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0-2: En las antípodas todo es idéntico

0-2: En las antípodas todo es idéntico

Escrito por: José María Faerna15 diciembre, 2016
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Tienen teléfonos, tienen semáforos/ con automóviles con sancristóbales, ya lo canta el maestro Krahe. En Yokohama todo es idéntico a lo autóctono, la tarde tiene el mismo color húmedo y gris de la mañana madrileña y el Madrid, que no se ha bajado todavía del avión, empieza soso con cara de para qué tantos kilómetros. El América, en cambio, tiene una idea, cómo no, aunque su autor es un tal La Volpe que en plano medio recuerda a David Vidal en argentino. No se arredra La Volpe, que dice que él es campeón del mundo y Messi no (fue el tercer portero de Menotti en el Mundial 78), así que pone a su gente a sacar el balón todos muy juntitos desde atrás dispuesto a bailarle al Madrid, pero se traban y la pierden todo el rato. El Madrid sigue esperando el finger, pero empieza a quitarle balones en tres cuartos a los mexicanos que a los tres minutos han botado un corner y a los cinco llegan a puerta en un arreón de Ibarra, porque la idea va por un sitio y el fútbol por otro.
Sin bajarse todavía del avión, Lucas Vázquez ya ha levantado toda la fila de asientos de la amura derecha y empieza a incendiar la banda ante la mirada inquieta de las azafatas, que no saben si aplaudir al chico o recordarle las normas de aviación civil. El América hace como que toca, pero Modric toca, conduce, quita, pone, sube y baja, porque para Modric todo es césped, como dijeron en cierta ocasión unos de Ávila que subieron a Asturias por vez primera. En Yokohama no pasa nada, pero llega el minuto veinte y Cristiano y Benzema organizan un latigazo en forma de pared en medio campo que se frustra al borde del área, pero ya sabemos que aquello durará lo que el Madrid quiera que dure. Al fin y al cabo, sigue cantando Krahe, en las antípodas la gente rústica puebla las fábricas/ y los hipódromos los aristócratas. Lucas vuelve a saltar trincheras y le pone a Cristiano un balón que cabecea al poste en un escorzo un poco raro. El América hace como que toca, pero el centro del campo es del Madrid, porque Zidane, sonrisa a sonrisa, ha convertido al Madrid en un equipo muy serio hasta en la cola de embarque, juegue más o menos, le vaya mejor o peor, la mano de Zidane. Casemiro se ahoga un poco y Carvajal y Marcelo no acaban de hacer algo productivo ni arriba ni abajo, por lo que Sambueza y el Chino Romero acogotan un poco cuando se saltan el guión de Vidal-La Volpe y entienden que las ideas están ahí para traicionarlas. Cristiano saca una falta contra la barrera. Saca otra falta y la barrera sigue allí, la muy pesada, así que se enfada y empalma el rebote con furia para que a la tercera emboque Benzema en fuera de juego. Benzema, que parece que no está en los partidos y, a veces, que ni siquiera ha subido al avión, pero siempre aparece. No hay nadie en el fútbol antiguo o moderno que disimule mejor que Benzema.


Cristiano está mutando. Cada vez es un jugador menos explosivo y más combinatorio. Se le ve relajado y atento, como si el balón de oro le hubiera redimido de sus penas. Ahora disfruta tocándola en carrera, ora con Lucas a dos toques por la derecha, ora con Modric y Benzema desde la frontal, aunque Benzema todavía no está. Da Silva se escapa otra vez de la trama volpiana esa que le alaban los periodistas y Keylor responde heterodoxo con el pechito (hay mundo artístico con gente excéntrica/ mundo científico con catedráticos, desgrana Krahe). Nada temáis, está por ver que Keylor pierda un partido.
Ramos tampoco está, pero no es cosa de irse al descanso de vacío y Kroos, que está pero a su manera teutónica y discreta, sin estorbar nunca (el onceno no molestar, decía sabiamente mi abuela), se inventa un hueco en el 46 con el simple gesto de pasarse el balón de una pierna a la otra. Solo él ha visto a Benzema, que sin mudar la cara de yo no fui (tampoco tiene otra, como el duque Wayne, como Clint) pone el exterior de la bota derecha y adentro. Cuarentayramos y a la caseta, mientras Casemiro, camino del recreo, le pide escolta al profe Zizou, que para eso acaba de salir de una lesión.
En la segunda parte el Madrid baja algún peldaño más de la escalerilla del avión. Zidane le da buenas palabras a Casemiro pero tampoco le pone escolta. En su lugar, le dice a los volantes que, ya que los mexicanos se empeñan en sacarla jugada aunque no sepan, los esperen más arriba, y el brasileño ya se apaña solo con Nacho y Varane, amigos de confianza. Luka y Lucas siguen a lo suyo, la ruleta y el cuchillo, y el nuevo Cristiano sociable y conversador la toca con todos. Lucas se la vuelve a poner a huevo y el portugués cabecea en paralelo a la portería, tortícolis episódica. El Madrid pilla a contrapié a los mexicanos una y otra vez, pero no acaba de rematar la faena. Salen James y Morata, que en el 88 la revienta de forma inverosímil a la media vuelta entre tres contrarios como el íncubo de las defensas que es a pesar de su cara de buena persona. James anda por ahí y en el 93 se la pone a Cristiano, que la cruza y noventayramos, aunque no haga falta. Es la primera vez que veo a Cristiano celebrar un gol con esa cara de ya os decía yo. Definitivamente está mutando. Pero es fantástico, martes y miércoles/ jueves y sábados, lunes y vísperas/ dan espectáculo con el esférico/ y allí, al unísono/ arman escándalo/ y es como un bálsamo para sus ánimas.
Con vídeo o sin vídeo, lo dicho: en Yokohama todo es idéntico. Idéntico a lo autóctono.