Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
Final de Champions sin Bale

Final de Champions sin Bale

Escrito por: Jesús Bengoechea6 agosto, 2020
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Zidane deja en Madrid al galés para un partido a cara o cruz

¿A vosotros también os sucede que no os hacéis cargo de lo que se viene? Hay un efecto distópico invencible en esto de saber que mañana vuelve la competición estrella, aquella para la cual vive y respira el Real Madrid, la que constituye su razón de ser (aunque ahora también ganemos Ligas) y que esta vez hay que conjugar con la engañosa laxitud del verano.

En realidad, ya sabíamos que sería así. No hay lugar para la sorpresa. Solo hay lugar para, llegado el momento, dar el último chapuzón en el mar, ducharse en casa e ir al bar con tele más cercano con el corazón latiendo como nunca antes había latido en la canícula. No olvides, por si todo esto no fuera suficientemente marciano, llevar a dicho bar la mascarilla y el gel higienizante. Como comentaba ayer un ilustre tuitero, cada vez son más las cosas que uno debe recordar coger antes de salir de casa. Móvil, cartera, mascarilla, gel, gafas (si las necesitara) y ahora también las viejas canciones de la primavera que hemos desempolvado para el verano, las de amor y guerra, aquellas donde Juanito la prepara y Santillana mete gol, aunque sea agosto. Porque Juanito siempre la prepara y Santillana siempre mete gol.

Es la Copa de Europa, sí. En chanclas, pero lo es. No me pises que llevo Champions, si me permite la licencia el maestro Pepe Begines. La chancla es un calzado denigrante que el verano casi nos obliga a usar en su infinito mal gusto, aunque para mal gusto el que ahora mismo debe tener la boca de Bale. Zidane ha dejado fuera al galés para esta cita trascendental en Manchester, pero no fuera del equipo, lo que ya ha dejado de ser noticia, sino fuera de la convocatoria. Es una Final de Champions aunque sea agosto y aunque no sea una Final, por la sencilla razón de que si no se gana por más de un gol, o por un solo gol con muchos goles, no habrá Final de Champions en Lisboa para el Madrid. Final de Champions en Lisboa. Palabras de reminiscencias mágicas para el Madrid y para Bale que esta vez tienen la carga de cruel nostalgia de lo casi irrepetible. Para el Madrid, pero sobre todo para el de Cardiff.

Llevamos años hablando de que es el último año de Bale, tantos que para que se haga realidad el destino está jugando cartas cada vez más implacables. Donde dice “el destino”, leed la gente, el entorno y (ay) Zidane. Zidane puede hacer lo que estime oportuno mientras gane, nadie hay más zidanista que yo, pero sucede con sus designios que tienen la inescrutabilidad de los del Dr. Manhattan de Watchmen, el único calvo que se parece más a Dios. No querer contar en el banquillo con la opción, simplemente la opción, de que Bale pueda salir en un momento dado y facturar un Kiev se antoja una forma enigmática de hacer prevalecer el criterio propio sobre la promesa de la felicidad. James ha pedido no jugar, en franco alarde de magra profesionalidad, pero no hay noticias de que Bale haya solicitado lo mismo. Esperemos que no sea una decisión que quepa lamentar tanto como la ausencia en el once de Kroos en el partido de ida, ese que queda en la noche de los tiempos, pero cuya derrota hay que remontar hoy como prueba de que no ha prescrito pese al tiempo transcurrido.

Motejado de “jeta” por gustarle el golf, acosado en el banquillo por pringaos con prismáticos, señalado hasta el hartazgo por no hablar español con la prensa (en privado lo habla con cierta corrección) y ahora apartado del equipo en el momento más crucial de la temporada (aunque el calor juegue a estafarnos), no cabe más humillación para un futbolista que ha puesto en el regazo de una generación de madridistas mayormente ingratos copas de Europa a cholón. Con ayuda de sus compañeros, claro, pero con un peso fundamental en el logro de las mismas.

Zidane puede hacer lo que quiera mientras le salga bien, o incluso si le sale mal, pues tiene el crédito más inagotable que se le recuerda a un entrenador blanco. Zidane es mi héroe entre los héroes. Simplemente me pregunto si es imprescindible esto, si está en el camino de ambos (por usar los términos del I Ching) el que el héroe supremo tenga que ejercer sobre otro héroe la aguadilla más triste del verano.

Por lo demás, emito desde detrás del sudor y de la mascarilla un Hala Madrid como un estertor, y cuento las horas.

 

Fotografías Getty Images.

 

Editor de La Galerna (@lagalerna_). @jesusbengoechea

22 comentarios en: Final de Champions sin Bale