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El País de Nunca James

El País de Nunca James

Escrito por: Mario De Las Heras30 agosto, 2015
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Yo ya escribí en otra crónica lejana, a propósito de Bale, que el público del Bernabéu salía a los balcones como las modelos del anuncio de Chanel para gritarle: ¡Egoiste! Eran los tiempos de su egoísmo, claro, como también lo fueron los de la hernia y los de que sus compañeros no le pasaban el balón. Por una mezcla de todo esto, el galés se va agigantando mientras despista con el peinado.

Un día se cortará el pelo y descubriremos a un ídolo de piedra edificado sobre la yerba de Chamartín hablándonos en perfecto español, como Seedorf. A mí eso me encantará, pero a algunos se los tendrán que llevar en camilla de la impresión. Gareth estaba por aquí y por allá, y antes siquiera de acomodarme ya lo había visto James en plena boca de gol y libre de marca. James no me esperó porque el Madrid padecía de sed: el diosito colombiano ya venía cargado de lluvia desde el vestuario.

Regresaba Benzema con la barba muy negra, y sólo le falta una cicatriz en el rostro y un aro en la oreja para hacerse el pirata sarraceno y goleador que le ha pedido que sea, al parecer, Benítez. Además de un artista, el francés ha demostrado ser siempre un bien mandado, por lo que podríamos imaginar, fíjense la barbaridad que les digo, hasta un pichichi en esas botas de pincel. Aplicado, se lanzaba a la portería en una contra sin mirar a Cristiano, que cabalgaba solo al otro lado de la portería. Ganaron los blancos cinco a cero, pero ay si alguno hubiera levantado un poco la cabeza.

Danilo mostraba su querencia a los medios de una forma algo escandalosa, abandonando su puesto de guardia en cuanto tocaba la pelota, como si fuera el vagabundo loco de El Rey pescador y el caballero aquel de la armadura roja le cerrase el paso por la banda. Luego se vio que en realidad es el coche al que, si quitas las manos del volante, va girando lentamente hacia la izquierda. Es algo normal, pero de todos modos no estaría de más que Benítez le subiera a un elevador y le mirase la dirección.

Si Benzema es la argamasa de la punta de ataque, James lo es de la tierra de nadie, o del País de Nunca James, si quieren, donde todo es fantástico. Habían hecho una pandilla de verano él, Luka y Gareth por un lado con sus bicicletas de Verano azul, mientras Cristiano abría otros caminos en moto. El siete le enviaba un balón desde la izquierda a Benzema, que no llegó al remate pero nos mostró en movimiento y sobre un campo de fútbol al hombre de Vitrubio que dibujó Da Vinci para su estudio de las proporciones del cuerpo humano.

Da Vinci Vitruvio

Mientras todos estas maravillas se daban sobre el terreno de juego, en la grada de animación yo vi que andaban haciendo el ganso, y eso que la mayoría parecían ya mayorcitos. A Danilo, si se descuidaban, lo tenían por allí arriba, obligando a sus compañeros, usándoles de pared en plan abusivo pero tampoco malo. Vamos a descubrir en el brasileño, al tiempo, a otro inventor y en este plan vamos a olvidarnos de apoyar a un equipo para apoyar a una generación cultural.

Un error de Ramos propició una jugada del Betis de mucho peligro cuya responsabilidad se la hubieran endosado a Marcelo, que también, pero el principio fue de Sergio que podría haber significado un clásico perdido. Los fallos del camero (el gentilicio se lo copio a Ramón Álvarez de Mon) son fallos de verdad que luego hace extensibles, generoso, a sus compañeros. Robaba Bale como si en vez de un pie tuviera una cesta para sacar al pez enganchado en el anzuelo, y Cris creaba juego como nunca: rápido, preciso, concentrado y con el gol, aunque no sólo, fijado en la mirilla.

En la locución yo advertía cierta predilección por Rubén Castro, que es uno de esos jugadores minoritarios con fans. Por un momento pensé que a lo mejor podía ser el hijo de Verónica Castro, la actriz de telenovelas, pero no, porque enseguida recordé que aquel era Christian, el que cantaba lo del mar azul. El caso es que Rubén provocaba algún desvelo, aunque no tanto como Pezzella (Pezzella y Pizzini podrían ser una pareja de dibujos animados) lanzándosela a Vargas por el hueco que había dejado libre Danilo con su manía.

Entre James, Cristiano, Benzema y Bale la movilidad era tal que aquello parecía un conjunto de autopistas californianas a vista de pájaro. Y cómo le zurraban a Cristiano. En una de esas, Vargas quiso asesinarle y el árbitro sólo le sacó tarjeta amarilla, a pesar de que en el televisor se vio claramente que su foto era la de la ficha policial. Luego el portugués hizo en carrera un precioso regate imperceptible que terminó parando Adán, como toda la noche. Coincidí una vez en el cine con Adán. Estaba en la fila de delante y yo veía El árbol de la vida y él jugaba con su móvil. A punto estuve de decirle algo porque la luz de su teléfono daba directamente en mis ojos, pero al final me moví y aguanté como él ayer, sobre todo delante de Cristiano.

