Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Fútbol Femenino
El Real Madrid femenino y la humildad

El Real Madrid femenino y la humildad

Escrito por: Pepe Kollins9 septiembre, 2019
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Desde el día que se confirmó la absorción, por parte del Real Madrid, del Club Deportivo Tacón (a ratificar por la asamblea de compromisarios del próximo día 15), fueron muchos los aficionados de otros equipos los que mostraron su incomodidad y hasta su repulsa ante esta noticia. Consideraban estas personas que la simple presencia del Real Madrid era un factor que podía desestabilizar el fútbol femenino en nuestro país. Había un alto riesgo, según esta visión, de que la entidad blanca contaminara un ambiente que consideraban libre del emponzoñamiento acostumbrado en las competiciones de este deporte en su versión masculina. No obstante, que la inmensa mayoría de equipos de la Primera Iberdrola fueran también secciones de entidades lideradas por equipos masculinos, sin que la pureza de ese talante amateur se hubiese visto resentida, no era, por lo visto, una atenuante que jugase en favor del Real Madrid.

Si bien esta contradicción ya nos ponía en la sospecha de que esta desconfianza no estaba motivada por el equipo que preside Florentino Pérez, sino por el rechazo que dicha institución provoca en estos aficionados, he de reconocer que este contexto de deportividad que presuntamente pretendían preservar sí que parece dominar el fútbol femenino en España. Sin ir más lejos, en el partido disputado este sábado entre el Barça y el Tacón, los aficionados barcelonistas que poblaron las gradas del estadio Johan Cruyff aplaudieron los tres cambios que realizó el club madrileño y hasta la salida del terreno de juego de una jugadora del Tacón que tuvo que ser atendida en banda. Algo inconcebible en el fútbol masculino de nuestro país. Se alegará que era el Tacón y no el Real Madrid, pero aquellas chicas llevaban hasta el escudo madridista grabado en sus dorsales. Bien, por tanto, por esos aficionados que entendemos son habituales en esta competición.

En todo caso, no son estos respetuosos hinchas del Barcelona los mismos a los que había citado al principio de este texto. Al referirme a aquellos lo hacía a toda esa marabunta antimadridista que recorre las redes sociales, espoleados desde las columnas de diarios deportivos y desde algunos estudios de radio y televisión, incansables en su empeño por desprestigiar, en vano, al Real Madrid. Una corriente que se había erigido como garante de los valores antes descritos, impostando su indignación con la intención no solo de hacer daño, sino también de disimular su enorme hipocresía.

Estos presuntos aficionados al fútbol femenino aventuraron durante meses que el Real Madrid iba a desembarcar en la competición como un elefante en una cacharrería, fichando a veinticinco estrellas, alterando de forma ignominiosa la competición. Pero la Primera Iberdrola ha comenzado y esa dinámica, que ellos denominan prepotencia madridista y que consiste en avasallar a golpe de talonario, brilla por su ausencia. El club blanco ha incorporado – porque las ha fichado el Real Madrid, no el Tacón – a seis jugadoras de gran categoría como las suecas Kosovare Asllani y Sofia Jakobson, la británica Chioma Grace Ubogagu, la francesa Aurélie Kaci y las brasileñas Thaisa Moreno y Daiane Limeira (ambas ausentes en la primera jornada por lesión), pero el resto de la plantilla no dispone ni de ese nivel ni de esa experiencia. La mayoría son jugadoras que no habían jugado nunca en primera división.

El equipo se ha reforzado, como es lógico, pero lo está haciendo de forma progresiva, como dicta el sentido común y la prudencia. Si algo demuestra el 9-1 del sábado, es que se ha actuado con humildad, con la intención de asentarse poco a poco, pero de manera firme y que, por tanto, todas esas acusaciones de la que fue objeto el club de antemano no solo eran infundadas, sino que ocultaban un reverso de malicia. Ha bastado esa goleada en la primera jornada para destapar en ellos todas aquellas conductas que decían temer por parte del madridismo: el desprecio más absoluto por el rival vencido, el intento de humillación de unas chicas que llevan años soñando con llegar aquí, la saña más ventajista, como si esto hubiera sido un duelo de tú a tú y no un combate entre unas recién ascendidas y las subcampeonas de Europa. Eso era lo que les preocupaba la integridad del fútbol femenino. Ninguna sorpresa.

Sí me choca más que la postura de los madridistas, incluida la de la gran mayoría en las redes sociales - un madridismo habitualmente caustico e inmisericorde -, haya sido de comprensión hacia las jugadoras, y hasta me atrevería a decir que de identificación con las suyas. Parece que el fútbol femenino haya venido para obrar milagros y de igual modo que hubo barcelonistas que las aplaudieron hay madridistas que lejos de criticarlas por perder – pecado imperdonable en este club - las han acogido como no preveían de antemano, decantándose, por apoyarlas, tener paciencia y darles confianza. Quién sabe, igual las chicas del Tacón han debutado regalándonos una enseñanza que hasta ahora nos parecía imposible de asimilar y que tanta falta nos hacía.