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Messi y el tsunami

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Messi y el tsunami

Escrito por: La Galerna2 diciembre, 2019
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Buenos días. Las portadas de hoy son la misma portada con ligeras variantes cosméticas. Todo es una loa sin freno, un alborozo sin fin, un orgasmo rosarino. No decimos que el objeto de tanta pasión no merezca concitar tanto amor, que hoy mismo se va a ver plasmado en la concesión del que será su sexto Balón de Oro. El oro es de hecho el elemento común a los titulares de todas las portadas del día con la excepción del diario As, por cuya redacción se ve que no pasó el rey Midas. Sí lo hizo por todas las demás, que amanecen bañadas en el preciado metal y embadurnadas, por añadidura, con la más empalagosa veneración por Messi.

El argentino decidió con un estupendo gol en el minuto 86 un partido muy igualado en el Wanda. El Atleti pudo marcar en varias ocasiones pintiparadas, pero no había una sola persona presenciando el partido, en el estadio, en su casa o en un bar, que no supiera exactamente cómo iba a terminar aquello. Ter Stegen lo paró todo y Messi sentenció al cholismo en las postrimerías. Justamente lo que todo el mundo sabía que iba a suceder. El Barça es eso, y le vale con ello: las atajadas imposibles de su guardameta y el gol de su gran estrella, que siempre llega. Los demás se limitan a cumplir un papel más o menos gregario, y a veces ni eso. Bien es verdad que ayer pudo marcar, en un remate al larguero, el noctámbulo empresario tenístico y ocasional defensa central Gerard Piqué, y que Suárez hizo una buena pared con el argentino en su gol. Pero el famoso tiquitaca ha quedado en eso, en un acompañar a Messi y Ter Stegen en la confianza de que, uno arriba y el otro abajo, se bastarán con sus impresionantes condiciones para sacar adelante la inmensa mayoría de los partidos.

“Hay pelea”, subraya As, suponemos que en referencia a la Liga, donde Madrid y Barça comparten liderato, y también en alusión a ese Clásico que ya se asoma en el horizonte, o que no se asoma. Ya aventuraba Athos Dumas en estas mismas páginas su extremo escepticismo al respecto, con una alta probabilidad de que el tsunami incívico que por acción u omisión apoya el Barça impida nuevamente la viabilidad del evento. Decimos que, por acción u omisión, hay un apoyo del Barcelona a los que intentan sabotear ese partido porque quien calla otorga, sencillamente. Esa institución, tan presta y dispuesta a la locuacidad cuando no le gusta una sentencia judicial, no ha sido en cambio capaz de emitir un solo comunicado llamando a la calma a las masas y tratando de separar el deporte de la política. Si el Barça no ha pedido que se permita la disputa del Clásico, ¿no será porque apoya a quienes no quieren que se dispute? No será que, ¿como un agente más (y muy importante) del procés, prefiere que el partido vuelva a aplazarse si con ello se da la suficiente visibilidad internacional a un conflicto que el Barça hace suyo?

Lo que es evidente es que, a estas horas, a poco más de dos semanas de que eche a rodar el balón en el Camp Nou (si es que finalmente echa a rodar), el Real Madrid no tiene la menor garantía de seguridad para que su expedición llegue al estadio sin problemas y que el encuentro se pueda disputar. Volvemos a preguntarnos si uno de los dos clubes llamados a disputar ese incierto partido no tendrá más culpa que el otro en el hecho de que sea tan incierto.

Pasad un buen día.

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