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Érase una vez en Chamartín

Érase una vez en Chamartín

Escrito por: Mario De Las Heras2 diciembre, 2019
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Decía Jesús Bengoechea en su estupendo artículo de ayer, que Isco tenía que haberse afeitado para estrenar su renacimiento. Yo, en cambio, veo que todo encaja. Si John Travolta salió gordo y con un pelo horrible en Pulp Fiction, Isco debía salir, al menos, con esa barba de leñador canadiense. Uno que dice ¡sapristi! cada vez que recibe la pelota y sale con ella lejos del rival, pero no muy lejos en la distancia, como si fuera diciendo por lo bajinis: “A que no la coges, a que no la coges...”, mientras el rival cae finalmente en el agotamiento, o en el odio revenido como el tal Aleix Vidal.

Este Isco barbudo es un personaje de nuestro Tarantino, el Zidane que en la banda sonora de su cabeza va soñando con recuperar a futbolistas que, lejos de ese universo suyo, se dan por acabados. Zidane los repara en su taller, en su imaginario único, y nosotros los vamos viendo llegar sin comprenderlo hasta que no nos queda más remedio. Yo no me rindo porque siempre estuve rendido a Zinedine, salvo durante absurdos, veleidosos y breves momentos, pero los hay, y muchos, que se tienen que rendir. Porque no es Isco sólo.

Este Isco barbudo es un personaje de nuestro Tarantino, el Zidane que en la banda sonora de su cabeza va soñando con recuperar a futbolistas que, lejos de ese universo suyo, se dan por acabados.

Es la revelación de todos (y así del “todo”) como si fueran nuevos. Como si Kroos no hubiese sido nunca este jugador elegante y perfekto, aquel héroe francotirador. O Casemiro ese dueño y señor de la pelota, de los espacios y de los tiempos. Ha llovido desde que lo vimos salvarnos la vida en aquella vuelta de cuartos en Dortmund. Y no ha parado de crecer. Es como si Zidane subiera el volumen allí en su garaje y les diera a todos un poco más. Nadie parece saber tanto del potencial de sus jugadores como Zidane, ni siquiera ellos mismos. Les busca resquicios de potencia y de talento por lugares recónditos con una templanza y una sabiduría divinas.

A Modric se le ve poniendo en marcha ese motor que parecía cansado. Zidane es la versión futbolística del hombre que puso a Brad Pitt a los cincuenta y cinco años con el torso desnudo a arreglar una antena bajo el sol en un tejado para que todos acabáramos asintiendo. Zidane alinea a Lawrence Tierney, a Travolta, a Pam Grier, a Robert Forster, a David Carradine, a Daryl Hannah, a Sidney Poitier, a Don Johnson, a Kurt Russell, a Jennifer Jason Leigh y a Dakota Fanning abusando de Bruce Dern y gana el Oscar.

Zidane alinea a Lawrence Tierney, a Travolta, a Pam Grier, a Robert Forster, a David Carradine, a Daryl Hannah, a Sidney Poitier, a Don Johnson, a Kurt Russell, a Jennifer Jason Leigh y a Dakota Fanning abusando de Bruce Dern y gana el Oscar

Es ese entrenador que nos pone en el campo a Margot Robbie, esa nueve con botas vaqueras de colores bailando a cámara lenta para hacernos felices. Ahora Courtois parece Uma Thurman manejando los cuchillos. Y Marcelo. Marcelo empieza a parecerse a ese maldito bastardo de la banda izquierda. Y afila a las promesas. Quentin Zidane. Zinedine Tarantino. Valverde es esa bellísima joven de la familia Manson que le hace monerías a Brad Pitt por las calles de Los Ángeles.

Y suena Mrs. Robinson. Y es Rodrygo que aparece en medio de James y de Bale (como si fuera Steve Buscemi en medio de Harvey Keitel y de Michael Madsen) otros dos hermosos renacidos delante de la cámara de Zizú, que está rodando otra película totalmente nueva con casi los mismos actores de siempre para ganar otra Liga y otra Copa de Europa mientras suenan todas esas canciones antiguas y estupendas y absolutamente modernas. ¿No las oyen?

Mario De Las Heras
Ha trabajado en Marca y colaborado en revistas como Jot Down o Leer, entre otras. Escribe columnas de actualidad en Frontera D. Sobre el Real Madrid ha publicado sus artículos en El Minuto 7, Madrid Sports, Meritocracia Blanca y ahora en La Galerna.

4 comentarios en: Érase una vez en Chamartín

  1. Bonito artículo, sí señor. Perooo... atentos al Dr. Hell... porque no parece que ni el Tebas ( a tomar pol culo ) , ni Filemón Jaime Ordóñez vayan a hacer de enfermera García.

  2. Cuando Zizou volvió a coger el equipo allá por abril, le preguntaron y dijo literal que habría cambios pero no tantos. Después, en la sumeriana, hubo mucho madridista, incluso este propio portal que dudaron mucho por los pocos fichajes que se hicieron. Es más, todo el mundo dábamos por hecho que Zizou quería a Pogba porque se publicó en todos los lados, y es cierto que Zidane ha hablado bien del jugador cuando se le ha preguntado, pero