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Florentino, NO delegue usted

Florentino, NO delegue usted

Escrito por: jorgeneo20 agosto, 2015
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Quizá esta columna sea el reto más difícil al que me haya enfrentado hasta ahora…Intentar rebatir una reflexión de Ramón Álvarez de Mon, quien en este artículo reciente defendía en La Galerna la necesidad de un director deportivo en el organigrama de la sección de fútbol del Real Madrid, no es nunca tarea fácil.

Hay una corriente nueva dentro del madridismo que asocia directamente los extraordinarios éxitos en la sección de baloncesto con la existencia de una dirección técnica, pero sobre todo, con la ausencia de Florentino en la toma de decisiones.

Dejemos claro, antes de nada, que si es esta premisa (la existencia de una Dirección Técnica)  la clave del éxito y del fracaso, también estas habrán sido decisiones de Florentino, creo yo.

Dicha corriente propone un organigrama similar en la sección de futbol. Quizá esa escuela de pensamiento obvia que en baloncesto no somos ni de lejos el equipo con mayor presupuesto del mercado. Ni siquiera el más atractivo para un jugador “galáctico”. Por tanto, la estrategia debe ser diferente. Se necesita rebuscar más. Nuestras oportunidades pasan por adelantarnos un año a la explosión del jugador (y no al revés, como suele pasar en fútbol). Eso, sumado al seguro desconocimiento del mercado que posee Florentino, le ha llevado a delegar mucho más allí que acá.

En cualquier caso, y como bien apuntaba Ramón al principio de su artículo, fue precisamente Florentino quien reforzó, nada más entrar a la presidencia, la posición del director deportivo dentro del organigrama del club. Una posición que Lorenzo Sanz ya probó en una fase beta con Pirri, y que se saldó con aquel famoso informe que invalidaba prácticamente al 80% de la plantilla.

Si hoy los equipos en Europa tienen directores deportivos es porque Florentino dotó a dicha figura de una serie de poderes que anteriormente era costumbre que tuviera el entrenador (y, sobre todo, el representante del entrenador). Y la idea parece que gustó a todo el mundo: ficha el club, porque los entrenadores están de paso (sobre todo en un club como el Real Madrid), y dicha tarea -la de fichar- será ejecutada por una persona que conozca el club por dentro y siga una política adecuada en materia de fichajes.

No voy a alargar este artículo con los despropósitos en materia de fichajes de los directores deportivos que hemos tenido hasta la fecha (Valdano, Sacchi y Floro). Nombres como Diogo, Pablo García o Gravesen entre otros hablan por sí solos. Incluso Ramón ya se hizo eco de dichos errores en su artículo. Me centraré en los motivos, lógicos, que han llevado a Florentino a, de momento, no considerar prioritaria una cabeza en la dirección técnica del equipo.

El primer motivo, y para mí fundamental, es que aquella idea de gestión deportiva de un club de fútbol que él mismo trajo a este mercado hace ya 15 años tenía precisamente un punto débil que a todos se nos pasó por alto: que el Real Madrid, en la práctica, no es un club de fútbol.

Ni siquiera es una empresa privada. El Real Madrid es un patrimonio de la humanidad. Y como tal, creemos que nos pertenece a todos. Cada uno de los mortales que habitamos este planeta nos creemos con la autoridad y conocimiento suficiente para poder tomar decisiones importantes dentro de este club.  Por eso la plantilla se había construido cada año bajo la técnica del collage, y en la elección de cada trozo de la plantilla intervenían representantes de todos los estamentos que rodeaban al club: el presidente, que elegía su parte, la dirección deportiva, la prensa, los capitanes, el amigo del jugador franquicia, el socio, y por último, si quedaba algo de dinero, el entrenador.

Una vez Sacchi llegó a comentar en una entrevista que eligió a Vanderley Luxemburgo por recomendación de unos amigos que tenía en Brasil. Contaba que fue a Brasil a buscar jugadores y que estando allí le dijeron: llévate a este también, que es muy bueno. Imagino que unos términos parecidos debió utilizar Ferguson para convencer a Valdano de que Queiroz era el hombre que estaba buscando…

Tener una figura más dentro del organigrama ha permitido que, en ese margen de maniobra que le dejaba el presidente a la dirección técnic,a se colaran una serie de fichajes que en muy pocos casos supieron complementar con garantías a los galácticos que año a año iba trayendo Florentino.

- Yo me encargo de montar una estructura de club que nos permita traer a Figo, Zidane y Ronaldo y tú ya pones el resto, Jorge.

Lo que no sabía Florentino es que Jorge (Valdano) tenía amigos a los que también había que contentar….De qué iba a vivir si no cuando se acabara su contrato. Nunca entenderé qué llevó a Florentino, al comienzo de la segunda etapa de su presidencia, a volver a darle las riendas de los fichajes a un tipo que no había dejado credenciales suficientes para volver a merecerse el puesto.

Con la lección bien aprendida tras su incomprensible doble tropiezo, Florentino decide dar un paso más y empieza a ser él quien propone también al entrenador. Y su elección no pudo ser más acertada: Mourinho.

