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Historias fantásticas del espacio

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Historias fantásticas del espacio

Escrito por: La Galerna29 febrero, 2020
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Buenos días. Hemos de admitir que las portadas cataculés las vemos siempre medio dormidos a primerísima hora de la mañana, lo cual aumenta sus potentes efectos alucinógenos; más, si cabe, un sábado por la mañana. Es posible que, por si esto fuera poco, no seamos capaces de comprender, de alcanzar a comprender, su amplio significado al darle muy reprochablemente tratamiento de panfleto de parabrisas. Prometemos (o al menos vamos a intentarlo hoy) no tomarlos y arrugarlos con despreocupación después de leer someramente: “Vendemos tu coche. Llama a Barto” o “Pizzería Messi. Nueva apertura”, por ejemplo.

En Sport nos encontramos con la Carta de una desconocida, que es Setién, imaginamos, quien le escribe a Braithwaite (“BRAITHWAITE. CARTA SECRETA”, titulan). No sabemos qué pensaría Stefan Zweig de esta adaptación algo tosca, o incluso Max Ophuls, pero nosotros, como ven, ya los miramos con una admiración (secreta e inocultable al mismo tiempo) que no se marchitará con el transcurrir implacable del Portanálisis. En una columna lateral nos dicen que Messi está en el Bernabéu como en su casa (¡ay!, el PÁNICO), y que Piqué llega al Clásico (qué pillín), pero Alba no. Ánimo, Jordi. Qué pena no verte esta vez por los madriles, con lo que nos gustas.

Lo de Mundo Deportivo no es pánico, como ven, sino algo superior que podríamos llamar, sin ir muy lejos, catapánico. Han desempolvado la vieja foto de Messi enseñando el “10” (de D10S) de su camiseta en el Bernabéu, y le han añadido unas letras como de títulos de crédito de Supermán, la original, la de Richard Donner. No sabemos vosotros, pero nosotros podemos hasta escuchar desde aquí el siseo interestelar de las letras (QUE VIENE. QUE VIENE: SSSSH) como si fueran los pedazos de Krypton pasando muy cerca, delante de nosotros. En realidad, son los pedazos del catapánico, que tratan de esconder, de tapar, también, con una imagen de Zidane reducida como si fuera uno de aquellos duendecillos de Willow, sobre el céspet del Bernabéu.

Deben tener cuidado en el Barsa de que ese brownie calvo no les rocíe con el polvo de los corazones rotos, no vayan a enamorarse, qué sabemos nosotros, de él mismo, o de Karim Benzema o incluso de 'Peluka' Modric, del que siempre estuvieron enamorados. Qué maravillosa fantasía.

En Marca nos ponen sin avisar ante nuestra propia imagen de hace quince años. Esto no se hace, hombre. Entonces teníamos más pelo y menos canas y no corrían niños por la casa como Messi por la suya (el Bernabéu, según las obsesiones sportivas, aunque por aquí nos enteramos de que el propietario lleva 366 minutos [cuatro partidos] sin marcar en el hogar) intentando sabotear a este esforzado portanalista. Esos imberbes Ramos y Messi, la imagen rohmeriana de la adolescencia que aún perdura en el "CAPÍTULO 41", contrastan con la beligerancia pueril del cataculerismo, siempre embarcado en la inasequible cruzada de conseguir parecerse lo más posible al hermano mayor de Kevin Arnold en Aquellos maravillosos años.

Lo que nos ha terminado de despertar esta mañana es la portada de As. “DESEMPATE AL BORDE DEL ABISMO”, otra novela pulp espacial, nos deja la imagen terrorífica de los entrenadores del Clásico tirando cada uno del lado de una soga en un lugar que parece ser Marte. Qué espanto. Nos hemos acordado de Regreso al Futuro, cuando Marty tortura a su propio padre (por su bien) en 1955 vestido con su traje antinuclear y con música de Van Halen. Al ver esta portada, en la que, entre otras cosas alucinantes, dicen que “también está equilibrado el balance de los cara a cara entre Zidane y Setién”, nosotros nos sentimos un poco como George McFly y luego, como él, nos ponemos a escribir historias fantásticas del espacio como este Portanálisis.

Pasad un buen día.