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El humor y el Real Madrid

El humor y el Real Madrid

Escrito por: Athos Dumas11 junio, 2020
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Es muy significativo, aunque para nada sorprendente, que los más grandes de todas las profesiones (ya analizamos en estas páginas por ejemplo a los mejores deportistas españoles de siempre) suelan elegir como club de fútbol favorito al Real Madrid.

Los mejores actores y cómicos españoles no son una excepción: el gran Miguel Gila siempre presumió de ser madridista (además de rendido admirador de Ricardo Zamora), lo mismo que José Luis Coll (el inseparable del valenciano Tip), a quien era muy fácil ver antes o después de los partidos en el José Luis de la calle Rafael Salgado. Dos de los 3 míticos componentes de Martes y Trece, Josema Yuste y Millán Salcedo, presumen allá donde van de madridismo. Los dos mejores humoristas gráficos de nuestro país, además de escribir varios guiones cinematográficos para comedias, Antonio Mingote y Antonio Fraguas, Forges, también eran simpatizantes del Madrid, e incluso el primero de ellos, académico de la RAE, fue durante muchas ocasiones pareja de mus de Don Santiago Bernabéu.

Aunque el equipo nos hace sufrir de vez en cuando, lo cierto es que mayoritariamente nos hace gozar, disfrutar, reír y sonreír. Sin duda por ello los mejores cómicos no lo dudan y se alinean en nuestras filas. Antonio Resines, además de seguidor indesmayable, se ha mostrado como forofo merengue en algunas de las películas que protagonizó principalmente en los años 80 y 90, recuérdese la escena de Todos los hombres sois iguales, en el que él y sus compañeros de piso Imanol Arias (otro merengue) y Juanjo Puigcorbé animan sin cesar a la Quinta del Buitre en un partido televisado, hecho que precede al lanzamiento de la TV por el balcón por parte de las exmujeres de los protagonistas de la película.

Uno de los mejores actores de siempre, el gran Pepe Bódalo, capaz de interpretar papeles tan dramáticos como el jurado número 3 de Doce hombres sin piedad y tan sarcásticos como su Don Ernesto, comisario de policía de Los que tocan el piano, en sus interpretaciones teatrales portaba un pinganillo cuando la obra coincidía con un partido del Madrid y era capaz de seguir declamando mientras escuchaba la retransmisión del encuentro, sabiéndose contener cuando los blancos anotaban un gol en medio de uno de sus monólogos.

El Madrid y el estadio Santiago Bernabéu protagonizaron varias de las películas más taquilleras de los años 50 y 60, muchas de ellas protagonizadas por un madridista acérrimo como Tony Leblanc: El Tigre de Chamberí, El día de los enamorados, Tres de la Cruz Roja, por ejemplo. Siempre se unía el humor y la picaresca de la posguerra en ellas, ya que para los protagonistas (Leblanc, José Luis Ozores, José Luis López Vázquez, Manolo Gómez Bur…), el poder ver un partido del equipo de sus amores en el estadio era una de sus aspiraciones en la vida, por lo que solían ingeniárselas para buscar todo tipo de artimañas para lograr “colarse” en el recinto. En una entrevista al diario As, pocos meses antes de fallecer, Tony Leblanc confesaba que su ídolo de siempre era Luis Molowny, que “…tenía una clase soberbia, daba unos pases maravillosos y tenía un disparo demoledor. Era un genio.”.  Y presumía de tener la medalla de oro y brillantes del club sin haber sido nunca socio, ya que Bernabéu tenía gran admiración y un enorme cariño por él. No olvidemos que Leblanc era el actor galáctico de su época, el que mayor caché tenía y cuyas películas arrasaban siempre en la taquilla, además del preferido por su simpatía y su socarronería característica.

Fernando Fernán Gómez, quien es para este articulista el mejor actor español de todos los tiempos, gran aficionado al fútbol, también simpatizaba con el club merengue. Solía lucir en su muñeca izquierda un reloj con el escudo del Real Madrid, regalado por su musa y compañera de siempre, Emma Cohen. Un artista polifacético, escritor, director y actor, como lo definió Paco Umbral “un cruce de Leonardo y de Cyrano con ojos de diablo verde”, capaz a la vez de emocionarnos en El abuelo de José Luis Garci y de desternillarnos de la risa en su La venganza de don Mendo, dirigida e interpretada por él junto con otros grandes cómicos de la época, como Antonio Garisa y Juanjo Menéndez. Fernán Gómez participó activamente en 1952 en el curiosísimo documental 50 años del Real Madrid, dirigido por otro madridista ilustre como el realizador Rafael Gil, en el que interpreta algunas escenas delirantes de humor, como árbitro de fútbol, junto a otras estrellas de la época como el gran cómico Manolo Morán y como Fernando Sancho. También aparece, como en tantas filmaciones de la época, el comentarista más famoso de entonces, Matías Prats.

Épocas de cine en blanco y negro, de las primeras Copas de Europa, de una capital como Madrid que volvía a ponerse en el mapa europeo en gran parte gracias a su mayor emblema, el club de nuestros amores. No olvidemos que Don Antonio Mingote aconsejó al primer Gobierno de la democracia, allá por 1977, y en clave de humor, que el mejor embajador para poder España integrarse en la CEE era Don Santiago Bernabéu “que tenía una acreditada experiencia de 6 Copas de Europa logradas”. Magnífica por cierto fue la viñeta homenaje de Don Antonio a Bernabéu el día de su fallecimiento, que el Real Madrid reprodujo a su vez (en un tuit) como homenaje a Mingote el día que éste nos dejó. Siempre con humor de categoría, con clase, con sutileza. Humor blanco en definitiva, que, como es bien sabido, no tiene connotaciones ni denotaciones negativas.

Para todos los públicos. Como nuestro Real Madrid.