Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Portanálisis
Marcos Llorente, Reguilón y los billetes de ida y vuelta

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Marcos Llorente, Reguilón y los billetes de ida y vuelta

Escrito por: La Galerna18 junio, 2020
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Buenos días. Sergio Reguilón es un hombre que se viste por los pies y, como sucede con otros madridistas cuyo nombre es Sergio, y cuyas iniciales son SR, un ciudadano que calza (permítasenos) un par de pelotas ejemplarmente situadas en medio de sus dos privilegiadas piernas.

Vean si no la portada de As, que es un monumento al madridismo mucho más explícito de lo que a primera vista pudiera parecer, y que tiene como protagonista a nuestro canterano, actualmente cedido en el Sevilla.

Sí uno mira el perfil de la cuenta de Twitter de Sergio Reguilón, lee con agrado “Jugador del Sevilla, cedido por el Real Madrid”. Es conmovedor que Sergio se haya empeñado en mantener lo que va después de la coma, a lo cual nadie le obligaba. Es más (y por eso decimos que seguramente se ha empeñado), no nos cabe la menor duda de que Sergio habrá recibido numerosas presiones sevillistas para retirar ese detalle de su carta de presentación tuitera. Pocos lugares más imbuidos del más sarraceno antimadridismo que el Pizjuán y sus alrededores, pero Sergio no reniega de su pasado ni de su futuro, quedando ambas cosas claras en esas cinco palabras (“cedido por el Real Madrid”). Sergio parece tener claro que está en un viaje de ida y vuelta al Bernabéu y que, por más que se empleará con toda profesionalidad y denuedo a orillas del Guadalquivir, su corazón es blanco. Solo que otra tonalidad.

Sergio Reguilón, amigos, compró un billete de AVE de ida y vuelta, sin considerar ni por un momento la posibilidad del One Way. Sabe que es, junto con Mendy, el lateral izquierdo del futuro del Real Madrid, y lo mejor es que el mismísimo Roberto Carlos parece coincidir con esa apreciación, si nos atenemos a lo que le contó a Jesús Bengoechea en esta deliciosa entrevista.

Las declaraciones a As, que el diario madrileño destaca en su portada, son una nueva y corajuda manifestación de madridismo en terreno enemigo. El Sevilla juega contra el Barça el fin de semana, y nuestro pasado y futuro lateral izquierdo no puede evitar leer el encuentro en clave blanca (pero blanca de la otra tonalidad, la que fue y la que será aunque su presente vikingo esté en barbecho). “Ganar al Barça es siempre una motivación extra”, afirma sin tapujos, dando a entender que no es capaz de aparcar su sentimiento madridista y que ello le mueve a desear más fervientemente el triunfo sobre los de Setién. Seguro que a Sergio le regañan por esto, y seguro que le da absolutamente igual.

Reguilón, uno di noi.

El resto de portadas del día vienen sumamente aburridas, la verdad, y monótonas en la repetición de su tema central, que no es otro que el nuevo formato de esta Champions veraniega a la que ha forzado la crisis del Covid. Aunque haya sido motivado por el virus, es un esquema que no está exento de interés. El Madrid disputará la vuelta ante el City (aún no se sabe dónde, aunque probablemente sea en un Etihad cerrado -o no- al público), y si consigue la machada de pasar a Cuartos irá nada menos que a Lisboa, sede de inmejorables resonancias, como ya nos contara Mario de las Heras. Allí se disputarán a un solo partido cuartos, semis y la gran Final, en medio del calor agosteño. Será como el Trofeo Ramón de Carranza pero a lo bestia.

Más de puntillas de lo esperado pasa la prensa deportiva patria sobre la goleada infligida ayer a Osasuna por el Malaquito de Memphis (0-5). En dicho partido marco Marcos Llorente, que se fue, en este caso, con billete solo de ida, lo cual probablemente quepa lamentar, aunque será el tiempo quien termine por definirlo. Queremos mucho a Zidane, pero eso no significa que siempre acierte en sus filias y fobias deportivas. Marcos no exigía un puesto en el once, como sucede con futbolistas de ego más marcado. Marcos se limitaba a aspirar a un puesto en la plantilla, donde Zidane, en cambio, no quería verle. Es de lamentar que así fuera porque Marcos, aparte de sus dotes futbolísticas y atléticas, compartía los sentimientos de Reguilón. No hay más que ver sus recientes declaraciones, que por puro contraste con los patéticos intentos de Morata de ganarse a su afición haciendo de menos a su propio pasado madridista, constituyen un dechado de realismo y respeto a su blanco pasado.

Hay billetes de ida y vuelta que son una bendición, y otros solo de ida que piden a gritos un retorno que esta vez no va a estar de Dios. Nunca es triste la verdad, que decía Serrat: lo que no tiene es remedio.

Pasad un buen día.