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El hijo de doña Debbie

El hijo de doña Debbie

Escrito por: Luis Montero Manglano7 noviembre, 2022
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Los madrileños tenemos un dicho: “de Madrid al cielo”, y el gran político de la Restauración Cánovas del Castillo siempre que lo escuchaba solía replicar: “lógico, porque ya se ha pasado antes por el purgatorio”.

El hijo de doña Debbie podría haber suscrito la sentencia canovista dado que algunos se empeñaron en que su estancia en Madrid (el Real y el villano) fuese un calvario más que un purgatorio. Sobre todo periodistas. Los mismos gacetilleros y tertulioides que ahora lloran por la retirada de Gerard Piqué Bernabéu, eximio defensa del Fútbol Club Barcelona que era tan bueno tan bueno que a menudo incluso jugaba de portero. Y todo OK, José Luis.

La misma prensa que solía llamar “despojo” y “ladrón” al hijo de doña Debbie aspira ahora a que nos centremos en lo bueno que ha sido Geri como futbolista y nos olvidemos del personaje. A ver quién me agarra esa mosca por el rabo, que es como escribir el panegírico de Atila el Huno diciendo que, oye, que sí, qué tenía su genio pero, caramba, qué bueno que era en lo suyo.

La misma prensa que solía llamar “despojo” y “ladrón” al hijo de doña Debbie aspira ahora a que nos centremos en lo bueno que ha sido Geri como futbolista y nos olvidemos del personaje

Es de suponer que a Gerard Piqué Bernabéu se le pasará pronto la melancolía de la jubilación. No estén tristes por él. En breve se marchará al Campamento Luis Enrique Para Chicos Molones, que es un sitio superchuli donde un grupete de amigos pasa las vacaciones cantando, navegando en canoa, comiendo helado, a veces jugando un poco al fútbol y, en resumen, pasándoselo teta. Que además este año es en Qatar. Verás qué risas.

Ante la despedida de Piqué (Bernabéu), recuerdo el día que el hijo de doña Debbie se marchó del Real Madrid, que era el club donde había querido jugar desde que era niño. Al hijo de doña Debbie no lo mantearon en el campo ni la prensa le dedicó portadas elogiosas, y algunos madridistas tuvimos casi que rogar a la afición descerebrada de siempre que no lo pitaran cuando fue a celebrar su quinta copa de Europa en el Bernabéu, con el resto de sus compañeros.

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El hijo de doña Debbie se fue de Madrid al cielo. Al cielo de Los Angeles Fútbol Club. Y el que aquí suscribe fue testigo directo de la querencia que tienen en esas tierras por el hijo de doña Debbie. Durante un partido en que jugaba el LAFC, me crucé con muchos aficionados del equipo rival, el Dallas FC, que vestían camisetas con el nombre del hijo de doña Debbie a la espalda. Eso es como si un culé va al Camp Nou llevando una elástica de Luka Modric, para que se hagan ustedes una idea.  Una vez en el estadio (y lo sé bien, porque yo estaba en la grada de los locales) los hinchas del Dallas animaban a su equipo con toda su alma tejana… pero luciendo camisetas con el nombre y el número (11) de un delantero del equipo rival. La liga de Estados Unidos tiene esas cosas que la hacen fascinante. También tiene un VAR que funciona como Dios manda, dicho sea de paso.

Desde el sábado por la noche, además, la liga estadounidense tiene un nuevo y flamante campeón: Los Angeles Fútbol Club. El equipo donde juega el hijo de doña Debbie. Qué cosas.

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En USA el ganador de la liga no siempre es el equipo que consigue más puntos, sino que se decide mediante “play offs”. Se daba este año la circunstancia de que el LAFC había sido el equipo con las mejores estadísticas de esta temporada, pero para asegurarse el campeonato liguero debía vencer en una final al Philadelphia Union.

El partido, como no podía ser de otra forma, transcurrió como un loquísimo guion de Hollywood. La segunda parte acabó con empate a dos en el marcador. Durante la prórroga el portero titular del LAFC fue expulsado. La cosa pintaba negra para el joven equipo angelino, que ya sentía en el estómago el puñetazo de la derrota. Iban a perder. Estaba escrito que perderían. Lo ponía en el guion.

Pero entonces apareció el hijo de doña Debbie y el guion se fue a hacer puñetas.

Desde el sábado por la noche, además, la liga estadounidense tiene un nuevo y flamante campeón: Los Angeles Fútbol Club. El equipo donde juega el hijo de doña Debbie. Qué cosas

Acérquense al fuego, amigo, y les contaré las muchas leyendas que circulan sobre lo que ocurrió en el Banc of Califorina Stadium aquel 5 de noviembre de 2022. Cuando en el minuto 128 de partido los guerreros del negro y dorado del LAFC estaban a escasos minutos de caer derrotados a manos de un ejército de señoritos de Philadelphia. Cuando en el minuto 128 se desató la locura. Aquel minuto 128, que es como se dice “minuto 93” en el idioma de California.

