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Fracaso deportivo, éxito casi rotundo extradeportivo

Fracaso deportivo, éxito casi rotundo extradeportivo

Escrito por: Tomas J.Rubio12 junio, 2019
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No por extensamente repetido, deja de ser una verdad irrefutable. Esta temporada recién terminada ha sido un desastre, fracaso sin paliativos ni paños calientes, la peor temporada en bastantes años. Aunque se ha ganado un título, el Mundial de Clubes  -Mundialito cuando lo gana el Real -, no se ha llegado tan siquiera a competir en ninguno de los títulos restantes. Me extendería más pero me remito a mis compañeros en La Galerna que han relatado mejor esta caída a los infiernos después de años de champagne que bebíamos directamente de las orejonas.

A los madridistas, que duda cabe, lo que más nos preocupa son los títulos. Nada es más reconfortante que los segundos posteriores a ganar un campeonato. Esos pocos segundos son el éxtasis, la felicidad completa, nuestra droga. Y digo pocos porque en seguida llega la brutal exigencia de este escudo y comenzamos a pensar en ganar el siguiente título. Cómo mejorar para lograrlo. Qué falta. Qué sobra.

Y es aquí donde entra la parte extradeportiva del club. Sin ella no habría títulos que celebrar. Es el sostén y lo que permite invertir en el plano deportivo. Es obvio que se retroalimentan, porque sin una gestión suprema en la primera es casi imposible alcanzar la excelencia en la segunda. Incluso diré más, aún con una gestión extradeportiva sobresaliente, hay y habrá elementos deportivos que serán inalcanzables. Jugadores imposibles de fichar sin poner en jaque la sostenibilidad del club. Y convendrán conmigo, en que el club es lo más importante. Aunque les aviso que hay socios que se creen que esto es el FIFA, gastar y gastar y si sale mal, reiniciar.

En este sentido, ha sido un año casi excelente en la faceta extradeportiva. No perfecto, siempre se puede y se debe mejorar, pero sí una grandísima temporada. A saber.

Nuevo contrato Adidas. Han sido años de negociaciones y cada título, cada Champions (de esas que algunos abducidos aseguran que tapan vergüenzas), ha ido elevando las exigencias económicas por parte del club. Los directivos apoyados en la todopoderosa marca Real Madrid, en la cercanía del vencimiento contractual (junio 2020) y en los títulos, han conseguido firmar el mayor acuerdo de patrocinio mundial.

Se ha renovado el contrato hasta la temporada 2027-2028, 8 temporadas más la siguiente, un total de 9. A razón de un fijo anual no inferior a los 110 millones más 25 millones por la gestión de las tiendas. 135 millones más variables con un objetivo de alcanzar los 170-180 millones por temporada. Supone al menos doblar los ingresos por esta vía. Sólo por la camiseta, con Adidas más Emirates, el club ingresará cada año bastantes más de 200 millones. Estos ingresos permitirán invertir en mejores jugadores.

Son estos contratos los que permiten poder fichar a jugadores como Hazard, Jovic y los que están por venir. Son estos contratos los que ayudan a pagar los altísimos salarios que cobran hoy las estrellas mundiales. Aunque la generalidad de los medios no se ha cansado de repetir que hacían falta muchos fichajes, la firma de este contrato pasó por los periódicos deportivos de Madrid sin pena ni gloria, un refrito de EFE, sin firma, en AS y un artículo de 25 líneas en Marca. Tampoco se explayaron más los programas deportivos. Aún sabiendo la respuesta, me pregunto el por qué.

Aunque si hablamos de noticias positivas para el Real que han pasado desapercibidas, una se lleva la palma. La anulación por parte del Tribunal General de la UE de la multa de 18.4 millones que le fue impuesta al club en 2016. Sin entrar en detalles que les puedan aburrir, les diré que no se ha demostrado que el club recibiera ayudas públicas. Sí es necesario resaltar que no se ha ganado definitivamente esta batalla, que la sentencia es recurrible y que hasta que no sea firme, el club no recuperará el dinero de la multa, los 18.4 millones más los intereses. Por cierto, la Comisión Europea fue condenada a pagar las costas.

 

Han sido tres años de periodistas ultrajando a la entidad con este asunto. Pocos se leyeron la sentencia condenatoria y ninguno se leyó la exculpatoria. Tocaba mancillar el buen nombre del club y así hicieron. Incluso el Ayuntamiento de Madrid desde su cuenta oficial de Twitter publicó tweets instando al club a pagar lo antes posible y publicando cuando ya se había recibido el dinero. Miles de RTs y MGs. Como era de esperar, no hubo tweet con la sentencia de anulación de la multa.

Tampoco los medios se hicieron el eco debido, publicaron simples refritos de otros medios, no hubo artículos de opinión como sí hubo en su día con la sanción. Brilló la presunción de inocencia en un tema tan difícil y complejo que se remonta al año 1991. Toca esperar si esta sentencia es recurrida, y de serlo, pasarán 2-3 años hasta la resolución definitiva y firme, pero dos cosas son seguras: que el club lucha y luchará por su anulación definitiva, y que los medios sólo informarán debidamente, si el Real pierde.

Este mismo Tribunal General de la UE, el pasado febrero anuló otra multa al Real, Barça, Athletic y Osasuna por presuntamente haberse beneficiado fiscalmente por ser clubes deportivos y no SAD. La multa para el Real fue de 5 millones, y como en la otra multa, primero tuvo que pagar y después recurrir. La Comisión Europea tenía dos meses para interponer un recurso y se desconoce si lo hizo, podremos salir de dudas con la publicación de las cuentas de esta temporada. Se desconoce también si hubo condena en costas.

A algún madridista estas dos victorias en los juzgados le pueden parecer baladí. Nimiedades. Incluso he leído a alguno, muy critico con el club en su día, que asegura alegrarse, pero (siempre hay un pero) también le gustaría que la entidad no estuviera en los juzgados con tanta frecuencia, como si se acudiese a esas instancias de motu proprio o como si no se tuviese que haber recurrido, con ese (falso) señorío de poner la otra mejilla. La verdad es que estas dos sentencias son victorias, casi títulos, en la lucha por mantener la imagen impoluta del club. Se podrá perder en el campo pero nunca en el buen nombre de la institución cuando de supuestas ayudas estatales se refiere.

 

 

La imagen del club ha salido beneficiada por una acertada decisión: romper con Mediapro. Después de 18 años encargándose de la gestión de Real Madrid Televisión, el club ha decidido no renovar el contrato que vence el 30 de junio. Era muy necesario un cambio. Para los que vemos RMTV, los contenidos, en una amplia mayoría, estaban muy alejados de la excelencia del club. Y la audiencia, aunque no sea lo más importante, se sitúa un pírrico 0.3% de share. Pero insisto, de los contenidos - al margen del divertido 90 Minuti, Campo de Estrellas y las retransmisiones de los partidos de la cantera -, poco o nada es salvable, circunstancia que no es achacable a los profesionales de la casa, sino más bien a la gestión