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Gareth Bale y los incondicionales

Gareth Bale y los incondicionales

Escrito por: Ramón Álvarez de Mon1 agosto, 2017
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Uno, que es muy de Bale, el otro día se disponía a realizar una crítica al galés, empleando su cuenta de twitter, al entender que había sido presa de cierta apatía en los amistosos de pretemporada, pero cuando presenció el percal que había allí montado rehusó tal posibilidad.

Desde luego, no estamos en un mundo en el que sea sencillo ser moderado. Parece que hoy en día es difícil reconocerle al galés sus enormes cualidades y su trascendente contribución en la mayoría de títulos de esta época gloriosa, y al mismo tiempo afirmar que las lesiones nos han privado de ver su mejor versión con la continuidad deseada.

Desde su llegada a España, Bale se encontró con una parte importante de la prensa en su contra. Se decía que padecía una hernia, que el equipo jugaba peor con él, que no entendía el juego, que directamente no sabía jugar o que Jesé merecía el puesto antes que él. Criticar a Bale era darle una patada en el culo a Florentino, artífice de su fichaje. Demasiado apetitoso como para no lanzarse, pensaron.

Mientras esto sucedía, la contestación de Bale sólo llegaba en forma de goles y asistencias. Nunca entró a un juego en el que sabía que nada tendría que ganar. Suyos fueron los goles de la victoria en la Copa y La Décima y con ese fantástico año demostró la improcedencia de todas las dudas surgidas en torno a él.

Bale marcó en las finales de Copa del Rey y Champions League de 2014

Su trayectoria posterior ha estado trufada de grandes éxitos, pero seríamos muy parciales si no aludiésemos a su fragilidad física. Para Bale sus sóleos resultaban un tormento y siempre le obligaban a parar cuando mejor estaba. A principios de 2016 pareció hallar una solución -se especuló con que el descapotable que manejaba podía favorecer su tendencia a lesionarse- y firmó un año en el que, en opinión del que escribe, fue el mejor jugador del mundo. Las lesiones habían quedado atrás y Gareth comandaba al campeón de Europa y a una selección a la que casi lleva a la final de la Eurocopa. Muchos de los críticos acérrimos tuvieron que replegar sus posturas, incluso alguno se convirtió y ya no constituía un debate en el madridismo la presencia o no de Bale. Una entrada criminal en Lisboa le apartó de la competición cuatro meses. Esa entrada hubiera roto a cualquiera: nada tuvo que ver una fragilidad muscular que parecía olvidada. El final todo el mundo lo sabe: como muestra de compromiso, Bale volvió precipitadamente y volvió a caer, ya que su estructura muscular aún no estaba preparada para competir con totales garantías. Después se dio una buena paliza para poder disputar la final de su ciudad y una vez obtenida el alta tuvo la honestidad de reconocer que otros compañeros estaban en mejor situación para iniciar el partido de sus sueños.

Como digo, su comienzo de pretemporada me ha dejado algo frío. Es cierto que un jugador de su tipología física suele tardar en coger la forma. Probablemente la carga física impuesta por Pintus tampoco esté ayudando a lucir en estos primeros compases de la temporada. Mi crítica a Bale iba a ir más dirigida a su actitud que a su desempeño. Por lo que sea no he notado en él el ansia del que debe recuperar un puesto de titular para los grandes partidos. La actitud es una crítica recurrente de los balefobos. Nunca lo he compartido pero en esos partidos intrascendentes sí he deseado verle más, aunque fuera errático. En cualquier caso no me parece nada preocupante y mi convencimiento es que pronto estará mucho mejor. Sin embargo, al calor de este flojo comienzo, los balefobos entienden que se encuentran en su momento de asestar el golpe final. Desde el primer partido de pretemporada se han afanado en ello. Entre afirmar que Bale está flojo y afirmar que el equipo no funciona por culpa de él, no han sabido encontrar, ni siquiera, un intermedio. Parece que la fragilidad defensiva de estos días se debe a la presencia de Gareth. Se dice que lleva mucho tiempo sin aportar nada al Madrid, sin especificar que durante ese tiempo Bale no ha jugado ni mal ni bien, simplemente no ha podido jugar.

Sin embargo, estos críticos incondicionales desde sus inicios en el Madrid tienen un gran problema: el tiempo ha dejado claro que no tienen razón. Bale ya ha demostrado que no tiene una hernia, también ha protagonizado grandes éxitos con el Madrid evidenciando que entiende el juego y sabe cómo jugarlo; desde luego también es indiscutible que es mejor jugador que Jesé y que el resto de futbolistas del mundo que juegan en su posición cuando él vuelva a estar en forma.

Ramón Álvarez de Mon