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El Real Madrid en su Libro de Oro (3)

El Real Madrid en su Libro de Oro (3)

Escrito por: Alberto Cosín13 septiembre, 2020
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Los primeros 50 años del Club en palabras de jugadores, técnicos y presidentes

 

Adolfo Meléndez, Presidente (1908-1916 y 1939-1940)

Meléndez.

Por ser actualmente el más antiguo de los socios que, como fundadores, empezamos a practicar, con un entusiasmo que ni por asomo podía soñarse en lo que a los cincuenta años había de llegar a este Madrid F.C. de aquellos tiempos. Como también el más antiguo de los presidentes del Club que no han rendido ya su tributo a las Parcas, siendo asimismo en el que en las dos temporadas o épocas dificultosas para el Club ‘ejerció’ este cargo, habiendo sido anteriormente secretario en épocas gloriosas con la presidencia del gran don Carlos Padrós, y, por último, como presidente honorario, con cuyo nombramiento fui honrado al dejar por primera vez el cargo efectivo, me creo en la obligación de decir algo a los socios, atendiendo a la invitación que la Comisión encargada de organizar la celebración de las Bodas de Oro de nuestro querido Club, aunque temo que pueda resultar lo que diga un extracto de ‘hoja de servicios’ o un artículo cronológico, a lo sumo.

Y con esto está dicho casi todo lo que yo pueda decir, pues el cincuentenario hace pensar más y más en la diferencia entre aquello y esto y en la labor enorme y grandiosa que ha habido que realizar para llegar a ser lo que somos y a disponer de los medios de toda clase que disponemos. Santiago Bernabéu, nuestro actual y querido presidente del Club, recoge hoy, muy merecidamente, las glorias de la Sociedad; pero bien sabemos que él no olvida, ni debemos olvidarlo, los miles de socios que hoy somos, y que no cito numéricamente para no asustarme yo mismo, y piensa en la comparación cuando apenas éramos dos docenas, o poco más, de que entonces existió un Julián Palacios, primer presidente y descubridor, pudiéramos decir, del campo de Estrada, donde hicimos las primeras armas los que fundamos el Club Madrid, ni tampoco a Juan Padrós, hermano de Carlos, que le sucedió en la presidencia; ni tampoco a los Mendía, Arturo Meléndez, mi hermano, que, como secretario del naciente conjunto, tanto hubieron de trabajar, todos desaparecidos ya, y a quienes no quiero dejar en modo alguno de rendir un recuerdo, así como a los Parages, Varela de Seijas, Spottorno, Neyra, Giralt, los tres hermanos, dos de ellos luceros a de nuestro Club, y todos aquellos cuyos nombres recuerdan aquel tiempo en el que el balbuceo del deporte que hoy tanto apasiona al público constituía motivo de burlas y chacotas de mejor o peor género, soportadas o no, según los casos, para poder llegar (sin que entonces lo pensáramos, ya lo hemos dicho antes) a lo que hoy produce la expectación y el entusiasmo que todos apreciamos.

Y termino, queridos consocios, en atreverme a dar los gritos del hincha incondicional, para evitar parezca esto una arenga, pero sintiéndolos como tantas veces los he sentido en estos cincuenta años de vida.

 

Hermenegildo Elices, delantero (1944-1948)

Real Madrid Club de Fútbol. Sestao, 24 de enero de 1952.

Comisión Bodas de Oro

MADRID

Muy señores míos:

Me produjo inmensa alegría su atta. carta en la que anuncian la celebración del cincuentenario del Club, solicitándome la impresión que tengo del Real Madrid.

A este efecto debo manifestar que la impresión sobre este mi querido Club no puede ser más favorable, pues mi corta vida como jugador del mismo (que no pudo prolongarse por mucho tiempo como consecuencia de mi segunda operación de menisco) se sucedió en todos los sentidos de forma muy agradable, debido por una parte al compañerismo tan grande entre los jugadores y por otra al exquisito trato que en todo momento éramos objeto por los señores directivos.

