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Griezmann y Florentino: Como George Clooney ligando con gafas de Groucho

Griezmann y Florentino: Como George Clooney ligando con gafas de Groucho

Escrito por: Oier Fano18 julio, 2018
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Decía Gaspar Noe en “Irreversible” que el tiempo lo destruye todo. Puede considerarse un convencionalismo -aunque sospecho- que tiene razón y, precisamente por eso, admiro lugares especiales como la Plaza Central de Breslavia o Bryggen en Bergen. Ambas se reconstruyeron respetando el diseño original tras sus respectivos desastres. La ciudad polaca fue bombardeada por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y el puerto de la localidad noruega suma más incendios que el Atlético de Madrid en la “era Jesús Gil”. Si nos vamos a la música, The Skatalites encarna ese espíritu de supervivencia ante lo inevitable, sustituyendo a los miembros de la banda jamaicana fallecidos por nuevos instrumentistas. El resultado, un grupo completamente renovado que mantiene inalterables su música y melodías.

Pero en el fútbol no sirven estas muestras tangibles del “Rage, rage against the dying of the light” de Dylan Thomas. No al menos en el terreno de juego. Leo estos días que el Real Madrid está a la caza y captura del sustituto de Cristiano Ronaldo. ¿Sustituto? Por Dios, respetaos. Descarten que el club esté buscando un recambio natural del astro portugués. Hacerlo sería un error de principiantes. El Real Madrid debe empezar su reconstrucción, pero la estructura no está dañada. Florentino Pérez lo sabe. Julen Lopetegi lo sabe. Se trata de buscar la pieza que haga más fuerte al resto.

La temporada olería a quemado, lo admito, de no ser porque hablamos del Real Madrid: El club que pone en duda la frase inicial de este artículo. Un mes exacto para el comienzo y los blancos prescinden del jugador más importante de su historia -de la que yo he conocido al menos-. Pero… sospecho que va a ser genial. Una vez más. Después de tres Copas de Europas seguidas, hay que elevar el listón de dificultad. Hacerlo diferente. Más enrevesado. Con lastre. ¿Acaso supone un reto para George Clooney ligar en una discoteca? Me lo imagino intentándolo en chándal y con gafas, cejas y nariz postizas de Groucho Marx. Y consiguiéndolo, claro.

En fin, centrémonos. El Real Madrid va a fichar. Le han pillado con el carrito del helado, porque lo de Cristiano se ha acabado convirtiendo en la fábula de Pedro y el Lobo, pero va a fichar. Y, sospecho -es algo más que una sospecha pero seré mezquino, permítan que no meta en líos a terceros-, que va a intentar hacerse con el fichaje que va a suponer el zénit del fútbol moderno tal y como lo conocemos: Antoine Griezmann. Os la explico, sin presuntuosidad. Estoy en plena mudanza a Oslo y ni un millón de followers o retuits van a limpiar mi cafetera, ni desmontar mi bicicleta ni transportar mis cinco maletas de un recóndito fiordo a la capital de Noruega. La Champions de adivinar el fichaje estrella del Real Madrid este verano os la regalo. No me interesa. Mi Champions es una nueva vida en Oslo que no depende de un balón.

Dicho lo cual. Los nombres que han salido a la palestra son cuatro. Harry Kane, Eden Hazard, Kylian Mbappé y Neymar. Añadan Antoine Griezmann. Y esperen pacientes. No garantizo que se concrete. Pero se va a intentar. Kane y Hazard no tienen cláusula de rescisión. Sus equipos tienen el dinero por castigo y ambos futbolistas tienen un problema con el idioma castellano: Que no lo conocen. Tampoco han jugado en la liga española. Y, por Dios, tienen caché y calidad, pero esto es el Real Madrid. Trece Copas de Europa, cuatro en los últimos cinco años. Un poco de respeto.

