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El viejo nuevo Real. El nuevo viejo Madrid

El viejo nuevo Real. El nuevo viejo Madrid

Escrito por: Marcelino11 septiembre, 2019
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El mercado cerró el pasado 2 de septiembre y con ello el Real Madrid presentaba el definitivo elenco de actores que conformarían la película de la temporada 19-20 bajo la dirección de Zinedine Zidane.

Si algo ha demostrado el último verano es la poca flexibilidad operativa y financiera para acometer cambios en la élite futbolística. Hoy el club blanco cuenta con una plantilla de 26 jugadores, 25 con ficha del primer equipo, agotando todos los cupos que ofrece La Liga y Rodrygo Goes, quien a efectos prácticos es jugador del primer equipo, aunque jugará con ficha del filial por razones administrativas. Un grupo tan largo resulta complejo de administrar, sólo dieciocho pueden participar en cada encuentro, lo cual implica ocho descartes cada jornada. Este será uno de los puntos calientes del curso.

Con todo, seguramente no sea la plantilla que club o cuerpo técnico planearon, pero el mercado ha demostrado ser harto complejo para llevar a cabo cambios más drásticos y compartir puntos de vista en términos de planificación no lo es menos.

La convivencia de dos porteros de talla mundial como Courtois y Keylor era harto complicada de prolongar en el tiempo. Si bien el rendimiento de Courtois ha sido irregular hasta la fecha, la apuesta por él resulta lógica.

En este tipo de situaciones, como la que vivió el propio Courtois en su llegada a Londres, donde tuvo que cohabitar con una leyenda del club como Petr Cech o Claudio Bravo y Marc André Ter Stegen en el FC Barcelona, suelen saldarse siempre con la salida del veterano. Como explicaba Gary Neville en su día respecto a la situación del guardameta belga a su llegada a Londres, puestos a “enfadar” a alguien, que no sea con quien esperas cubrir la posición la próxima década.

Con Courtois se produce un cambio de paradigma respecto a lo que ha sido el arquero del Real Madrid en el último siglo. Keylor Navas tenía un mayor control sobre el área grande. Siendo un portero más ligero y explosivo, el guardamenta tico destacaba por su anticipación, ganándole espacio al delantero a través del achique. El cancerbero destaca por su juego en el área pequeña. Bajo palos, tiene un control sobre todo el arco a partir de su envergadura y capacidad de estirarse hacia todos los ángulos. Por otra parte, domina el espacio aéreo con seguridad y firmeza. En este sentido, no es de extrañar que sus mejores actuaciones se hayan visto en la defensa en campo propio.

La llegada de Alphonse Areola desde París responde a la aproximación actual de las secretarías técnicas respecto de la portería. El objetivo principal es que pueda reemplazar al titular llegado el caso. Y, además, en un rol complicado pues debe de hacerlo de una forma que no diste de la del titular, pero gozando de menos oportunidades. Opera pues como un seguro para el eventual caso de que el titular no estuviera disponible. Es por ello que los clubes optan por buscar dos titulares para tal demarcación.

Una de las zonas que más quebraderos de cabeza ha generado en los últimos dos cursos ha sido la zaga blanca. Con la misión de paliar tales deficiencias llegan Eder Militao y Ferland Mendy.

Si bien Marcelo lleva trece años al servicio del club, en los últimos cinco el club ha encontrado problemas en la rotación del lateral izquierdo.  El lateral brasileño viene de firmar su peor curso, pero es de esos jugadores que marcan el devenir de la temporada. Potencialmente, se trata de uno de los futbolistas más devastadores del planeta.

El desplome de Fabio Coentrao dio pie a un carrusel de soluciones de las cuales ninguna terminó por satisfacer al club. En el último curso, el canterano Sergio Reguilón dio un buen rendimiento y dejó pinceladas de que puede ser un lateral de futuro en el club. Sin embargo, con Ferland Mendy el club busca un mayor rendimiento a corto plazo, de nuevo tener dos titulares en la posición y un central de garantías a futuro. Ferland es un lateral poderoso en lo físico, pero su fútbol es pausado y asociativo. Seguramente Zidane busca en él un lateral con mayor capacidad para sortear presiones.

