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Queríamos tanto a Fabio

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Queríamos tanto a Fabio

Escrito por: La Galerna27 agosto, 2015
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Hoy hemos venido a esta sección que comenta las portadas para no comentar las portadas. O mejor dicho, para comentar aquello a lo cual las portadas confieren una importancia menor, aquello que para As o Marca no representa más que una nota a pie de página. Entendemos que hoy hay sorteo de Champions y que todos (y decimos “todos” en el afán ecuménico que ayer caracterizaba sobre todo a As y hoy caracteriza sobre todo a Marca, quienes insisten en hablar de los cinco equipos españoles –con perdón- que disputan la Champions como un todo, como si de verdad existiese algún sentimiento común a los cinco, como si de verdad estos cinco clubes se sintieran parte de una misma expedición o proyecto) nos jugamos mucho en esta puesta en juego de la Fortuna (¿?). Mañana importará con quién nos ha tocado (y aquí ya usamos el plural para referirnos a quienes de verdad somos nosotros, o sea, solo uno de esos cinco y no hace falta decir cuál) y daremos conveniente cuenta de ello. Hoy, para nosotros, el protagonista es otro que no ocupa más que unas líneas simbólicas en las portadas. A nosotros que no nos hablen de un sorteo de Champions (sobre todo, de uno que aún no se ha producido) cuando se ha anunciado que Fabio Coentrão deja el Madrid.marca.750 (11)

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Como veis, la baja de Fabio no ocupa más que alguna referencia tangencial en las dos principales cabeceras deportivas del país, y no obstante la categoría de Fabio como jugador de culto para gran parte del madridismo (un culto que oscila entre lo admirativo y lo levemente burlesco, pero culto al fin y al cabo) nos obliga a escribir unas líneas sobre él. Antes, claro, habría que escribir un poco sobre Illarramendi, que también deja al club en este caso traspasado (a diferencia del portugués, que se va cedido al Mónaco). Pero qué decir de Illarramendi salvo que ha sido un evidente fracaso del que se ha culpado a Ancelotti, a Florentino y a un señor de marrón que pasó por Valdebebas un día de entrenamiento dejando tras sí la sospecha de un indefinible mal de ojo. A todo el mundo se ha culpado del fracaso de Illarramendi excepto al propio Illarramendi, a quien quizá el concepto de culpa le venga tan grande como le ha venido el propio Bernabéu, pero que debería ser capaz de sentirse incluido (y quizá lo haga, aunque nadie se lo atribuya) dentro del concepto de responsabilidad en su propio destino. Buena suerte, Asier, en cualquier caso. En contra de lo tuiteado por uno de tus nuevos (y a la vez antiguos) compañeros, aquí también te quisimos, pese a que en lo estrictamente deportivo hiciste poco por merecerlo.

Pero Fabio. Fabio es otra cosa. Nos parece ridículo que quiera comparársele al txuri urdin por más que ambas bajas se hayan producido el mismo día. Fabio Coentrão ha representado algo en el madridismo. Algo que puede ser tenido por desastroso o por todo lo contrario, pero algo en cualquier caso. Mucho, diríamos nosotros.

Fabio Coentrão, quien aunque extrañamente se marcha cedido todo hace indicar que no volverá, ha desempeñado el papel de mito díscolo e incontrolable. A nuestro juicio, ha sustituido o debería sustituir a Guti en el corazón de esos aficionados con predilección por esos talentos desaprovechados por la inconstancia o la desidia que, no obstante, brillan con luz refulgente en ocasiones cruciales. Es precisamente el carácter decisivo de esas ocasiones lo que, en combinación con su condición de cuasidefenestrados por su propia vagancia, les remiten sin solución al territorio de la épica, como esos pistoleros que eran despertados de una monumental resaca por un bidón de agua helada para calzar otra vez el sombrero y las cartucheras y salvar a la chica del rapto de los comanches.

Era discontínuo, sí. Desaparecía durante meses, sí. Pero era, a su intransferible manera, un genio que nos deparó momentos de auténtica gloria. Nuestro colaborador Antonio Valderrama (Fantantonio) suele llamarle EL ESPECIALISTA.

Fabio: gracias por ser siempre decisivo, aunque siempre fuese casi nunca. O tal vez precisamente por ello: en ese "casi" se cifra nuestra felicidad más reciente, de la que formas parte.

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Sportivo presta menos atención todavía (como podréis apreciar) al adiós de Fabio, que para nosotros era la auténtica noticia del día. Sí tiene tiempo en cambio Sport para dedicar un recuadrito a la presunta negativa a calentar por parte de James en el partido ante el Sporting. Cristiano se negó a  jugar de delantero centro y James se negó a calentar. En la calenturienta (y obsesiva) imaginación de Mascaró and friends, el partido de Gijón dejó el motín del Caine en una partida de brisca. Para mañana, primicia: Benítez se negó a que se negaran.