En la quiniela aparecen Kylian Mbappé y Neymar Junior. Es obvio que el Real Madrid está tentado en ficharlos. Sus desmentidos en las últimas semanas muestran -por infrecuentes- que Florentino Pérez no quiere enfadar al PSG. Sin embargo, el recién proclamado campeón del mundo ha declarado estar feliz en París. Con su familia, en su país y a sus 19 años. Tiene toda la vida para dar el salto al Real Madrid. Ser el sustituto de Cristiano -así lo etiquetarían y ya saben que “Comparison is the thief of joy"- no parece el mejor plan a niveles de presión. La afición sueña con él, se palpa en el ambiente, pero no parece que esta vez se vaya a llevar el caramelo a la boca.

florentino pérez no quiere enfadar al psg

El precio de Neymar sería también prohibitivo. De récord. Su falta de liderazgo fuera de los dominios de Leo Messi, esto es, en París y en Brasil, deja su autoridad futbolística tocada. En esa reconstrucción a marchas forzadas, el Real Madrid necesita un elemento distinto a Cristiano. Un potencial Balón de Oro que dé sentido al resto de la plantilla, especialmente a la medular y el ataque. ¿Se imaginan un goleador que pelee como una fiera en defensa? ¿Una bestia en la definición que además libere a Casemiro y compañía en sus labores de apagafuegos?

Ahí es donde entra Antoine Griezmann. La opción más barata de todas -200 millones de cláusula, 40 irían a parar a la Real y de ahí mi mezquindad, ya habrá tiempo de explicar esta historia si se concreta-. La que más garantías y versatilidad ofrece. La más cómoda -vive en Madrid y lleva ocho temporadas en la Liga-. La más contundente a efectos de mercado -supone un golpe al Barcelona, al Gerard Piqué que emocionó a Spielberg, al Atlético de Madrid, al fútbol mundial y quién sabe si a la estabilidad del estado o de la geopolítica mundial-.

No he venido a vender motos. Si acaso mi cafetera. Eso que me ahorro en la mudanza, contáctenme por privado. ¿Creen que Florentino Pérez va a esperar de brazos cruzados a que nombren un Balón de Oro y que pertenezca a un club de Madrid que no sea el suyo? Con todas las implicaciones -las arriba mencionadas- del fichaje y tras demostrar el rubio de Macon que puede liderar a sus equipos a ganar títulos europeos o Mundiales, 200 millones parecen una cifra (obscenamente) modesta. Es una negociación imposible de llevar de cara a la galería. Descarten portadas. Descarten un culebrón. Descarten filtraciones interesadas. Solo esperen. Si esta operación se concreta, se conocerá cuando esté cerrada y sin tiempo a tapiar puertas y ventanas. Lo dicho, sería el zenit del fútbol moderno tal y como lo conocemos.

A estas alturas, tus preguntas son las mías. ¿Logrará entonces Florentino Pérez convencer a Antoine Griezmann? Lo primero, nunca subestimen al mandatario madridista, el mejor presidente de la historia del fútbol moderno -desde que los jugadores llevan nombre en la camiseta-. Y, no menos importante, ¿tiene Antoine Griezmann valor para hacer saltar el fútbol español por los aires? Antes de descartar nada o de preguntarme si me ha sentado mal el salmón: Antoine Griezmann es ese futbolista que recientemente ha grabado un documental sobre su decisión (la de junio, vamos a ver si no queda anticuada) con dos finales alternativos. Uno por si fichaba por el Barcelona. Otro por si fichaba por el Atlético. En Donostia conocemos a Antoine Griezmann desde que tenía 17 años. Él fue el artífice de pasar de Segunda y Ley Concursal a Primera, Champions y tiempos de bonanza económica. Si hay un futbolista por encima de cualquier rumor, presión social o convencionalismo, ése es Antoine Griezmann. Un futbolista diferente. Único. Irrepetible. Posiblemente el mejor del mundo si hacemos caso al resultado del próximo Balón de Oro.

Sigan la pista y hagan acopio de palomitas.