Tras la salida de Pepe en 2017 el eje de la zaga ha encontrado muchos problemas en la rotación. Jesús Vallejo carece de continuidad debido a las innumerables lesiones y Nacho no ha dado un paso adelante en ese tiempo, sino más bien lo contrario. Además, la defensa blanca tiene un problema de dependencia respecto a Sergio Ramos. El central de Camas es el único que aúna poderío en el cuerpo a cuerpo (choque) y su liderazgo y jerarquía son fundamentales. Aspecto, este último, en el que sumaba enormemente Pepe. En este sentido, Raphael Varane ha dejado mucho a deber. El francés es un extraordinario central el cual no ha dado el paso adelante en términos de jerarquía que el club necesitaba.

La incorporación de Eder Militao debería ser un upgrade importante en la rotación. El brasileño es un jugador agresivo en el cuerpo a cuerpo, que juega con otro nivel de energía. Existen algunas dudas respecto a su encaje en el proyecto de Zidane, pues hasta ahora el técnico galo ha priorizado la defensa sobre la línea de pase en lugar de sobre el jugador. Militao es un futbolista muy agresivo que busca constantemente la anticipación y con balón está lejos de ser un jugador seguro. Por otra parte, tampoco suma en términos de liderazgo, pero añade un plus de concentración y actitud que deberían ser muy positivos.

Una de las dudas será saber qué perfil prefiere Zidane para Militao. Generalmente fue Nacho quien ocupó el perfil zurdo cuando no estaba disponible el capitán, pero Militao ocupó ese perfil en su primer semestre en Portugal, correspondiendo el derecho al jugador del Atlético de Madrid, Felipe.

La opción de una línea de tres se ha visto como factible este curso. Zidane no ha hecho gran hincapié en ella durante su trayectoria como técnico, pero sí fue un recurso que empleó. El principal inconveniente suele ser sacrificar un receptor por delante de la línea de balón, limitando las opciones de pase de Kroos/Modric y que quizás la defensa blanca no disponga de las piezas adecuadas. Sólo Sergio Ramos garantiza una salida de balón profunda a través del pase. El resto de centrales requiere de progresar a través de la conducción y no hay un perfil claro para el sector izquierdo, toda vez que Sergio Ramos suele actuar de líbero en este sistema. Asimismo, a los laterales blancos les gusta progresar a través del apoyo. Incluso Marcelo, que rebosa creatividad, prefiere proyectarse en lugar de estar.

Una opción interesante en este caso sería ver como carrileros a extremos largos como Vinicius Jr. y Lucas Vázquez, quienes tienen el recorrido para ocupar todo el eje vertical del campo y el punto de suficiencia necesario en el uno contra uno con menor necesidad de apoyos interiores. No obstante, los antecedentes nos hablan que Zidane en estos casos apuesta por cinco defensas.

Una de las zonas que más debates ha acaparado durante el verano ha sido la gestión del centro del campo. Las salidas de Kovacic, Marcos Llorente y Dani Ceballos junto a la llegada de James Rodríguez, un futbolista asociado a la producción en el último tercio, dibujaron un escenario aparente de inferioridad numérica en tal demarcación.

Lo cierto es que tal afirmación no es cierta. Desde una perspectiva numérica el centro del campo madridista reúne el número de piezas necesarias para afrontar la temporada. En este sentido, la plantilla parte con cuatro centrocampistas cuyo radio de acción se sitúa por detrás de la línea del balón (Casemiro, Modric, Kroos y Fede Valverde ) y otros dos que se desenvuelven por detrás de la presión rival (Isco y James). A partir de ahí, el debate es sobre nombres, no sobre números.

Huelga decir que Zidane no es un técnico aferrado a sistemas, sino que son los jugadores y las circunstancias las que conforman su plan de juego. En este sentido, el centro del campo con Casemiro, Kroos y Modric es sólo una variante más de su plan de juego, importante pero una variante, al fin y al cabo. Si no dispone de tales piezas o quiere llevar el partido por otros lares no duda en cambiar la disposición.

Una de las variantes que más emplea es la de emplear únicamente dos futbolistas por detrás de la línea de balón, prescindir de un tercer centrocampista y ensanchar el campo con hombres de banda y dos atacantes. Esta fórmula la suele emplear tanto para administrar ventajas como para atacar resultados. En su etapa anterior esos puestos de banda estaban casi exclusivamente reservados para Asensio y Lucas jugando a pie natural, y doblando los carriles para hacerse fuerte en los exteriores. Además, es una variante que el técnico galo emplea para transitar, añadiendo conductores y prescindiendo de gestores. Con la excedencia de jugadores de banda, la gran incógnita será saber quién ocupará tales demarcaciones, toda vez que la combinación favorita de Zidane (Lucas+Asensio) no estará disponible por la ausencia del balear.