Consideré muy razonables los sueldos y primas que entonces percibíamos, y siempre satisfechas con máxima puntualidad, y de haberse dilatado unos años más la permanencia en el Club, hubiera permitido formarse un capitalito muy estimable para el porvenir y uno no puede evitar un poquito de envidia al no haber tenido tiempo a cobrar las bonitas cantidades de los fichajes actuales.

Estoy siempre pendiente de los resultados del Real Madrid como si todavía perteneciese al Club, pero el gran cariño que igualmente siento por el Atlético de Bilbao, me gustaría que se repartieran equitativamente los trofeos.

Felicito al Real Madrid Club de Fútbol en sus Bodas de Oro, y me permito aprovechar esta ocasión para saludar y abrazar con el mayor afecto a jugadores y directivos de antes y actuales, disponiendo siempre como gusten de este humilde servidor.

 

Antonio Sicilia, centrocampista (1914-1926)

Antonio Sicilia.

Hacer un comentario sobre el Real Madrid es para mí algo como hablar de episodios de mi propia vida y recordar lo que consideré como un ente familiar. Así era entonces nuestro Club: una familia de amigos de Ivaronil (entonces más aún) deporte, en done se ingresaba como amigo, convirtiéndose en poco tiempo en miembro más de aquella gran familia. Y así, quien se vinculaba en ella, difícilmente podía salir de la misma.

Aquellos patriarcas: Padrós, Parages, Chulilla, Menéndez, Aparici, Grases, Rocamora, Lorente, Ortiz de Zárate, López Quesada y tantos otro directivos, eran para nosotros como padres y hermanos, y los que teníamos el honor de jugar en los equipos del Club, sentíamos los reveses del mismo como si fueran daño en nuestra propia carne, y al darnos cuenta de cómo acusaban también aquellos amigos el dolor producido por los fracasos y los que, sin embargo, siempre trataban de consolarnos en nuestra aflicción para que no nos considerásemos culpables, nos dábamos cuenta de nuestra gran responsabilidad en el terreno de juego. Para que el Madrid siguiese siendo el Club señor en todo y grande, tuvimos que aprender a practicar estas tres virtudes: saber ganar jugando; ser caballeros perdiendo, comprendiendo la alegría del vencedor, y no olvidarnos nunca del dolor de los vencidos.

A este respecto, recuerdo que después de jugar una final contra el Athletic, de Bilbao, en Barcelona, ante un público que nos estuvo silbando desde la llegada al campo, y que el Athletic nos ganó justa y noblemente, no obstante poner de nuestra parte cuanto pudimos, fuimos por nuestra propia iniciativa a felicitar a los vencedores al hotel donde se hospedaban y a celebrar su triunfo tomando champaña en la copa ganada por ellos. Uno de los jugadores del Athletic, Iceta, creo recordar, nos dijo: “Desde luego lo que habéis hecho es estupendo, amigos. Y, francamente, no sé si nosotros, en el caso contrario, hubiésemos sido capaces de hacerlo”. Un abrazo selló esta escena. Así es el deporte, como lo hizo el Madrid siempre, y por eso, aunque tal vez la nueva generación, por su historial grande, le envia y no goza el Club de todas las simpatías que merece, se le respeta y se le teme. De eso no hay duda.

Otro de los méritos del Madrid es el tratar siempre a sus jugadores como señores, cualidad que todos tenemos solamente con vestir la camiseta del Club. El jugador siempre se encontró mimado y atendido en nuestro equipo, tanto cuando fuimos solo amateurs como profesionales.

