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Cristiano en tres preguntas

Cristiano en tres preguntas

Escrito por: Charly Rogenhofer9 marzo, 2016
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Transcurría el segundo tiempo de la prórroga en Lisboa, en el Estadio de la Luz, un 24 de mayo del año 2014. El Real Madrid había empatado al Atlético en el último suspiro. Pero aún no era Campeón de Europa. El Atlético se aferraba a una tanda de penales con un portero en mucha mejor forma que el del Madrid, y con toda la presión para el equipo blanco. De pronto, Sosa, que acababa de entrar en el Atlético, desborda por el carril izquierdo ganando la espalda a Marcelo y obligando al central blanco, en este caso, Ramos, a abrirse. ¡Cuántos goles hemos visto al Madrid encajar así!

De pronto, desde su lugar en la punta, baja corriendo y superando en velocidad a Sosa, no otro que Cristiano Ronaldo, y desde casi el banderín de córner, recupera la bola y la entrega limpia a Casillas. Treinta segundos más tarde vendría el desborde de Di María y el posterior gol de Gareth Bale. Gol que, ese sí, hacía campeón al Madrid.

Traigo esto a colación porque los comentarios que los antimadridistas (no me extraña) y muchísimos madridistas (me duele, pero ya tampoco me extraña) fueron de crítica a Cristiano Ronaldo por quitarse la playera y celebrar efusivamente tras marcar el cuarto gol de su equipo. En una final de Champions League. Donde él era el goleador y llegaba a 18 tantos, pulverizando cualquier marca previa. Nadie reparó en que Cristiano Ronaldo corrió toda la cancha y recuperó la pelota que, a la postre, sería el gol de la victoria. Nadie.

Es que Cristiano Ronaldo la ha tenido más cuesta arriba que nadie en su carrera, y en especial en el Real Madrid. Todo será más fácil con el viento a tu favor, con el mimo de prensa, directiva, sin la esposa de tu capitán diciendo del otro lado del mundo cosas de ti, sin insultos donde te paras, sin prensa insultándote a ti y usando a tu hijo para humillarte. Por eso, cada gol que ha hecho Cristiano para mí vale doble.

De cara a final de temporada, hay tres preguntas que se debe hacer el Real Madrid, sus aficionados y el mismo Cristiano Ronaldo. Como ocurre con toda pregunta complicada, no hay respuestas fáciles o absolutas. Seguramente cada lector de La Galerna tendrá una respuesta diferente, pero aquí van las mías.

Cristiano decima

¿Cristiano Ronaldo ha quedado a deber?

No. Bajo ninguna circunstancia.

Cuando sale este tema, el aficionado promedio suelta las dos ya famosas diatribas: "Sólo una Champions" y "en los partidos importantes no aparece".

Las Champions no se regalan (sólo algunos pases a finales, Obrevo disculpando) y él ha ganado dos con dos equipos diferentes y anotando además en las dos finales, logro que no comparte con muchos en este deporte. Es extraño el neomadridismo, ya que al hablar de Santillana, Butragueño, Míchel, o Hugo Sánchez, no les cantan sus Champions, o la falta de ellas. Como si el listón de Champions se aplicase sólo al portugués, quien por cierto, es el máximo goleador histórico de la competición. Incluso cuando hablamos de Ronaldo Luiz Nazario, el brasileño, le ponemos el mote de “Ronaldo, el bueno”. ¿Cuantas ligas y cuantas Champions ganó en el Real Madrid "Ronaldo, el bueno"? El argumento de Champions deberíamos usarlo para enaltecer a Cristiano, no para enterrarlo, ¿Que en la comparativa de Champions ganadas pierde con Messi? Sí, sin que toda la historia esté aún contada, y así como los títulos de Bird son menos que los de Jordan o Magic, y nunca he oído aficionados de los Celtics rabiar contra su estrella histórica por no ser claramente superior en títulos a sus igualmente colosales rivales. Y es que el deporte en conjunto es eso, los triunfos de un conjunto. Las ligas se ganan o se pierden a lo largo de 38 fechas por muchísimos factores. Si sólo se ha ganado una de siete ligas (otro canto favorito) quizá (me aventuro a preguntar), ¿podrá ser por otra causa que el máximo goleador en tres de las seis ligas que ha jugado, quien además lleva ya más de un cuarto de millar de goles ligueros? ¿Podrá ser?

