Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Portanálisis
Hombres tranquilos

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Hombres tranquilos

Escrito por: La Galerna10 marzo, 2016
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Tenemos muy hablado precisamente en el pueblo que es causa de orgullo y provecho tener un pueblo al que regresar, una pequeña porción de tierra natal de la que salir en busca de oportunidades para poder volver a contar lo andado y descansar al crepitar de la lumbre y los guisos de mamá. Todo el mundo sabe -hombre tranquilo mediante- que ese regreso certifica que uno no se ha ido nunca del todo, pese a que así lo quisiera o creyera al pisar el asfalto. De hecho, eso de irse no deja de ser una ordinariez presuntuosa, aunque como mandan los cánones de esta vida contradictoria, uno no pueda dejar nunca de estar yéndose.

Marca Portada 10.03.16Hoy es Lucas Vázquez, nuestro querido Lucas V, quien regresa a su pueblo por obra y gracia de la portada de Marca. Y aunque estas cosas nos suenen un poco a aquellos ecos de sociedad que se estilaban en otros tiempos, a ese costumbrismo un tanto apolillado que aún conservamos por ejemplo en el postsorteo de la lotería de Navidad, qué quieren que les digamos, nosotros agradecemos la amabilidad que destila la visita de Marca a Curtis, el pueblo coruñés de Lucas Vázquez. Nos reconocemos algo cansados de lidiar en esta sección con tantas medias verdades, insinuaciones, desmesuras y trampas, así que, con su permiso, pedimos un buen pedazo de empanada de zamburiñas y nos limitamos a degustarla con calma junto a la profesora de Lucas, juntos a los parroquianos que posan en el bar orgullosos de su rutilante figura y visitando después una muralla que seguramente rodea alguno de los diversos castros que aún conserva el citado concello.

Sí, como bien dice Marca, Lucas Vázquez se ha ganado al madridismo, como lo hace todo aquel que salga al campo a comerse el mundo, con desparpajo, entrega y buenas dotes técnicas. Pero añadamos a estas virtudes la de la ilusión, la de la sonrisa siempre en los labios, la de demostrar a cada paso la enorme satisfacción que supone poder jugar en el Real Madrid. Eso es lo que de verdad gana al madridismo. Si las primeras virtudes apuntadas son condiciones necesarias para obtener el cariño de la afición, lo segundo es ya lo decisivo, aquello que confirma que estamos ante uno de los nuestros: un joven talentoso -casi un niño- encantado de vivir un constante día de Reyes cada vez que se pone la camiseta blanca.

Muchos nos tememos que poco queda de tal conciencia en el fútbol moderno, lleno de eso que podemos resumir con la palabra profesionalización y que, lo sentimos, a nosotros nos suena a otro día en la oficina, a sonrisa de spot, a contratos y patrocinios, y ya no tanto a juego y fiebre, a ganas y baile, a correr con el balón en los pies como si no hubiera mañana porque de hecho no hay mañana cada vez que uno corre con el balón en los pies. Todo esto lo encarna gente como Lucas Vázquez, y por eso nos ha ganado, esperemos que para los restos.

As Portada 10.03.16Y si Lucas Vázquez nos ha ganado, qué decir de Keylor Navas. A estas alturas conocen ustedes bien nuestra especial querencia por el tico, a quien, como ocurre con Lucas, también alumbran más virtudes que las exclusivamente futbolísticas, que ya son muchas. Hoy la portada de As rinde homenaje a la notable imbatibilidad en Champions del portero costarricense, y nosotros se lo agradecemos a Relaño, y más cuando pocas veces nos da el afamado director la oportunidad de agradecerle algo.

Sin embargo, no creemos que pueda separarse el sobresaliente nivel actual de Keylor de su impecable modo de comportamiento en toda su andadura en el Real Madrid. Su paciencia inicial en el evidente declive de Casillas (sí, Relaño, evidente), el constante ejercicio de humildad que muestran sus declaraciones y hasta su fe en algo superior que le sirve como sostén y esperanza son elementos que ayudan a obtener los mejores resultados, mientras de paso la afición solo va teniendo motivos para una creciente admiración. No sabemos si así los quiere Dios, pero sí sabemos que así los quiere el madridismo, al menos a algunos de sus jugadores, ya que, si hablamos de un conjunto, se trata de hacer encajar con arte, mano firme e izquierda, y una dosis de buena suerte personalidades como estas tranquilas que glosamos con otras de distinto cariz, incluyendo aquellas si quieren más impías e inquietas, con un punto de irreverencia e incluso arrogantes, de esas que apabullan al común de los mortales, tal vez por esa mediocridad tan típica del envidioso o del timorato. Es esa mezcla lo útil y sano, lo que hace avanzar el barco en equilibrio y lo realmente representativo de esa pequeña y frágil sociedad que es un equipo de fútbol de máxima exigencia.

Por nuestra parte, y sin restar importancia a otros elementos imprescindibles, déjennos hoy decir que nos parece de lo más pertinente tener siempre en nuestro equipo a un chico que conozca el camino de regreso a su pueblo y a un portero que crea firmemente en eso que hemos convenido en llamar Dios.