Por ello, en aquellos primeros tiempos y en mis largos once años de juego, no recuerdo que ningún jugador nuestro pasase a otro equipo, a no ser que, por acabar sus estudios, cambiase de residencia. Creo que en eso aún mejoramos al Athletic y al Racing, equipos muy genuinos, pues luego nosotros recibimos algunos antiguos y destacados elementos de aquellos clubs: Triana, Olaso, Ricardo Álvarez, De Miguel y otros. Yo supongo que nunca habría sabido jugar detrás de Luis Olaso. Me hubiera equivocado y le hubiese marcado y quitado el balón. ¿No es verdad, Luis? Y no es porque no hayamos sido los mejores amigos, pero en el campo… éramos colchonero y merengue.

Para todos, pues, el Madrid ha sido algo que está tan arraigado, que nos hace vivir íntimamente sus alternativas, por muchos años que llevemos retirados del servicio activo en el mismo. Los que tenemos la desgracia de contar ya con el cincuentenario, mucho daríamos por volver a los veinte para poder ser otra vez jóvenes y ponernos al servicio del equipo y ver si éramos capaces con nuestro entusiasmos de resolver la crisis actual del mismo, colocándole otra vez con sus dos hermanos históricos: el Athletic de Bilbao y el Barcelona, en el lugar que le corresponde. De los demás clubes, siempre hubo mucha distancia.

En fin, como esto no puede ser, nos tendremos que conformar deseando muchos éxitos a los que dirigen el Club, y especialmente al que ya tuvo, al que nadie esperará por su voluntad y cariño a él, logrando el inigualable Chamartín: nuestro capitán Santiago. Después, pedir que nuestros jugadores tengan afición y amor al Madrid, con cuyas cualidades se logra siempre el triunfo. Pena no poder contar ya con los queridos amigos Mejías, Monjardín, Ubeda, De Miguel, para que todos los que jugábamos en los últimos equipos amateurs pudiésemos dedicarte a ti, querido Club, en este año de tus Bodas de Oro, un potente ‘Sacatrás, sacatrás, sacatrás…’ de aquellos que tantos dimos, dentro y fuera de España, al celebrar tus muchos triunfos, o aquella canción de ‘La Estudiantina’ que tan popular hicimos en nuestro viaje a Italia. Pero recordándolos a ellos lo hacemos de todo corazón los que tenemos la suerte de vivir y de quererte y respetarte siempre.

 

Juan Garricho Lestache, delantero (1909-1911)

Cuando tenía cinco años el Real Madrid, le conocí. Era pobre y modesto, pero pensaba con orgullo en su porvenir. Hoy, a sus cincuenta años, muestra su labor, titánica de esfuerzo y brillante en su resultado. Como la del hombre que con su trabajo ha creído alcanzar la cima de la gloria. Pero aún no ha llegado, todavía es joven, y el más allá aún le espera.

 

‘Chus’ Alonso, delantero (1939-1948)

Chus Alonso.

¿Mi opinión sobre el Real Madrid? Después de haber tenido la honra de pertenecer a este Club durante nueve años, no me queda sino hacer resaltar su buen comportamiento para conmigo en todos los aspectos, lo mismo en el terreno particular que en el deportivo, al que he procurado corresponder con mis mejores deseos, creyendo hacer puesto todo mi entusiasmo en defender estos colores tan queridos del Club más señero de España.

 

Félix Huete, centrocampista (1941-1948)

Real Madrid Club de Fútbol. Madrid, 4 de octubre de 1951.
Comisión Bodas de Oro.

MADRID

Muy señores míos:

Con la misma satisfacción que me cabe como deportista y amante del Club que tan ardorosamente defendí vistiendo sus colores durante siete años, consiguiendo el más sublime y preciado galardón de las competiciones deportivas de nuestra nación (Copa de S. E. el Generalísimo, consecutivamente los años 1946 y 1947) y habiendo también conseguido en este histórico Club la aspiración más deseada por todo deportista de corazón, el entorchado de internacional, tengo el honor de manifestar como motivo del cincuentenario de su fundación, que fue, es y será modelo y señor en su agrupación de caballeros deportistas de nuestra gloriosa España.

 

José Bañón, portero (1943-1949)

Alicante, octubre de 1951.

