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Satellite of Love

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Satellite of Love

Escrito por: La Galerna20 junio, 2020
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Buenos días. Ayer vino a visitarnos un primo lejano y no le hicimos caso. Es verdad que ya se ha marchado a su casa, a Valencia, pero Súper Deporte vino ayer a Madrid y no lo recibimos aquí, en el hogar de las portadas, como se merecía. Y vaya si lo merecía. Súper Deporte viene a ser un Satellite of Love (como la canción de Lou Reed) del cataculerismo. Imagínense cómo estaba la pasada mañana después de que los valencianistas se volvieran a Paterna con tres goles en el coleto, uno detrás de otro y sin anestesia. La cuestión es el gol anulado a Rodrigo que va a convertirse, se ha convertido ya, en el símbolo de un Culé Power que levanta su puño enguantado en azulgrana en protesta por las estruendosas ayudas arbitrales al Real Madrid. Observen el esplendor:

Hay como una revolución alrededor del gol de Rodrigo, en torno al cual orbitan personajes de todo pelaje. El gol de Rodrigo es Saturno, al que rodea ese sistema de anillos formados por partículas de agua helada, que bien podrían ser en este caso partículas de vino. In vino veritas, viene a decir este alboroto del mainstream, que ve en serio peligro una nueva Liga para el Amor (el Barsa), según clama su Satélite con virulencia. Ese “Gol robado”, como ven, es alimento para el sistema (de anillos) y también para el alma valencianista, que necesita de estas terribles injusticias para existir, mientras el lector de Súper Deporte repite en sueños “ATRACOVAR, ATRACOVAR”, ese verbo que rebota y en el culo del Madrid explota.

De lo que hablan hoy en Barcelona es de frenazos. En realidad, llevan unos días con el frenazo a cuestas, del mismo modo que este portanalista lleva varias mañanas despertándose con el Vete de Los Amaya sin solución. Empezaron con un frenazo con Lautaro. Lautaro, amigos, ¿Se acuerdan? Lautaro ha desaparecido de nuestras vidas (de nuestras portadas) como un día desapareció Marisol. De Lautaro ya no se habla, igual que en la guardería del poli Schwarzenegger ya no se hacía pipí. Ayer en Sevilla se le cruzó al Barsa un niño en medio de la carretera y tuvieron que parar en seco. Era Reguilón. Aunque no quieran reconocerlo. Notamos un poco de depre en ese frenazo. Y de este frenazo melancólico está moviéndose un gabinete de ayuda psicológica y material de urgencia.

Hasta As llora como Messi en el Pizjuán, a quien vimos un parecido asombroso con el Luis XVI de Sofía Coppola. Un rey amenazado por la revolución. Pero que no se preocupe Cuchitini que la revolución es en su favor y que esto no ha acabado. De hecho, acaba de empezar. Que el Madrid dependa de sí mismo es una frase tan hecha como relativa por la maravillosa susceptibilidad de relativización que posee si no sigue el Madrid goleando sin contemplaciones para disipar toda interferencia.

Un saludo súper a Súper Deporte.

Pasad un buen día.