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Interferencias

Interferencias

Escrito por: David-Moisés Antón12 septiembre, 2015
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(Nota para el lector: se produce interferencia cuando varias ondas coinciden en un mismo punto del medio por el que se propagan. Las vibraciones se superponen y el estado de vibración resultante del punto es la suma de los producidos por cada onda).

 

Cuando Canal + comenzó a emitir películas subidas de tono, había en mi colegio un tipo que presumía de poder verlas gratis. El truco consistía en utilizar un colador a modo de gafas y que le hiciera de filtro. Os confieso que intenté comprobar si aquello era cierto, porque la adolescencia es curiosa y además, ¿quién no ha intentado alguna vez cazar gamusinos? Pero lo sorprendente del caso es que, comentado el tema con el resto de compañeros de clase, y esperándome yo que a todos les hubiera pasado lo mismo que a mí, me encontré con que varios insistían en que sí podían ver las imágenes. Reconozco que tuve miedo de ser excluido y, como los cortesanos del cuento “El traje nuevo del Emperador”, negué que mis ojos fueran los únicos que no hubieran visto lo esperado, Aquella experiencia fue la primera vez que me sentí distinto a los demás, pero no la última.

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A fuerza de hacerme mayor, descubrí que tenía deficiencias de socialización, pues me sentía más cómodo con mis propios pensamientos, mi verdad, que asumiendo aquello que, por generalizado, se entendía como cierto. Pero aprendí a poner buena cara y a ser cortés y diplomático con las opiniones ajenas, porque sabía que, de otro modo, no podría integrarme con éxito entre mis iguales. Sin embargo, cuando soy testigo de alguna injusticia mi espíritu reacciona mal y mi cuerpo sufre las consecuencias del sometimiento que inflijo a mis emociones. Siempre he podido controlarlo salvo últimamente cuando sufro…, digámoslo así,  “interferencias”.

Intento seguir la actualidad de mi equipo y, como no puede ser de otra forma, tengo que consumir horas de radio y televisión de diversa ralea. Y hay quien dice que lo ve y escucha bien, lo sé porque oigo comentarios en bares y en la oficina. Yo, en cambio, padezco una sensación de irritabilidad que no me permite mantener la emisión encendida durante mucho tiempo. De repente, me descubro achinando los ojos frente al televisor o torciendo la cabeza para orientar mis orejas de forma que reciban mejor los estímulos auditivos de las ondas hertzianas  y, a los pocos segundos, comienzo a sentir un acaloramiento propio de menopáusicas. Es como entrar en combustión espontánea y no puedo sino apagar la televisión, por miedo a prender y a consumirme en cenizas. He descartado que se trate de alguna reacción a los aparatos electrónicos y también que pueda no estar en mi sano juicio, aunque no descarto tratamiento psicológico paliativo.

En realidad, tras pruebas de ensayo y error, he llegado a la conclusión de que tiene que ver con el efecto que las palabras de los periodistas tienen en mi psiquis. Es extraño… Entiendo lo que dicen, hablan mi idioma. Algunos incluso se expresan con elocuencia y erudición, pero despiertan en mí los recuerdos de aquel día, en el recreo, en el que tuve que admitir lo inadmisible: que lo que los demás decían ver (o entender) perfectamente no era algo que mis ojos (o mi entendimiento) fuese capaz de procesar.

Cruzo los dedos para que, por fin, el Real Madrid consiga una de las seis licencias de TDT que se concederán el 9 de octubre. Creo que, a partir de entonces, el mensaje del club podrá llegar a mí sin ningún tamiz que lo contamine. Sin salmonelas mediáticas que distorsionen las noticias. Cruzo los dedos porque sé que no estoy solo en mi “enfermedad”, y que somos muchos los aficionados que deseamos poder acceder a la información sin las injerencias propias de la subjetividad, intereses (¿bastardos?) e inquinas de la prensa deportiva de este país. Cruzo los dedos, porque… cruzarme de brazos no puedo.

 

Mi infancia quedó marcada por los partidos de chapas que jugaba durante las narraciones y goles interminables de Héctor del Mar. Me redimo de mi nostalgia escribiendo sobre fútbol y baloncesto. Blogger (@davidemossi).

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