Guardo del Real Madrid los mejores recuerdos de mi vida deportiva y lo conceptúo la organización ideal para quienes dedican sus atenciones a las actividades que resumen, llámense aquellos directivos, jugadores profesionales o amateurs, socios, etc., por la tónica que a todos los respectos marcaron sus fundadores y es rigurosa consigna especial en el Club mantener.

Es entre sus normas las más cuidada e inculcada en quienes lo representan dentro de los terrenos de juego GANAR CON GENTILEZA Y PERDER CON ELEGANCIA.

Nadie que obre desapasionadamente podrá juzgarle un ápice separado de las líneas que encuadran la rectitud más objetiva aplicada a cualesquiera cuestión, y me refiero a los aspectos que conmigo se relacionaron, como con los compañeros de mis tiempos, pues de las anteriores épocas habla la historia, imposible de falsear, y de las venideras ya se encargará la semilla continuamente sembrada con aquellas directrices de fructificar, llenando sus vitrinas de trofeos y sus archivos de reconocimientos de deudas morales.

 

Luciano Lizárraga, centrocampista (1903-1905)

Desde su fundación, los directivos del Real Madrid supieron imprimir a sus actividades la línea de conducta más eficaz para conseguir los triunfos que en estos cincuenta años ha obtenido dicho Club.

Esta conducta, tan eficaz como sencilla, no ha consistido más que en un ambiente de hermandad entre jugadores y directivos, consiguiendo con ello que los jugadores se encariñen con el Club, base principal para adquirir la moral necesaria para enfrentarse y superar, en la mayoría de las veces a todos los equipos españoles.

Porque no basta que el Club cuente con jugadores de buena calidad. Hace falta algo más. Y este algo es el cariño del jugador al Club, que le hace crecerse ante el adversario, aunque este sea más potente, saliendo de esta manera victorioso en casi todas las ocasiones.

Así que, convencido de ello, hago fervientes votos para que los directivos actuales y futuros del glorioso Real Madrid sigan la conducta iniciada por sus fundadores, en la seguridad de que de esta forma seguirán obteniendo tantos éxitos como los conseguidos hasta la fecha.

 

Manuel Prast, delantero (1904-1915)

Manuel Prast.

Han transcurrido cuarenta y ocho años desde que formé en el equipo del Madrid, que ganó cuatro años seguidos el Campeonato de España. En aquellas finales apenas se reunían cinco mil espectadores…gratis. Ver hoy el magnífico campo de Chamartín con ochenta mil personas, alegra pensar que el Club va a la cabeza como organización y continúa practicando su equipo juego noble y fino que ha sido siempre su característica.

Felicitaciones a directivos y jugadores.

 

Juan Petit, delantero (1914-1917)

Juan Petit.

Irún, 17 de noviembre de 1951.

Señor secretario de la Comisión Bodas de Oro del Real Madrid Club de Fútbol.

MADRID

Muy señor mío:

Al salir de la clínica, en la que he sido operado por el doctor Bastos de una rotura de menisco de hace treinta años, me encuentro con su amable carta, a la que no quiero dejar de corresponder seguidamente.

Me pide usted un comentario sobre el Real Madrid, y únicamente le diré que recuerdo siempre con verdadero afecto y emoción aquellos felices días de nuestro querido Real Madrid de calle de O’Donnell, en el que, jugadores y directivos, constituíamos una gran familia, capaces de todos los esfuerzos para dejar siempre en el mejor jugar a nuestro equipo.

De todos los compañeros conservo el mejor de los recuerdos, y es para mí una verdadera alegría cada vez que tengo ocasión de dar un abrazo a alguno de esos viejos y buenos amigos.

Deseo vivamente los mayores éxitos al Real Madrid Club de Fútbol y a los que tienen el honor de dirigirlo les doy mi más cordial y afectuosa enhorabuena con motivo de sus Bodas de Oro.

Sabe cómo puede disponer de este viejo y buen amigo de ese Club.

