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James Rodríguez quizá deba volver (para quedarse)

James Rodríguez quizá deba volver (para quedarse)

Escrito por: Jesús Bengoechea4 mayo, 2019
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Las personas más pragmáticas que conozco (y/o las que han visitado alguna vez a un psicólogo de la rama conductista) acostumbran, en caso de duda, a elaborar una lista con los pros y los contras de una determinada decisión, en la idea de que dicha lista termine por desequilibrar la balanza. Es una cosa muy sensata que además permite hacer trampas, por ejemplo desagregando en dos un único pro o un único contra para que pese más en dicha balanza. Yo, por sistema, desconfío de los métodos que no sean susceptibles de fraude.

Aquí va mi balanza (quizá tramposa, ni yo mismo lo sé) respecto a una eventual vuelta de James Rodríguez. Hablo de una vuelta para quedarse y no para hacer caja, que es la hipótesis más plausible en este momento aunque no necesariamente la mejor, como se verá enseguida.

CONTRAS

1. Zidane no le puede ni ver.

2. Se dice (no sé si es verdad) que tiende a la vida disoluta casi consustancial a su juventud, divino tesoro en todas partes y en toda hora aunque muy especialmente en Madrid un viernes a las tres de la madrugada.

3. Su inusual cesión al Bayern no ha fructificado en una explosión de juego acorde con su calidad, y su relación con Kovać ha sido casi tan conflictiva como lo fue con Zidane.

Puede que la 3 sea la que más pese, por cuanto refleja una contumacia en el difícil arte de prolongar la edad de la promesa, postergando sine die la del definitivo esplendor en la hierba. La 1 y la 2, sin embargo, sólo parecerán insalvables a aquellos espíritus cínicos que antepongan a cualquier esperanza de enmienda la maxima escéptica según la cual nadie cambia nunca un ápice: ni James en sus presuntas (presuntas) veleidades nocturnas ni mi amado Zidane en su propensión a quitarse de encima a quien le incomoda sin dar opción alguna al diálogo y a su propia capacidad de motivación.

Vamos ahora con los pros.

PROS

1. James estaba en la plantilla cuando conseguimos el último doblete Liga-Champions, doblete tan infrecuente en la Historia del Madrid. Su aportación para el logro del primero de esos dos trofeos fue indudable. En el contexto de un madridismo que no hace sino maldecir el exiguo saldo liguero en los últimos 11 años, es un detalle que no debe caer en saco roto. Entonces no se apreció el hito en toda su dimensión. Probablemente ni siquiera el propio protagonista (ofuscado con su propio ostracismo en la otra competición, la Champions) llegó a hacerlo. El tiempo -a veces dos años bastan- pone las cosas en su auténtica perspectiva. James tuvo un papel relevante en una temporada histórica. Sin sus goles, sin sus centros, no se habría logrado.

2. Caso de aceptar con mejor cara que entonces un rol de no-titular (que no es lo mismo que suplente), James podría convertirse en un efectivo importante allá cuando salga de inicio, pero también podría constituir un temible revulsivo saliendo desde el banquillo. Yo prefiero tener en el banquillo un jugador que tira las faltas como los ángeles que uno que mete una de cada cien. Yo prefiero tener en el banquillo un jugador que tiene en la pierna izquierda una bandeja de plata a uno que calza un muñón o que no es decisivo, por ejemplo, a balón parado. Yo prefiero tener en el banquillo un tipo con un talento aún infraexplotado, sí, pero capaz de decidir un partido con un gesto técnico, antes que a otro talento también infraexplotado aún y (además) sin esa capacidad para marcar las diferencias.

3. James mete goles. Fuera de forma, cojo o resacoso (insisto en que no tengo constancia de la frecuencia con que pueda haberse dado esta última situación). Los mete. No estamos como para no atender este detalle.

4. James sigue siendo adorado en Colombia. Cuesta pensar que su capacidad para vender camisetas se haya resentido mucho. La variable mercadotécnica sigue estando de su lado, y no es ningún secreto el peso que ese factor tiene en los ingresos de un club que lucha por competir en el contexto de los petrodólares.

5. Es más madridista que usted y que yo. No es condición necesaria (a mí me basta con que sean excelentes profesionales que lo dejan todo por la empresa que les paga), pero es un bonus. El modo en que desistió de celebrar su gol al Madrid en la última eliminatoria contra el Bayern llega al corazón de cualquiera.

No será que no avisé de que iba a hacer trampas. Soy muy consciente de que la 3 está en cierto modo incluida en la 2 (sus goles ayudaron a ganar esa Liga), pero aun así la conveniencia de recuperar a James (para que se quede, no para que vuelva a irse) ganaría por 4-3. Es lo que tiene la toma de decisiones con lápiz y papel y/o guiada por la psicología conductista: te hace querer en tu equipo a los grandes jugadores.