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Gareth, bautizos y comuniones

Gareth, bautizos y comuniones

Escrito por: Padre Suances29 agosto, 2015
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Una de las tareas más complicadas del sacerdocio es la prédica en la BBC. Nada que ver con admoniciones eucarísticas a Bale, Benzema o Cristiano, aunque a alguno de ellos quizá no le iría mal después del veranito que se ha pegado. Me refiero, claro, a las Bodas, Bautizos y Comuniones. No es nada fácil dar con la tecla ante una audiencia heterogénea (cristiana, no cristiana e incluso culé) aburrida de acudir a este tipo de “eventos”.

Con el tiempo he aprendido que, para trabar una buena relación con los participantes del Sacramento, es buena idea buscar historias y guiños personales que me acerquen a ellos. No tanto por propio interés, sino para que el encuentro con el Señor sea más fecundo.

Con las bodas es fácil: cómo se conocieron los novios, quién se declaró a quién, las clásicas bromas sobre la suegra y los cuñados opinando de todo… Las comuniones tienen el reto de dirigirse a una audiencia de niños. Esto cada vez se me hace más complicado por mi edad, aunque mi pasión futbolística me brinda metáforas deliciosas que van desde la confianza en el equipo hasta la certeza de la transustanciación.

Los bautizos son harina de otro costal. Ahí no hay mucho que decir del niño, más allá de si llora o no llora… y de su nombre. Y es aquí donde últimamente me he detenido con más frecuencia. El nombre del protagonista de esta entrada de domingo, queridos galernautas, es Gareth. Gareth significa, en su inglés original, “lanza fuerte”. Y es que menudos trallazos pega el bueno de Gareth.

Esta entrada está escrita el viernes previo al partido contra el Betis. Soy consciente de que las urgencias y las crónicas presiden La Galerna en un día como hoy. También intuyo que quizá Gareth hiciera ayer un partido maravilloso o uno terrible. O, peor aún, uno que nos dejara indiferentes a todos. Todo eso no importa ahora. Yo propongo una visión a largo plazo sobre nuestra Lanza Fuerte.

Gareth nació en Gales hace 26 años. Desde pequeño soñó con una sola cosa: ser futbolista del Real Madrid Club de Fútbol. Puso todo de su parte para llegar a jugar aquí, para nosotros. Hizo una primera temporada más que buena y una segunda mejorable. Siento lástima por quienes le tratan con una dureza desmesurada. Me dan pena los graciosillos de “los manolos” que el viernes se cachondearon del sueño de Gareth de verse de blanco. El agradecimiento debe ser la primera actitud de un cristiano madridista hacia sus jugadores.

Hay dos cosas del Gareth persona que me han impresionado especialmente. La primera es la foto aquella de niño en la que, con unas orejas homéricas, sonreía a cámara luciendo la blanca elástica. Como dice nuestro Presidente: “Gareth Bale es uno de esos jugadores que ha nacido para jugar en el Real Madrid” (léase con voz nasal, a mitad de camino entre la homilía y la vieja de pueblo). Creo firmemente que es uno de los integrantes de la plantilla que está más feliz de estar aquí y que más quiere que el Club coseche éxitos.

Gareth Bale

La segunda, conectada con esta última reflexión, es la entrevista que ha concedido a Real Madrid Televisión (que es lo único que se puede ver, junto con las películas de 13TV) en castellano. Este hombre lleva meses tomando lecciones particulares con un único objetivo: acercarse al Club, a la ciudad y a la afición que tanto ama. Eso por no hablar de su foto comprando jamón en Mercadona. Si eso no es inmersión cultural yo ya no sé. Espero que aprovechara para comprarle a su señora la crema de pies que, no me cuesta reconocerlo, es ideal tras una larga caminata.

En esa entrevista habla de la afición del Real Madrid. Una afición (¡ay!) exigente y, admitámoslo, en ocasiones un poco injusta. Sus palabras son de alabanza, de agradecimiento. Gareth quiere estar con nosotros muchos años y lo demuestra en cada gesto. Dos son las circunstancias que deben concurrir para que su estadía perdure por largo tiempo.

La primera, hay que ser justos, es una vuelta a su mejor nivel. Un crecimiento y una maduración que le hagan sumar goles y asistencias. Debe encontrar su sitio en el campo y asumir responsabilidades. Sin miedo a pitos y tonterías. Es un madridista de bandera y un futbolista excepcional. Ambas cosas han quedado demostradas.

La segunda nos corresponde a nosotros los aficionados. No podemos pedirle a Gaz que haga todos los fines de semana la gran machada. No es esa clase de futbolista. Pidámosle trabajo, sacrificio y pelea, como a todos. Que su coste no nos nuble el juicio. No seamos como mi querida Sor Lucía Caram que yerra en esta cuestión, como en algunas otras de índole política.

Recordemos la carta a los Hebreos:

“Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa”. Hebreos 6:15

Gareth es uno de los nuestros. Confianza, reconocimiento por el esfuerzo y paciencia. Él es la Lanza Fuerte con la que atravesaremos partidos y rondas europeas como si de mantequilla Hacendado se tratara. Buen domingo a todos.