 

Luis M. de Uribe, delantero (1925-1929)

Uribe (Real Madrid)

Conservo un recuerdo grato de los años que jugué al fútbol en el ese gran Club, que no tengo sino alabanzas para él. La nota más destacada del mismo es, a mi parecer, la caballerosidad y honradez que en todo momento mostraron con mis compañeros de equipo y conmigo, y en este aspecto deseo destacar a los presidentes de mi tiempo, marqués de Bolarque y don Pedro Parages (q. e. p. d.), grandes presidentes y grandes caballeros, que llevaron con gran acierto su dirección.

Es mi opinión respecto del fútbol que hoy se juega más rápido, debido sin duda al mayor entrenamiento de los jugadores, sometidos a una mayor disciplina, por lo que el juego de los grandes equipos se ha nivelado bastante con los demás, pero siempre será de la máxima solera el del Real Madrid.

Quiero tener un recuerdo para todos los directivos y entrenadores y para mis compañeros de equipo de primerísima categoría, como los Bernabéu, Monjardín, Escobal, Muñagorri, Félix Pérez, Del Campo, Quesada, y posteriores Rubio, Lazcano, Peña, Prats, Urquizu, Triana etc., que formaron unas individualidades difíciles de superar aún hoy en día.
Con motivo de las bodas de oro, quiero estar en espíritu con Vds., y deseo a ese glorioso Club toda clase de prosperidades y aciertos.

 

José Múgica, defensa (1916-1918)

¡Una impresión sobre el Real Madrid! Este va unido en mi espíritu a uno de los años más felices de mi vida: el año 1917.

Terminada mi carrera de abogado en El Escorial, me trasladé a cursar mi Doctorado en Madrid. En el Madrid encontré a amigos y rivales de mi niñez. Amigos: René, Juan y Santiago Bernabéu. Rivales: Alberto Machimbarrena y Eulogio y Sotero Aranguren. ¿Por qué rivales? Porque habían sido puntales de un equipo infantil que hubo en San Sebastián, llamado Easo Football Club. Yo entonces (1905 a 1910) pertenecía a otro infantil: el del Irún Sporting Club. Nos encontrábamos siempre en la final, y siempre nos ganaron. Reunirme, ya hecho abogado, en Madrid, con aquellos antiguos amigos y rivales deportivos, era volver a nutrir mi espíritu con viejos afectos.

¡Qué Madrid aquel de 1917! Aun el fútbol era espectáculo, que apagaban las fulgurantes brillanteces de la fiesta nacional. En el acto de Alcalá, delante de Fornos, fondeaban las ‘manuelas’, desde cuyos puentes de mando los cocheros captaban viajeros para las corridas a grito pelado. Enfrente, en el Suizo, los camareros botaban los duros de plata sobre el mármol de los veladores, para ver si tenían hoja, y los hermosos duros españoles vibraban en el espacio como el cuerpo de plata del salmón que salta vertical sobre las aguas.

¡Madrid de la Maison Dorée! Con sus deliciosas tertulias, sus discusiones inefables, sus comentarios, sus bromas, sus ilusiones y sus desilusiones. Y, en la vecindad el Trianón, cuyos llenos aupaban una nuestra estrella (Raquel Meller), que cantaba el Serranillo, a la que Pepe Urbina, después marqués de Cabriñana, puso una letrilla alusiva al Madrid y a la Copa Espuñes…que nunca ganábamos.

Aquel año conquistamos el Campeonato de España. Después de tres partidos con el Sevilla, cinco con el España y dos finales, prorrogadas, contra el Arenas. No hubo Campeonato más resudado. Ganamos por juego y por resistencia. Sí, señores, por resistencia, porque, aunque merengues, éramos duros, y contra nosotros terminó agotado el equipo de más nervio de España. Así, aquellos muchachos trajimos desde Barcelona como brazada de rosas frescas, al Real Madrid, el título de campeón en el día de San Isidro de 1917.

