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Esperando a Coentrao

Esperando a Coentrao

Escrito por: Mario De Las Heras28 octubre, 2016
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Yo me pregunto, como buen Estragon, si es aquí donde hay que esperar después de saber que Coentrao no está en el once inicial. Ya me está diciendo Vladimir que volveremos mañana, y yo apunto que también pasado mañana. Y así sucesivamente, hasta que aparezca.

No estoy seguro de que sea esta noche cuando debemos esperarlo. Vladimir dice que dijo que vendría el miércoles. Eso cree. Vladimir dice que anoche también estuvimos aquí, enfrente de la tele, esperándole. La Cultural Leonesa no da para mucho, claro que es el Madrid, y qué Madrid concentrado, respetuoso.

El Madrid hace honor al rival. Me acuerdo de los que se mofaron del débil en su propia casa entre bailes y burlas. Me sale un aire jocoso y le pregunto a Vladimir, mientras esperamos, si conoce la historia del inglés en el burdel justo cuando marca la Cultural en propia puerta. Le pregunto que qué hacemos, que si nos vamos, y él me dice que hay que esperar. Esperamos.

godot

"¡Psst!". "Me has asustado", dice Vladimir. Le digo que creí que era Coentrao el que calentaba en la banda. Es Pozzo que conduce a Lucky, su sirviente, por medio de una cuerda, pero yo no sé quién son. "¿Es Coentrao?", pregunto. "¿Quién es Coentrao?", dice Pozzo. "Creo que me han confundido con Coentrao". Lucky tiene el cuello en carne viva por efecto de la cuerda, como Kroos la cabeza.

Coentrao sigue sin aparecer. Pobre Lucky, me recuerda al Madrid vejado por casi todos, sobre todo por Pozzo. Lucky llora y bufa por los abusos a los que le somete Pozzo, y éste dice que antes era amable, que le distraía, que le ayudaba a ser mejor. Vladimir cree que estamos asistiendo a un gran espectáculo.

Lucky, de pronto, declama: "Dada la existencia tal y como demuestran los recientes trabajos públicos de Poinçon y Wattmann de un Dios personal cuacuacuacuacua de barba blanca cuacua..." Pozzo no quiere verlo más, no lo soporta, pero ambos se van, desaparecen.

Vladimir dice que con esto hemos pasado el rato y yo le pregunto que qué hacemos ahora. "Vayámonos", le digo. Y él me dice que no podemos, que esperamos a Coentrao. Asensio marca un gol seco y liftado. Un gol nadalista. Y minutos después James con el exterior asiste a Morata, que anota el tanto como si saltase una tapia.

Llega un muchacho y nos comunica que Coentrao finalmente no vendrá hoy. Pero nosotros seguimos esperándole. Ahí está. Es el minuto cincuenta y siete. Es él. O no. Lleva el pelo teñido. Pero no sé si es él de verdad. Salta al campo. Toca el balón dos minutos después. No pasa nada.

¿Es Fabio Coentrao? Nacho hace algo alucinante, algo absurdo como en este teatro en el que sólo estamos Vladimir y yo (y a ratos Pozzo y Lucky y el muchacho). Una volea de tijera que es el sexto gol del Madrid en León. Ah, estamos en León.

Vladimir también está confuso: "¿Habré dormido mientras los otros sufrían? ¿Acaso duermo en este instante? Mañana, cuando crea despertar, ¿qué diré acerca de este día? ¿Que he esperado a Coentrao, con Estragon, mi amigo, en este lugar, hasta que cayó la noche? ¿Que ha pasado Pozzo, con su criado, y que nos ha hablado? Sin duda. Pero, ¿qué habrá de verdad en todo esto?..."

El muchacho ha vuelto. Coentrao no vendrá esta noche, pero vendrá mañana. "¿Qué hace el señor Coentrao?", le pregunta Vladimir. "No hace nada, señor", responde. "Dile que me has visto", le digo.

Quiero irme lejos pero Vladimir dice que no podemos porque mañana debemos volver para esperar a Coentrao. No podemos seguir así. El Madrid ha ganado a la Cultural Leonesa por siete goles a uno. "¿Qué, nos vamos?", dice al fin Vladimir. "Vamos", le digo. Pero no nos movemos. Estamos esperando a Coentrao.

Ha trabajado en Marca y colaborado en revistas como Jot Down o Leer, entre otras. Escribe columnas de actualidad en Frontera D. Sobre el Real Madrid ha publicado sus artículos en El Minuto 7, Madrid Sports, Meritocracia Blanca y ahora en La Galerna.

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