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Fundamentos técnicos del cagómetro

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Fundamentos técnicos del cagómetro

Escrito por: La Galerna11 febrero, 2019
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Buenos días. Quizá por primera vez, y sin que sirva de precedente, estamos completamente de acuerdo con un titular del diario As, aka The Ouija Daily entre sus más fieles y ultraterrenales seguidores.

El Barça tiene miedo. La razón para ese miedo (y se queda corto el término, porque se nos antoja más bien pánico, pavor, lo que sea) es por supuesto el rácano empate cosechado ayer por las huestes de Valverde en campo del Athletic. Este resultado, en combinación con la brillante victoria del Madrid en su derbi local, reduce a seis los puntos de diferencia entre ambas escuadras. Absolutamente todo el mundo excepto La Galerna (desde el madridismo más avinagrado al culerío más salaz, pasando por el propio Relaño) había descartado al Madrid para el título de Liga. Hay que tener una capacidad para aprender del pasado ciertamente reducida para descartar al Real Madrid de absolutamente nada. La Liga la ganará el Madrid o no, pero a día de hoy y contra todo pronóstico es ya segundo y se ha metido en la pomada ante la cara de estupefacción de sus rivales, que le han visto remontar posiciones en la clasificación como el zombi que se encarama en la escalera en las películas de terror.

Lo que ha sucedido en esta jornada, en cualquier caso, ya lo había previsto con su tino característico el ínclito diario Sport hace dos días. Que el Señor les conserve esa capacidad predictiva.

El Barça (y con ellos su entorno, encabezado por Sport) habían dado por hecha una victoria de los Messi boys en San Mamés, así como un benéfico empate en el Wanda entre los dos perseguidores más inmediatos. Pues bien: sucedió exactamente lo contrario. Lo que tiene de bueno el presumir mucho de humildat, careciendo por completo de la misma, es que estás por fuerza permanentemente abierto a que la vida te dé otra buena lección, una más. Lo que tiene de bueno no aprender nunca es que siempre es procedente que venga a casa el profesor, nunca se le podrá decir que no se le necesita, aunque puestos a elegir sería mejor ahorrarse tanto cole y clases particulares aprendiendo el temario de una bendita vez, máxime cuando éste se reduce a un solo aserto: el Madrid siempre cuenta, pringaos.

Los más jóvenes no nos creerán si les aseguramos que hubo un día en que As fue un brillantísimo diario deportivo, y más aún nos tomarán por locos si acotamos que Relaño ya estaba al mando cuando así era. Relaño llegó a capitanear un equipo de excelentes firmas, entre las que se contaba la del maestro Tomás Guasch, cuya gloriosa entrevista leísteis en estas páginas hace poco. Pues bien: fue en As donde Guasch acuñó el magnifico término “cagómetro” para aludir al canguelo que se instala en Can Barça cuando los blaugranas empiezan a notar en el cogote el aliento de un Madrid en trance persecutorio.

El cagómetro se instala sobre estas fechas (a veces, un poco más tarde) en mitad de la plaza de Cataluña de la Ciudad Condal, donde al instante se convierte en la atracción turística más transitada por los espontáneos. Como monumento resulta dudoso por su tenor escatológico, pero su gran valor sociológico lo convierte en un must para los visitantes. Los touroperadores se frotan las manos cuando se acerca la temporada del cagómetro, que incluyen en sus brochures de igual mudo que las agencias de viajes publicitan el florecer de los cerezos de Tokio para vender viajes al país del sol naciente. Gran parte de la estacionalidad del turismo en La Capital Catalana viene definida por la temporada del cagómetro.

El cagómetro, por lo demás, se caracteriza porque ni el Barça ni su entorno se hacen eco de su presencia, que llegan a negar. Cualquier excusa es buena para desviar la atención sobre cualquier otra cosa. Por ejemplo, el excelente momento de forma del gran portero del Barça.

Viendo estas dos portadas, cualquiera diría que el cagómetro es una invención nuestra. Pero es precisamente ese pasar por alto su llegada lo que confirma inapelablemente que ahí está. Es el gran elefante en la habitación culé, la omnipresencia aparatosamente ignorada.

Por lo demás Marca, como veréis, está ya en la onda de la Champions, que es donde La Galerna se embarcará mañana. De momento, hoy, dejadnos disfrutar y haceros disfrutar con la zozobra recurrente, la sempiterna inquietud que produce en el rival en retorno del Rey a esa Liga que se le resiste pero a cuya estela se aferra cuando otros arrojarían la toalla.

Pasad un buen día.