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Rafa Nadal y el edredón de Ernest Folch

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Rafa Nadal y el edredón de Ernest Folch

Escrito por: La Galerna10 septiembre, 2019
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Buenos días. La mayoría de los dichos que conforman el refranero popular son mentira, suponemos que ya lo sabéis. Quien roba a un ladrón no tiene cien años de perdón, como bien demuestra la pena de prisión que aún sufre en Alemania el forajido que trató de sustraer la cartera de Aytekin a punta de navaja, y que le pregunten a Luis Suárez por la presunta ausencia de mordiscos por parte de los perros más ladradores.

Así, eso de que más vale tarde que nunca habría que ponerlo en tela de juicio; cuánto más, por tanto, eso de que nunca es tarde si la dicha es buena. A veces, el problema de llegar tarde es justamente que el retraso lo fastidia todo y aniquila toda dicha.

Eso, ni más ni menos, es lo que le sucede hoy a la prensa cataculé de este bendito país. Que llega tarde, muy tarde.

Sí, amigos. A veces es muy tarde y la dicha, precisamente por eso, ya no es buena, o desde luego no tan buena como debería ser. En el Portanálisis de ayer ya nos felicitábamos por el triunfo de Nadal en el US Open, con el increíble registro de 19 grand slams para el manacorí que esto trae consigo. Pero también ayer, en esa misma pieza, lamentábamos el que ni Sport ni Mundo Deportivo trajeran a sus primeras planas esta gesta. Así que estas dos portadas llegan con 24 horas de retraso, y 24 horas de retraso en el periodismo es un siglo, un evo, un milenio, un eón. Felicitar hoy a Nadal (en lugar de hacerlo ayer como correspondía) es de una cutrez propia de los diarios que la protagonizan. Ni en Sport ni en Mundo Deportivo quisieron trasnochar ayer para seguir la Final del torneo de tenis estadounidense, y hoy tratan de hacer colar la felicitación. Pues no, no cuela.

Estas eran las portadas que Sport y Mundo Deportivo sacaban ayer, cuando en España no se hablaba de otras cosa que de la machada de Nadal, y As y Marca dedicaban al tenista todo fasto.

Panda de haraganes, qué bien estuvo ayer marcharse de la redacción prontito, ¿eh? “Total, para ver ganar a un madridista...”, le dijo Lluís Mascaró a su novia, sentándose con ella en el sofá de estampado estelado para prepararse a ver un nuevo episodio de La Isla de los Famosos mientras en As y Marca (donde serán lo que sean, pero no alcanzan las cita de holgazanería de la redacción de Sportivo) nadie descansaba para dar cuenta del partido de Nadal. ¿Y hoy nos traéis estas portadas, atajo de vagos, como si sirvieran como algo más que simple testimonio de vuestra indolencia? A efectos de actualidad informativa, hace unos siete años y medio que Nadal ganó su decimonoveno grand slam. Como periodistas que se supone sois, deberíais saber que los acontecimientos, en la
información, se suceden a tal velocidad que es como si el ruso al que ganó Nadal anteayer (¡anteayer, cabronazos!) hubiera compartido pupitre con el zar Alejandro III.  Vuestras portadas, que ayer ignoraban a Nadal, hoy valen lo que vale un mocuelo color gripe improcedentemente enredado en el bigote del jefe de la guardia de dicho zar.

Ya dentro de un mes y medio, cuando a Nadal le dé la gana despertarse de la siesta, empezará a pensarse si os agradece o no este homenaje indolente y a destiempo, y se pensará si hacerlo antes o después de bostezar mientras se rasca sus increíblemente insignes cataplines, manga de perezosos. Cataplines a cuya excelencia no podréis aspirar ni en cien mil vidas de zánganos como las que con estas políticas informativas demostráis llevar.

Lo de Marca y As es otra cosa porque están abundando en el homenaje. Ayer ya cumplieron, sacrificando horas de sueño para ver ganar a Rafa mientras Ernest Folch roncaba a pierna suelta bajo un forro polar con el careto de Puigdemont estampado al estilo Andy Warhol, y ya dedicaron sus portadas a la increíble proeza del balear. Hoy siguen felicitándole, como seguimos haciéndolo nosotros.

Luego, Sportivo, vendréis a decir que si el madridismo no tiene derecho a apropiarse de lo