatura que escribe con faltas de ortografía o los del mecánico incapaz de encontrar los tapones del cárter.  Para empezar, la primera página del primer capítulo del libreto del entrenador que se enfrenta a una defensa de tres centrales, dice con letras Times New Roman tamaño 70 que hay que atacar los flancos de los carrileros, debilidad inherente a ese sistema de juego, y mejor aún si se hace con un 442 (dos delanteros que fijen a dos de esos tres centrales, favoreciendo el desajuste defensivo del rival). España, acostumbrada a romper por el centro a sus tímidos oponentes de las distintas fases de clasificación, se estrelló por esta vía contra la BBC italiana hasta que Lucas, en banda derecha, hizo el amago de cambiar las tornas. Antes, Del Bosque había optado por dar entrada a Aduriz… sin introducir cambios en los extremos para hacerle el dos contra uno a las bandas italianas. Otro sinsentido.vicenton

Pero no se queda ahí la cosa ante Italia. A las fallas evidentes y groseras, indiscutibles, en la dirección de campo, hay que añadir otras decisiones, cuanto menos, extravagantes. Y no vamos a entrar en la confección de la lista, pues cada uno tiene la suya. ¿Pero repetir cuatro veces el once titular con la selección que, de las 24 en liza, más partidos acumula en las piernas? ¿A finales de junio? Evidentemente, es una opción temeraria. Pero hay más. ¿Quieres tener siempre el balón y monopolizar el juego? Entonces es clave la fase de iniciación. ¿Estaba estudiado renunciar a salir con el balón controlado para que De Gea jugara tantas veces en largo y rifara el cuero, o directamente se lo entregara, a tres centrales especialistas y dueños absolutos de cada disputa aérea?  ¿O, lo que sería peor, fue algo fruto de la improvisación? ¿De verdad creemos que se puede ganar, ganar y volver a ganar… jugando a lo que brote? Por lo visto, el seleccionador, sí. Y, por supuesto, su séquito técnico y mediático. Nadie más.

Si entramos en terreno de la actitud, peor aún. Decadencia absoluta, salvando honrosas excepciones, normalmente encarnadas en los nuevos. Los mejores ejemplos se vieron en el partido anterior, ante Croacia. No sólo ya por esa presión intermitente y selectiva, a la que iban unos jugadores sí y otros no y que facilitó las cosas a un equipo plagando de jóvenes suplentes. El error más grave, indefendible, es permitir, con un resultado tan favorable como el que tenía España para ir por la autopista hacia la final que era la primera mitad del cuadro, que te metan un gol al contragolpe en los últimos minutos del partido. Es un pecado capital que te roben el balón con tanta gente delante del mismo en una situación en la que, o bien no tienes que permitir que se juegue más (escuela argentina), o bien tienes que atacar con prudencia, es decir, con menos efectivos, dado lo poco que tienes que ganar en ese momento y lo mucho que puedes perder (escuela europea). Fruto de la dejadez y del desprecio ideológico por la especulación, necesaria, en ciertas fases de ciertos partidos, España cayó en la trampa como si de un grupo de juveniles se tratara. Y se condenó a ir por un lado del cuadro con muchos equipos mejores. El primero nos mandó para casa. Porque Italia puede que no tenga mejores jugadores que España, pero desde luego sí es mejor equipo.

No. El fútbol no se trata de “salid ahí y jugad como sabéis” o “recordad que tenéis a mucha gente detrás”. En fútbol, la competitividad es atroz y el inmovilismo se paga. Ese mensaje buenista y familiar goza de ciertas probabilidades de éxito si tienes a tus órdenes a un grupo de futbolistas históricos, inigualables, que son los verdaderos artífices de la época dorada que vivió nuestra Selección y que además llegaron a Sudáfrica y a Polonia/Ucrania con un trabajo táctico previo y una inercia triunfal. Pero… ¿dónde están ya los Xavi, Puyol, Xabi Alonso, Villa o ese Casillas que lo paraba absolutamente todo? No van a volver.

Si no actualizas el mensaje, si no renuevas la táctica, si no castigas al que se acomoda y premias al que se deja la piel en cada entrenamiento, los oponentes te cogen el truco, los tuyos se relajan y te pasa lo que le ha pasado a España en sus últimos tres torneos. El desastre. Porque ya en la Confederaciones 2013, Brasil nos dio el primer aviso. Por cierto, en aquel partido ante Brasil se culpó a Arbeloa. Tanto desde muchas tribunas de prensa como desde el banquillo, sustituyéndole al descanso porque Neymar, cierto es, le estaba superando con creces. A la vista está que, sin Arbeloa, a diferencia de lo que nos quisieron hacer entender, España no ha sido capaz de resucitar en los dos siguientes torneos, como era de esperar, y ha proseguido su caída libre. Muchos no quisieron aceptar esa decadencia hasta el pasado lunes, tres años tarde, al igual que vieron tres años tarde la caída de Casillas. El amor puede ser ciego.

Xabi Alonso lo dijo tras caer ante Chile en Brasil’14 y decir adiós al Mundial: “Nos ha faltado hambre”. El vestuario se le echó encima, y los capitanes le echaron una buena bronca. Pero, dos años después, el equipo sigue empachado de éxitos pasados que han dejado de servir como escudo. ¿Hasta cuándo hay que aguantar el “con todo lo que nos han dado”? El fútbol es sólo presente. Es trabajar continuamente, porque los rivales trabajan para que no sigas ganando. Es renovar la táctica, porque los rivales actualizan la suya para ganarte. Es poner a los que tengan hambre, porque los rivales salivan con la mera posibilidad de, por fin, ganarte. El fútbol es exactamente lo contrario a lo que ha hecho Del Bosque estos últimos años. El seleccionador será siempre el que nos brindó nuestro primer Mundial. Ese pedazo de cielo nadie se lo va a arrebatar jamás. Pero ahora necesitamos un entrenador.

Paul Tenorio
Unas líneas sobre mí, literalmente: Todos los periodistas deportivos tenemos bufanda, sólo que algunos al cuello y otros en los ojos. Periodista, portero de fútbol y casi guitarrista. Prefiero preguntarme los porqués que los qués. A caballo entre Real Madrid TV, El Chiringuito de Neox y La Razón. @paul_tenorio @elfutboscopio Madrid-Avilés-Las Vegas.

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