Hasta Ramón estará de acuerdo conmigo que si enfrentamos las decisiones de fichajes de Florentino versus las decisiones de fichajes de sus directores técnicos, no hay color sobre quién ha estado más acertado. Y no dudo que ese ejercicio también lo haya hecho nuestro protagonista internamente. Si un ciudadano tuitero piensa que puede fichar mejor que un profesional, ¿no lo va a pensar Florentino?

Florentino entiende que si tienes un club que puede aspirar a tener lo mejor del mundo, para qué vas a conformarte con otra cosa.

-Si el mejor es Mourinho, a qué viene proponerme a Pellegrini de nuevo, Jorge.

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Ese día Jorge (Valdano) debió dimitir. O Florentino despedirle. El caso es que ninguno movió ficha y lo tuvo que hacer el Sr. Lobo.

Sin galácticos claros a la vista, y con el mejor entrenador que se podría tener, Florentino delegó todo lo que pudo en la figura de Mourinho. Delegó tanto que parecía que Mou dirigía varios departamentos del club a la vez: deportivo, comunicación, jurídico… Hasta el propio Mourinho acabó delegando parte de sus funciones en Karanka.

Fue una etapa de grandes fichajes. Con sentido (como Özil) y consentidos (como Carvalho). Si algo le faltaba por probar al presidente era eso: la figura del manager-entrenador.

De la mano de Mourinho, aquEl variopinto collage que componía el diseño de la plantilla (presidente, dirección deportiva, prensa, capitanes…) se reducía a sólo dos actores: ojeadores del club y peticiones del entrenador (la prensa fuera del avión y los fichajes, también. Claro).

No es este el artículo para recordar todo lo que ocurrió en aquella etapa, pero lo que entiendo que le quedó a Florentino en la cabeza es que quizá lo mejor sería un modelo mixto:

-Señores, tras probar absolutamente de todo, he llegado a una conclusión: yo vuelvo a encargarme de mi parte (el fichaje institucional que permite la supervivencia del modelo económico) y el resto se lo dejo a ojeadores del club y entrenador (que también elegiré yo).

Cuatro títulos en un año, un fútbol como hacía tiempo que no veíamos, excelentes cifras de ventas de jugadores que hasta entonces no se habían dado (hablamos mucho de los fracasos en fichajes, pero es que el tema de las ventas era un absoluto drama también), la llegada de jugadores jóvenes pero ya consagrados como Bale, Kroos, James e Isco … Solo puede considerarse un éxito, por más que sea agrio el sabor dejado por la temporada pasada.

Yo veo motivos suficientes para no cambiar este modelo mixto actual. ¿Por qué ahora tanta prisa en volver a tener un director técnico? ¿Qué han hecho los directores técnicos que han estado hasta ahora que nos garantice que con ellos nos iría mejor?

Los fichajes de esta temporada siguen confirmando que el modelo actual sigue siendo capaz de resolver las carencias de la actual plantilla pero sin dejar de mirar al futuro. Se ha resuelto el problema de la portería, la profundidad de banquillo y la llegada de jóvenes talentos sigue a buen ritmo.

En el momento actual, donde el mercado vive bajo la dictadura de Messi y Cristiano, y lo que viene detrás es caro y sin garantías (ahí está el ejemplo de Bale), el club ha demostrado cintura suficiente para bajar un escalón en sus pretensiones y adelantarse (como, ahora sí, en la sección de baloncesto) al mercado en el fichaje de jugadores jóvenes pero contrastados.

Tenemos una plantilla que no llega a los veintiséis años de edad media, y aun así sería difícil sacar más de dos o tres jugadores de los cuatro mejores de la Premier que aspiraran a ser titulares en el equipo. Y de toda la Bundesliga, si acaso Alaba y Reus.

El caso es que llevamos años aguantando la cantinela de que debemos buscar un estilo propio. Nuestra identidad. Saber a qué jugamos. ¡Pero es que eso ya lo tenemos! Nuestro modelo se basa en una premisa clara: lo que en gastronomía se denomina respetar el producto. Fichar lo mejor que haya en el mercado e intentar ponerlo en valor. Que para eso somos el Madrid.

¿Cómo vamos a definir una manera de jugar para los próximos diez años si aún no sabemos cómo juegan los futuros cracks de los próximos diez años? Nuestro modelo lo que garantiza es que esos jugarán aquí. El cómo jueguen ya lo estudiaremos.

Mi abuela lo definió un día magistralmente: si tienes naranjas, haz zumo de naranja. Una frase que a la escuela bielsista le debe de chirriar. Un tipo que lleva años siguiendo un sistema que no le llevó a ganar nada, ni siquiera a conseguir una estabilidad en ningún sitio. Él juega al 3-5-2 con marcaje al hombre y punto, que para eso es Bielsa.

Un Bielsa de presidente, un Bielsa de Director técnico y un Bielsa de entrenador. Que proponga un 3-5-2 de cadetes para arriba y nos salga con Ronaldo haciendo las marcas al mediocentro defensivo. Un modelo, un sistema, una filosofía.

A veces pienso que eso es lo que nos merecemos.