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Gareth Bale y el Plan B

Gareth Bale y el Plan B

Escrito por: Ramón Álvarez de Mon21 febrero, 2017
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El Madrid de Mourinho, en su momento más apoteósico, fue un equipo lleno de virtudes que ofrecía su máxima expresión, a nivel pragmático y estilístico, cuando los espacios dejados por el rival permitían a los blancos desplegarse en contraataque. El equipo de Mourinho contaba con grandes piezas para ello: un gran lanzador como Alonso, el mejor conductor posible que era Özil, un receptor de espaldas que ya era élite como Benzema y tres corredores al espacio sublimes: Ronaldo, Higuaín y Di María. Jamás el contragolpe fue mejor honrado que cuando lo practicaba Mourinho con ese equipo. El portugués propiciaba que el talento de sus jugadores para ese arte pudiese mostrarse en plenitud.

Con el paso de los años algunos de estos jugadores han salido del Madrid y otros, como Ronaldo, se han hecho más mayores y su radio de acción se ha visto algo disminuido. Cada vez resultará más difícil ver una carrera de cincuenta metros de Ronaldo en la que defina como lo hacía en tiempos pretéritos. Es ley de vida. De hecho, el Madrid, poco a poco, se ha ido adaptando a este cambio de paradigma. Sus fichajes en el centro del campo han respondido a otro perfil de mayor control: Modric, Kroos, Casemiro e Isco son jugadores dominantes en su posición desde el control del juego. Rara vez el Madrid es sometido por el rival y las pocas veces en las que no dispone del control mayoritario del balón parece resultar una situación consentida por el conjunto blanco.

El radio de acción de Cristiano Ronaldo se ha visto algo disminuido

Sin embargo, en los últimos tiempos, este plan B -dejarse dominar por el rival en lo relativo a la posesión- ha tenido algunas contraindicaciones que le han impedido aprovechar al Madrid las bondades implícitas al mismo. El Madrid ya no suele tener en el campo a los jugadores más rápidos y letales del mundo. Por ello, las situaciones que la calidad del Madrid permite generar con espacios no han lastimado tanto al rival como para impedirle perseverar en su idea de atacar. Por supuesto el Madrid tiene grandes lanzadores –Kroos, Modric, Ramos y James lo son-, pero echa en falta esas carreras locas de Ronaldo que acababan con un tiro cruzado imparable para el portero. Morata y Asensio podrían ser ese jugador- a su nivel-, pero su presencia en el campo no es excesiva y por tanto no pueden protagonizar un plan.

Consciente de ello, Zidane ha privilegiado el control en los partidos, sabedor de que su equipo encuentra su mejor nivel con el esférico en sus pies. Este objetivo, cuando están Casemiro, Kroos y Modric, suele lograrse, pero ante equipos de fuste no siempre es posible. Es por eso por lo que probablemente Zidane lució, aún más, su conocida sonrisa cuando Bale logró cruzar ese balón después de sesenta metros de carrera y ochenta y ocho días sin jugar. Bale es un jugador absolutamente descomunal y autosuficiente. Uno adivina la posibilidad de una jugada impresionante cada vez que el galés inicia una carrera. Es de esos pocos jugadores capaces de generar un gol de la nada. Muchas de sus acciones tienen valor gol y eso en el fútbol actual con la rigideces tácticas tiene un valor especial que se paga en el mercado muy caro. No es difícil predecir que con Bale la capacidad anotadora e intimidadora del Madrid crecerá como la sala de trofeos del Bernabéu.

Por si eso fuera poco, el expreso de Cardiff puede permitir recuperar ese registro contraatacador del Madrid, ese plan B. Especialmente en situaciones de superioridad en el marcador, el Madrid tendrá la opción de dejarle el balón a su adversario con la esperanza de poderle agredir tras el robo. Bale hace posible ese plan que, pese a que no alcanzará las altas cuotas de la época de Mourinho, sin duda añade riqueza a un equipo que acaba de recuperar a su jugador más decisivo en 2016.

Asesor fiscal autónomo. Soy socio de La Galerna y colaboro en Radio Marca. @Ramon_AlvarezMM

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