Hay quien dice que fue san David en persona quien descendió sobre el estadio a lomos de un caballo negro y dorado y que de un cabezazo metió el gol que empató el partido y forzó los penaltis. Otros que fueron las Gwyllion, poderosas hechiceras galesas, quienes embrujaron el balón para que atravesara la portería del Philadelphia Unions empujado por el fuego de un dragón. El dragón llevaba una runa grabada a tajos en la espalda con forma de 11. Y quienes lo vieron surcar el cielo de Los Ángeles aquel día juran que era blanco, de un blanco radiante como el fuego de catorce estrellas ardiendo. Y que desde entonces al dragón lo llaman Yr hwn sy’n cario fflam wen fawredd yn ei galon, que significa “aquel que porta en su corazón la llama blanca de la grandeza”, y que dicen los antiguos escritos gaélicos que así eran conocidos los siete caballeros que habían logrado cinco griales de plata en los campos de Europa, y que aquel dragón era uno de ellos. Otras crónicas dicen que Yr hwn sy’n cario fflam wen fawredd yn ei galon se traduce más bien como “vais a mamar polla galesa”, que es lo que el gran rey de Gwyned gritó a los normandos antes de darles cera en la batalla de Great Barrow en 1136, haciendo girar un palo de golf ensangrentado sobre su cabeza.

Otras crónicas dicen que Yr hwn sy’n cario fflam wen fawredd yn ei galon se traduce más bien como “vais a mamar polla galesa”, que es lo que el gran rey de Gwyned gritó a los normandos antes de darles cera en la batalla de Great Barrow en 1136, haciendo girar un palo de golf ensangrentado sobre su cabeza

Pero todo esto no son más que leyendas y habladurías. La realidad es más sencilla, aunque igualmente épica: en el minuto 128, justo sobre la bocina, cuando su equipo iba perdiendo y con solo diez jugadores en el campo; el hijo de doña Debbie se marcó un Sergio Ramos y metió un gol de cabeza por toda la escuadra tras superar en salto a un defensa rival de casi dos metros. Ese gol forzó los penaltis y permitió que Los Angeles Fútbol Club ganara el primer título de liga de su historia.

Se diría que en California empiezan a darse cuenta de quién es el hijo de doña Debbie; pero en realidad ya lo sabían desde el día en que lo ficharon. Sabían que aquel tipo daba buena suerte. Que mientras jugó en el Real Madrid tan solo hubo una temporada que el equipo de Chamartín no ganó un solo título: aquella en la que el hijo de doña Debbie estuvo cedido en el Tottenham. Que las meigas no existen, pero haberlas “haylas”. Y los galeses no cabe duda de que sí que existen. Que se lo digan al Liverpool de Jürgen Klopp.

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El hijo de doña Debbie es ya un héroe para la afición del LAFC y su nombre estará para siempre ligado a la historia de ese club. Como lo está en la historia del Tottenham, en la selección de Gales y en el Real Madrid. Porque eso es lo que hacen las leyendas: dejan su huella por donde pasan en su camino hacia la eternidad. Eso es lo que hace el hijo de doña Debbie.

En Los Ángeles tienen un ídolo nuevo. Aquí en Madrid ya no hace falta que añoremos al Galés Volador. Dios es sabio y cuando te cierra un galés te abre un uruguayo. Un céfiro oriental con brazos y piernas hechos de filos de navajas, que cuando regatea a un oponente le deja cortes sangrantes en las mejillas y mete goles como puñaladas.

Pero eso es otra historia y ya la contaremos en otra ocasión, porque esa leyenda, la leyenda de Valverde, Viento del Oeste, solo acaba de empezar. Hoy toca felicitarse por el hijo de doña Debbie.

 

Getty Images.

Luis Montero Manglano
Novelista. Editor. Profesor de Historia del Arte.

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Estuve en su entierro en el Cementerio de la Almudena.
Caía una leve lluvia, triste, contínua...
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Nunca olvidaré aquella tarde. Tenía 9 años. Esa noticia de Brotons en Telemadrid se clavó en mi corazón. Era mi ídolo junto a Butragueño. Cuánto lloré. #Eterno https://twitter.com/lagalerna_/status/1598999735947304960

Desde el dolor por la eliminación de su selección, @Sebauyanet tiene sin embargo un mensaje optimista sobre el Halcón, libre al fin de quien le puso el apodo.

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