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La excepción de la excepción

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

La excepción de la excepción

Escrito por: La Galerna3 noviembre, 2019
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No se vayan ustedes a quejar, que ya se sabe que la excepción confirma la regla, aunque a veces haya excepciones que parecen desmentirla y hasta ponerla patas (o manos) arriba. Excepciones escritas por la Aurora, provista de su rosario y en perfecta sintonía con lo prescrito desde hace tiempo por la Bernarda, provista de su ejem. Excepciones inerciales, particulares (de partículas), tan particulares como el patio de mi casa, que a veces parece mojarse más que los demás.

Pero no se vayan ustedes a quejar, no vaya a ser que, quejándose, les vengan y les digan aquello de llorones y tal cuando -y esto es cierto- el Madrid adoleció ayer de una falta de gol desesperante, precisamente ante el equipo más goleado de primera división, al que, dicho sea de penoso paso, no ha sido capaz de marcar un solo gol en el Bernebéu en tres temporadas. Tan cierto es esto, decimos, como que las excepciones a las normas nos las suele cargar el diablo (también en forma de tarjeta roja a Modric en la primera jornada). Un diablo que ha estudiado Física en el MIT, un Sheldon Cooper especialista en puntos de apoyo, cuerpos, horizontales y verticales, tocantes y secantes, mucho más secantes que tocantes.

Aun a riesgo de darles a ustedes motivos para quejarse, leamos la excepción, de clara inspiración clásica en su redacción, casi se diría que acuñada al estilo de Arquímedes de Siracusa. No se señalará penalti por mano dentro del área "si el jugador cae y la mano o el brazo quedan entre el cuerpo y el punto de apoyo en el suelo, pero no alejadas del cuerpo hacia un lado o en vertical". Es sabido que los puntos de apoyo son muy importantes, aunque sólo sea porque con ellos se puede hacer palanca y, si hacemos caso al citado científico, llegar a mover el mundo. Ahí es nada. No busquen ustedes puntos de apoyo en las portadas deportivas madrileñas, porque el no-penalti de ayer no aparece ni como polémica, ni como excepción que sería bueno aclarar, si es que esto es posible. Y no aparecer es la mejor manera de que el mundo se mueva al mismo son de no considerar importantes aquellos lances que podrían estar perjudicando al Madrid, cuyo patio particular no importa que se moje cuando llueve o cuando la Bernarda y la Aurora, vecinas de arriba, tiran "excepcionalmente" sus cubos de agua en improvisada piscina donde "si el jugador cae y la mano o el brazo quedan entre el cuerpo y el punto de apoyo en el suelo,...

...pero no alejadas del cuerpo hacia un lado o en vertical", continúa la excepción en puntillosa adversativa. Vuelvan a mirar las portadas precedentes por si se nos hubiera escapado alguna mención a este "pero" en ellas. ¿No? Queremos suponer que la variante que plantea la excepción -es decir, la excepción a la excepción, toma ya- se refiere a que, para ser considerado penalti, la mano o el brazo que tocan el balón deben estar alejados (no alejadas, como dice el texto) del cuerpo, bien hacia un lado, bien en vertical, y nunca constituir punto de apoyo del mismo cuerpo. Queremos suponerlo, porque el texto es cuanto menos confuso, y no sólo por la incorcordancia de género ya señalada entre sujeto y verbo. Es decir, queremos entender que no se revisó la jugada, o mejor, que se revisó y se decidió que imperaba la excepción (y no la excepción de la excepción) al efectivamente estar la mano ostensiblemente alejada del cuerpo, pero constituir punto de apoyo. De no querer entender esto y de apoyarnos (nunca mejor dicho) en la literalidad de la frase, cabría pensar que ese estar la mano ostensiblemente alejada del cuerpo bastaría para que fuera un penalti de libro gordo que nuestros Petetes de portada no han visto relevante explicar en sus portadas y que así se siga mojando el mismo patio.

El patio que jamás se moja, el patio con un toldo bien pertrechado y mullido sobre el que cae Messi y rebota y salta y hace piruetas antológicas es el culé. Así que "castaña menor", dice Mundo Deportivo, oxígeno para el enfermo al que el Levante le mete tres goles en siete minutos; un oxígeno que el Madrid se empeña en proporcionar con su costumbre (es decir, con la no excepción) de dejarse puntos cuando más provechoso sería que no se los dejara. Sport, por su parte, se muestra un poco más duro y se pregunta por el estilo de juego, ay. No puede ser. El estilo era innegociable, amics. El estilo, que ya sabemos desde hace tiempo que no es otra cosa que ganar aunque lo hayan llamado de muchas maneras, aunque primero fuera ley el toque y luego fuera norma el contragolpe, aunque primero fuera dogma la protesta masiva al árbitro y luego fuera modus vivendi el engaño y el fingimiento. Valverde es el señalado, no vaya a ser que los jugadores se enfaden y entonces tengamos que vender el Palau para fichar a Neymar y renovar a Messi, el garante del estilo, el que mete la pelota hasta dentro del estilo y todos contentos, tot el camp lleno de razones que la razón no entiende.