El año pasado, el Real Madrid pierde Liga y Champions en cuatro partidos claves: la serie ante el Barcelona (donde Cristiano anota en los dos) y las semifinales contra la Juventus (donde Cristiano anota en los dos). Cierto, este año no ha anotado ante Barcelona o Atlético, pero lo hizo y de qué forma en la ida de octavos en Champions ante la Roma, así como también en la vuelta de ayer. También marcó antes en Múnich, en el Camp Nou, y así, para atrás, hasta aquella mítica final de Valencia donde él y Mourinho le mostraron al mundo que el Barsa de Pep no era invencible. Una suspensión en el aire, y un posterior cabezazo que levantaron al madridismo de la lona moral en la que llevaba ya años. Messi no anotó en la última final de Champions ganada por el Barcelona, ni Maradona en la final que Argentina pierde ante Alemania. Nadie, pero nadie, es infalible. Pero dejemos atrás el mito de Cristiano y los partidos importantes.

¿El aficionado del Real Madrid ha sido ingrato con Cristiano Ronaldo?

En el partido liguero contra el Celta, antes de meter cuatro goles, Cristiano Ronaldo, máximo goleador histórico del Real Madrid, fue abucheado en su propio estadio. Creo que por caer en la trampa de usar los títulos colectivos para desprestigiar a Cristiano, estamos desaprovechando la oportunidad de mimar, cuidar, proteger y defender al mejor romprerredes que ha vestido la playera blanca. Si todo lo ha logrado cuesta arriba permanente, ¿cómo será si le empezamos a ayudar?

¿Que se le mima mucho? Sí, claro. Cuando se decide sacar a Carlo Ancelotti, Cristiano expresa públicamente su deseo de que Carletto siga y no se le hace caso alguno. A Cristiano se le puede tratar diferente en algunas cosas, pero en las decisiones de club no se le mima. ¿O él quería a Benítez?

Ustedes juzguen, pero yo creo que la afición del Real Madrid podría hacer algo más por nuestra estrella, estrella con registros goleadores que no volveremos a ver.

¿Cristiano Ronaldo debería salir del Real Madrid?

Esta es difícil. Esta duele.

Yo creo que Cristiano Ronaldo debería ser vendido este verano de haber postor, oferta y conveniencia para las partes. Cristiano es ya el máximo goleador blanco. Ha ganado ya Liga, Copa, Champions, Supercopa de Europa y de España, además de Mundial de Clubes. Pero tiene ya una edad que permite suponer cierto declive físico, además del desgaste que para él debe suponer siempre salir de su casa en las mañanas apretando el cuchillo entre los dientes y emprender hacia la guerra. Contra él, sus compañeros y sus propios familiares.

El Real Madrid puede aún sacar un jugoso premio por su venta -estimo que cualquier cantidad entre los 70 y 85 millones de euros es razonable para las dos partes- y puede permitir a Zidane armar un equipo que se adapte a su esquema de presión alta desde los centrales hasta los puntas. Esquema que necesita forzosamente gente arriba que presione la salida en primera línea rival.

El caso Casillas es también un fuerte argumento para que aprendamos a no confundir lo que nos ha dado con lo que nos dará de ahora en adelante. Cierto, el nivel de Casillas su último año es dramáticamente más bajo que el de Cristiano en éste año. Pero esto es un poco de apuesta, y apostarle contra el tiempo a la larga no es una buena apuesta, al menos en un club donde los resultados finales, los títulos, deben ser buscados con celo cada año.

Cuando los Lakers se desprendieron de Shaquille O´Neal no se derrumbaron, reconstruyeron lo necesario y siguieron compitiendo y ganando. El mismo Barcelona tras Ronaldinho es otro ejemplo de esto. El momento de separar caminos con una leyenda es duro, pero más duro es darte cuenta de que lo debiste hacer antes cuando ya es demasiado tarde.

En fin...

Cristiano Ronaldo es, solo tras Zidane, el mejor jugador que he visto en el Real Madrid y ha convertido sus 96 millones de costo en la mayor ganga de la historia. Semana a semana va, pelea con el mundo y anota, anota y anota. Lleva más goles que partidos. Lleva más goles que nadie en este siglo. Y nosotros, en nuestra histeria, muy de madridistas del siglo XXI, le pedimos más. Le decimos que no es suficiente. Aplica a nosotros su icónico festejo ante el Barcelona de Pep, en la liga de los récords:

"Calma, calma, aquí estoy yo"