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Gorilas en la niebla

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Gorilas en la niebla

Escrito por: La Galerna26 julio, 2018
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A falta de galácticos es tiempo de valors. Valores universales de los que trascienden el balompié y el deporte en general para instalarse en la más alta cima de la altura moral y la distancia intelectual.

Aunque como cada día sigan tomándonos por imbéciles, amigos galernautas.

Vale que es verano, hay bichos y la sesera tiende a la ebullición entre rayos solares y efluvios de chiringuito, pero bien es cierto que los rotativos deportivos de la piel del toro podrían esforzarse un poquito en llenar sus páginas de información fidedigna, humor inteligente, fina ironía y análisis sosegado. Claro que entonces serían nuestra competencia directa. Un peligro.

Mucho peligro. El copón de peligro. En este sentido, más peligro que un gremlin en un bautizo tiene Mundo Deportivo y el ídolo pagano llamado Barça, al que adoran sus discípulos bailando en círculo con taparrabos mientras entonan canciones tribales. Con el fichaje de Malcolm –al que un servidor presuponía niño, blanco y genio, protagonizando una sit-com norteamericana– y una política de fichajes que podría resumirse en “lo que haga Monchi”, el Barcelona no ha hecho sino acentuar una tradición milenaria que se desliza entre el peligro (para los demás) y la desfachatez más absoluta. Las críticas, en otra ventanilla, que aquí no leerán ninguna. Por ejemplo, en Twitter, donde el pueblo libre opinó al respecto recordando cómo el club de los valors birló a Rivaldo in extremis, mangó a Txiki, Bakero y Rekarte días antes de enfrentarse en una final de Copa a la Real Sociedad y untó de millones al padre del hijo del padre de Neymar en la previa de una Intercontinental y de una temporada a la sombra para Sandrusco.

Efectivamente. Más peligro tiene el Barcelona que un zombi en un entierro. Bastante más que Dembelé, que a este paso cubrirá con su propio spin-off el espacio catódico que dejó libre Malcolm, pero el blanco.

Me voy al agua.

Cómo es el Barça. Dado que el Madrid de Florentino ya no gusta de entrar en órbita galáctica veraniega –al menos de momento–, Nobita pone un circo y le crecen los Doraemons. En estos tiempos que corren, el “mes que un club” apostó por hacer una gira mixta –como la cerveza del chiringuito– en su periplo estival estadounidense y así lo publicita la prensa sportiva del país culé. Es una buena idea y lo celebramos, al menos ellos sí disponen de una sección femenina de fútbol y en tal sentido aplaudimos, pero, oigan, no nos/les tomen la caballera como Caballo Loco cabalgando por las praderas de Wyoming.

La Ouija ha hablado. Y afea al Barcelona que sus jugadores y directivos, cimbel mediante, hayan viajado a los Estates en preferente mientras ellas, las futbolistas, lo han hecho en clase turista. Dice un rotativo de por allí, llamado El Nacional.cat, ejemplo de equilibrio, objetividad y ponderación por aquellos lares, que resulta que los chicos viajan en Business porque pasarán 13 días en el país del Tio Sam y ellas sólo seis. No está mal como excusa.

Ya saben ustedes que allí manejan un abanico de 57 millones de disculpas y punto.

Claro que tampoco podemos olvidar que, por muy estupendos que se pongan en la Ouija y por mucho que Relaño se suba al carro del feminismo calificando directamente en su editorial de “gorilada” lo del Barça, lo cierto es que en su portada, la que él decide, no hay rastro alguno de la semifinal del Europeo femenino de Waterpolo que tristemente perdieron ayer nuestras chicas ante Grecia. Mundo Deportivo y Marca sí se acuerdan de ellas.

Salvo la excepción “gorila” de hoy, parece que el As sólo se acuerda de las chicas para exigir de malos modos a Floren que abra una sección femenina. De fútbol, de básquet o de petanca tanto da.

Me voy al agua.

A un chapuzón con Salpinquinho, alias Vinicius Junior, lo más fresquito que nos ha traído este torrido verano sin fichajes galácticos (de momento).

Al agua, patos, que pronto veremos, tal y como apunto magistralmente Kollins, como las cuentas de la lechera de Bartomeu se quedan secas.