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Gracias, Julen

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Gracias, Julen

Escrito por: La Galerna30 octubre, 2018
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Buenos días. Se ha consumado lo que estaba escrito y Julen Lopetegui ha sido cesado en sus funciones como entrenador del Real Madrid. No es una noticia sorprendente. Desde esta página hemos apoyado el trabajo de Lopetegui, pero era previsible y entendible que tras un descalabro como el del Camp Nou (que no fue sino la fanfarria final para otro descalabro más prolongado en el tiempo, en el cual el equipo solo fue capaz de sumar 1 de 15 puntos) se tomara esta decisión. El Madrid es un club ganador, estas cifras no son acatables y el técnico es siempre la parte más débil, aunque no nos parezca ni de lejos el máximo responsable de la situación. Esa posición de liderazgo en lo nefasto hay que otorgársela a los jugadores, como el propio Casemiro apuntaba exasperado al final del choque del Camp Nou.

Lo que no era esperable, en cambio, es el comunicado del club del cual habla todo el mundo en este momento, más específicamente el tercer párrafo de dicho comunicado, que es el que Marca trae hoy a portada y al que califica de “bochornoso”.

No sabemos si “bochornoso” es la palabra. Sabemos, ciertamente, que es de una agresividad nunca antes vista en Chamartín a la hora de despedir a un entrenador. El mero hecho de que se opte por un simple comunicado, en lugar de convocarse una rueda de prensa, supone un gesto desabrido hacia Lopetegui y, si se nos apura, hacia la propia afición, que querría más información sobre todo lo que está pasando en el club desde el mismo pitido final en Kiev. Como dice Nacho Faerna en su artículo al respecto, toda esa información le llega mayoritariamente al madridismo a través de enemigos del Madrid, sin que exista una versión del propio Real Madrid acerca de todo cuanto ha sucedido (y muy poco ha sido bueno) de junio para acá. El madridismo necesita que el club le cuente lo que ha pasado y está pasando, y solo así podrá juzgar teniendo en cuenta todos los elementos dignos de juicio. Si no los tiene, es fácil que acepte el punto de vista de los enemigos del Madrid, y no se les podrá culpar.

Con el comunicado, y con el chocante tercer párrafo en particular, supone lo mismo. Es posible (aunque nos extrañaría) que Lopetegui merezca esa puñalada final. Es posible que haya hecho algo que le haga acreedor a la misma. En ausencia de esa información, se antoja una andanada final completamente innecesaria dadas las circunstancias, tanto más dolorosa por cuanto esta vez carga de razones a quienes tantas veces sacan a colación, absurda y dolosamente, la supuesta falta de señorío del club.

Como trágicamente se vio, Lopetegui asumió un riesgo al aceptar la oferta del Madrid poco antes de comenzar el Mundial. El Madrid le arropó ejemplarmente en ese trance, lo que contrasta enormemente con este modo de dejarle a la intemperie en el día de su despido. Como decimos, a menos que haya razones ocultas para esta crueldad, lo cierto es que no se entiende.

Entretanto, la prensa cataculé trata de hacer un retrato de la situación en el Madrid, y el simple hecho de que lo haga supone el mejor autorretrato posible. Es la traslación al papel de las palabras de Jordi Alba, tan reveladoras, involuntariamente, de una psique acomplejada: “Para mí ganar al Madrid es como ganar la Champions”.

Para la psique colectiva acomplejada que plasma la prensa cataculé sucede lo mismo. Acaban de rubricar una goleada histórica, y en la resaca de la misma no se dedican a loar las virtudes propias que les han conducido a ese éxito, sino a disfrutar, como cochinillos que hozaran en en el detritus, con los males del eterno rival. Se dedican a eso con luz y taquígrafos, y no les da la inteligencia ni para comprender que están dejando para la posteridad una prueba más de su propia e imbatible mediocridad.

La Ouija lo resume: adiós, Julen; hola (de momento), Santi. Desde La Galerna queremos dar las gracias a Lopetegui por su trabajo. Durante un instante en el tiempo, pareció que iba a dotar al mejor equipo del mundo de su propio sello, que lo iba a convertir en “el Madrid de Lopetegui” y que la gente lo recordaría así. Se lleva eso. Se lleva el partido contra la Roma y todo lo bueno que brevemente sucedió antes de que el equipo, no sabemos bien por qué, se convirtiera de sopetón en una caricatura.

Le damos las gracias por eso y por su comunicado de despedida, que tan fuertemente contrasta con el de la entidad que le da el finiquito. En ausencia (insistimos) de información que se nos escape, Lopetegui se ha comportado como un perfecto caballero en todo momento, y muy especialmente en la hora de su adiós.

Toda la suerte del mundo para Santiago Hernán Solari durante el tiempo que le toque ejercer de entrenador del primer equipo.

Si podéis, pasad un buen día. Seguramente hay cosas que os gusten además del Real Madrid.