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Granada, 1- Real Madrid, 2: Angustia y luz en Los Cármenes

Granada, 1- Real Madrid, 2: Angustia y luz en Los Cármenes

Escrito por: Ramón Álvarez de Mon14 julio, 2020
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Zidane tiene un plan para cada partido. No es un radical del estilo, sí de competir cada partido, pensar cada momento. Ante un Granada que llegaba en racha y con mucho ímpetu, Zidane ordenó un sedante en forma de cinco centrocampistas. El plan parecía ir ligado a cansar al rival y tener la posibilidad de romper en la segunda parte con Vinicius, Hazard, Asensio o Rodrygo. Pero el Madrid vive un momento dulce en el que todo se pone de cara.

Corría el minuto 10 cuando Mendy en una gran jugada individual y para sorpresa de todos, colaba el balón por la escuadra. Rui Silva pudo tapar mejor su palo, pero la altura y potencia del disparo no hacían la empresa sencilla. Poco después, Isco combinaba con un gran taconazo con Modric, que veía a Benzema en la izquierda. El francés hizo la jugada que tanto le gusta y con gran clase puso el balón lejos del portero local.

El Madrid se encontraba ya 0-2 y con un equipo perfecto para administrar la ventaja. Llegaron entonces muchos tramos de esconderle el balón al Granada para desesperación de los jugadores locales, que corrían de un lado a otro y cuando lograban recuperar el balón su fatiga y la buena colocación del Madrid les impedía hacer nada de provecho con él.

El plan era tocar el balón y leer cuando la impotencia local abriese un hueco que volver a aprovechar. Sin incidir demasiado en eso, lo cierto es que estuvo más cerca el 0-3 que el gol local. Así se llegó al descanso.

El fútbol es muy caprichoso y tiene giros que uno no adivina. El segundo tiempo había comenzado tranquilo, pero una buena presión del Granada dio lugar a una pérdida de Casemiro. El balón le llegó a Machís, que batió a Courtois con un golpeo entre las piernas del belga. 1-2 y el partido había adquirido de pronto emoción.

Llegaron entonces minutos de cierta incertidumbre porque nada preocupa más que vislumbrar como susceptible de perderse lo que uno creía suyo. El Granada había subido dos marchas con enorme mérito y el Madrid comenzaba a echar de menos la posibilidad de estirarse. Por eso seguramente Zidane introdujo a Rodrygo y Asensio en el lugar de Valverde e Isco. Con dos referencias en las bandas, el Madrid se hizo más ancho y profundo, pero el Granada ya creía en la posibilidad de empatar. Poco a poco el Madrid fue atemperando el calor granadino y las llegadas madridistas comenzaron a ser más habituales. Sin embargo, en el ambiente estaba lo vital de una victoria que parecía segura en el descanso. Fueron minutos en los que Ramos demostró por qué es insustituible. En el 84 un despiste generó una doble ocasión muy clara para el Granada. Primero Courtois y después Ramos cerca de la línea salvaron el gol del empate. Eran minutos de mucha angustia, en los que el empuje de Granada era continuo y el Madrid se aculaba. En ocasiones trataba de presionar arriba después de haber aguantado todo lo posible el balón, pero el juego directo del Granada le obligaba a retroceder para defender las segundas jugadas. El cansancio era palpable. Sólo Rodrygo parecía con ganas de encarar, pero la estrategia del momento no invitaba a muchas aventuras en solitario. Por fin llegó el final y con él casi la 34.

Asesor fiscal autónomo. Soy socio de La Galerna y colaboro en Radio Marca. @Ramon_AlvarezMM
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