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Que hable ya (y en cristiano)

Que hable ya (y en cristiano)

Escrito por: Mario De Las Heras19 junio, 2017
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Esta mañana el conserje de mi casa me ha espetado al verme que como vuelva a oír algo del cabrito de Ronaldo se quita del Madrid. "Y yo", le he dicho. Claro que esto no nos lo creemos ninguno de los dos. Al fin y al cabo se fantasea con lo que no se tiene y es muy posible que nunca se tenga. Quitarme del Madrid es un lujo que no me puedo permitir. "Antes nos quitamos de Cristiano", le he dicho antes de marcharme. Luego he ido en el coche pensando en él. En el cabrito de Ronaldo. En si tenía una personalidad legendaria, a la altura de su legendaria carrera, o si tan sólo era un mohín agigantado y repetido tantas veces cuantas necesite. Yo creo que siempre puedo hacer más por ponerme del lado de Cristiano. Desde luego la envidia descontrolada y el odio salvaje de los perros de paja me ha ayudado a mantenerme firme junto a él casi como un baluarte todos estos años.

Pero quizá este juego último esté durando demasiado. Para mi gusto. Aquí se habla de montañas de dinero (sin ninguna sensibilidad), y de terceras y de cuartas personas, aunque en realidad sólo haya una. Y también se habla de un tinglado, el formado por el tal Mendes y su representado predilecto, que yo me he figurado ilusoriamente en estos días venirse abajo como se rompía algo entre Terry Malloy y su hermano Charlie en ese diálogo en el coche camino del Garden: "Pude ser un fuera de serie, Charlie". ¡Ay! Después de todo este silencio escandaloso yo siento que está pasándosele también el momento a Cristiano, no de ser campeón de los pesados, que lo es, sino de ser un simple futbolista aunque sólo sea un poco. Un instante.

Y en el fondo entiendo que no lo sea. Ya dije que siempre podía hacer más por ponerme del lado del portugués. Uno de los mejores deportistas de la historia. Un fuera de serie al que nadie ha regalado nada. Ojalá fuera como aquel caballo pintado e inflado de Pat Stamper. Pero no lo es. En Madrid y en todas partes nos hemos vuelto locos por un caballo de verdad. Cristiano ya no es un hombre sino un holding. Fuera del campo sólo habla (a través de entes y sociedades y terceras y cuartas personas y hasta de Pat Mendes Stamper) como hablan las grandes corporaciones. Subidas y bajadas de cotización, precios, comunicados, escalofriantes silencios. La actividad es frenética y yo no entiendo nada de economía. Que hable de una vez (y en cristiano). Ya estaría bien que sólo fuese economía porque es peor. Casi ha(n) conseguido que yo quiera que se marche, previo pago correspondiente, y se acabe todo este asunto grotesco sino fuese porque creo (aunque vaya costando) que siempre puedo hacer algo más por ponerme del lado de Cristiano.