El Real Madrid es Madrid mismo. Son ambos de la misma contextura. Tienen el acceso hacia sus espíritus abierto sin reservas, la ligereza (antítesis de la pesadez), la jovialidad, el buen trato, la camaradería, el ingenio en el diálogo, la percepción rápida, la respuesta pronta y… la gracia divina de la buena amistad. Esta buena amistad con la que me han lanzado hasta San Sebastián, como un ramo de violetas, una invitación para que comparezca y me persone en su Libro de Oro.

 

Manuel Valderrama, delantero (1923-1924 y 1930-1931)

Valderrama (Real Madrid).

Octubre de 1951.

Los señores siempre lo fueron por algo. Y no cabe duda de que el Real Madrid es todo un gran señor.

 

Fernando de Muguiro, delantero (1915-1919)

Al Real Madrid (donde encontré buenísimos amigos, para los que mi cordial afecto sigue invariable) le debo los mejores recuerdos de mi juventud.

 

El Real Madrid en su Libro de Oro (1)

El Real Madrid en su Libro de Oro (2)

 

 

Apasionado del balompié, me hubiese gustado ver en directo a las figuras de los años 30, 40 y 50. Gato y madridista, en mi primera visita al Santiago Bernabéu pude contemplar a Diego Armando Maradona.

6 comentarios en: El Real Madrid en su Libro de Oro (3)

  1. Estimado sr. Cosin, me gustan mucho sus artículos sobre la historia del Real Madrid. Quería preguntarle si podría darme información sobre don Laureano Ortiz de Zarate, familiar de mi marido, que fue tesorero del club en los años 20. Saludos.

    1. Hola,

      Gracias por su mensaje.

      La info que tengo es que estuvo con cuatro presidentes distintos en la junta directiva.
      Primero con Pedro Parages desde 1921 a 1926 como vocal y luego como contador. Luego con Luis Urquijo, el Marqués de Bolarque, como tesorero y vicepresidente segundo en 1927. Más tarde en la candidatura de Rafael Sánchez Guerra que ganó las elecciones en 1935 y era el tercer vocal. Durante la guerra aparece dentro del comité directivo que intentó salvaguardar el club y por último tras el conflicto bélico fue también vocal en la junta directiva de Adolfo Meléndez en noviembre de 1939..
      Además en la hemeroteca también aparece como comisario en varias carreras del Campeonato de Madrid de ciclismo.
      Por último su padre no sé si era Laureano Ortiz de Zárate y Elosua pero en algunas informaciones aparece él y su hermano Gonzalo como parte de los chavales que fundaron el Athletic de Madrid como equipo sucursal del Athletic de Bilbao.

      1. Muchas gracias por la información. A los madridistas de la familia siempre nos ha hecho ilusión considerar a Laureano casi como un presidente del club, ya que presidió la junta provisional que se formó para volver a activar el club tras el desastroso estado en que se encontraba tras la guerra civil.
        Sobre Laureano Ortiz de Zárate y Elosua, no era el padre del Laureano del que estamos hablando, sino él mismo. Gonzalo era su hermano y, por lo que sabemos, es improbable que pudieran fundar el Atlético de Madrid, ya que eran unos chavales muy jóvenes en esa época. Sí son recordados por introducir el fútbol en Mondragón, de donde era originaria su madre y donde iban a veranear (vivían en Madrid).

          1. Gracias por el enlace. Se equivocan con lo de la fundación del Athletic de Madrid, cuando se fundó Laureano tenía solo 14 años...y su padre no tuvo relación con el fútbol.
            Gracias por tu interés. A mi todo esto me apasiona...

  2. Muchas gracias. Esto es madridismo en vena. Todos los testimonios son muy interesantes y, mientras los lees, te llenas de emoción por unas personas -que ya no están, lo normal es no estar...- y que sabes perfectamente que escribieron desde el corazón y con belleza. Me quedo , con todos, pero los que más me han llegado son los de Luciano Lizárraga y Manuel Valderrama.

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