Pero aquí llega el minuto treinta y ocho, momento en el que el ruido del balón chocando en el poste de los béticos antes de introducirse en la portería se oyó en Cúcuta, ciudad natal de James, donde fue fiesta de forma inmediata; como si ese disparo, además de haber provocado un sobresalto, hubiera montado en un instante las guirnaldas, el alumbrado, los puestos y los escenarios para las actuaciones, y lanzado los fuegos artificiales, además de haber escrito un pregón del alcalde tan bello que se recordará por generaciones. Yo me acordé de la historia que le contaba a Basquiat su madre sobre el niño radiante; el niño al que encerraron en una torre y que golpeaba con su corona los barrotes inundándolo todo de felicidad.

Fuegos artificiales

Yo a partir de ese momento fui “el cronista radiante”, mientras veía a Pepe Mel (que tiene pinta de ser de la pandilla de amigos de Bertín Osborne) aguantándose las lágrimas de felicidad, por supuesto. Después fue ya todo fantasía y yo en vez de jugadores veía Oompa Loompas por todas partes. N’Diaye corría como un atleta de los cuatrocientos metros lisos y propició una gran jugada de los andaluces. La paraba Ceballos y la cedía para el gol cantado con Keylor por los suelos, cuando el costarricense, ese hombre de negro, ese Johnny Cash (la semana pasada era Ritchie Valens) de las metas, se arrastró como un marine por el fango bajo el alambre de espino para atrapar un balón que estaba dentro de la portería. En realidad lo que hizo fue dar vueltas a la tierra como Supermán para hacer retroceder el tiempo.

Otra vez en el minuto dos, de la segunda parte, marcaba el Madrid tras una combinación de James y Bale que cabeceaba Benzema a la red. Tenía que salirme a la ventana al recordar a las eminencias de la prensa deportiva española pisoteando a estos tres jugadores, cuando en la tele gritaron y al volverme vi un disparo de Kroos que James convirtió en chilena de gol. Este cronista a esas alturas estaba ya exhausto. Ese colombiano chiquito, a veces se diría que hasta regordete, agota las metáforas como Hemingway prescindía de los adjetivos.

Hubo algunos contraataques sin éxito pero gloriosos en la ejecución. Y una falta clamorosa de Pezzella a Cristiano al que no puso una pierna delante sino una valla de equitación, con seto y todo, que el árbitro no vio. Vi la nuez del portugués recortándose en el público como un espolón de proa antes del penalti de Varane a Molina. Tenía que pararlo Keylor y lo hizo. Y no sólo lo paró sino que agarró la pelota con el empeine tras el golpe, la cogió y la hizo desaparecer bajo su capa negra. Intentó Ramos sumarse a los festejos con otra chilena que salvó el poste, pero aún así, oye, se le agradece. Faltaba Casemiro lanzando a Bale de un taconazo para que marcara el quinto desde veinte metros y otra vez al poste, ese, como los otros, que tendrán mañana que apuntalar.

LAS NOTAS:

Keylor: “Destaca” (D). “I keep a close watch on this heart of mine/ I keep my eyes wide open all the time/ I keep the ends out for the tie that binds/ Because you're mine, I walk the line...” (‘I walk the line’, Johnny Cash)

Ramos: “Progresa Adecuadamente” (PA). Su presencia se hace necesaria. Intervino dos veces y una mal.

Varane: “Destaca” (D).  Sólo veía hormigas por el campo.

Danilo: “Destaca” (D). Querencia a los medios. Artista en ciernes.

Marcelo: “Progresa Adecuadamente” (PA). Con la diadema juega descapotado. Le gusta conducir.

Modric: “Destaca” (D). Astérix.

Kroos: "Progresa Adecuadamente" (PA). Un poco Idéfix. Su pase milimétrico.

James: “Destaca” (D). El mismísimo Oliver Atom.

Bale: “Destaca” (D). Se movió como sobre un cuadrilátero. Una zurda de pateador.

Benzema: “Destaca” (D). Feliz vuelta. Goleador.

Cristiano: “Destaca” (D). Maduro, en plenitud.

Casemiro: “Destaca” (D). Fuerza y honor. Y un taconazo.

Isco: “Progresa Adecuadamente” (PA). Llegó tarde a la fiesta, con varias copas de retraso.

Kovacic: Exento.

Benítez: “Destaca” (D). De su libreta empiezan a saltar chispas.