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"El Golpe" de Florentino

"El Golpe" de Florentino

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A Florentino le va la marcha. Sus modales exquisitos y su educación global no entran en conflicto con el hecho de que siempre ponga proa a la tormenta y no se amilane por difícil que parezca el objetivo.

Así ocurrió en las elecciones a la presidencia del Real Madrid del año 2000. Lorenzo Sanz le había practicado una reanimación cardiopulmonar al club que propició que ganase dos Copas de Europa tras casi cuatro décadas de ver las finales por televisión. Tras este gran trabajo de Lorenzo, parecía imposible que alguien le derrotase. Pero apareció Florentino con la baza de Figo bajo el brazo. En realidad, ese era el reclamo, porque la cesta venía cargada de propuestas más importantes y necesarias. El señor Pérez, pidió permiso al portugués para utilizar su nombre durante las elecciones a cambio de tres millones de euros, comenzó la campaña y el resto es historia.

Algún tiempo después, Figo —o Frigo, como decía Don Manué Ruiz de Lopera— vuelve al Camp Nou y recibe una lluvia sonora de rabia y frustración culé. El acomplejado tiende a no entender que un profesional decida dar un paso adelante en su carrera y fiche por un club más grande. Esto es lo que le ocurrió al aficionado azulgrana. Miles de personas decidieron pagar para apelotonarse en un recinto deportivo y enfadarse mucho. Muy útil e inteligente no parece. Algún seguidor blaugrana gritó tanto, que se le cayó la cabeza al campo junto a Figo cuando el diez blanco se disponía a sacar un córner. Para evitar problemas con la justicia, se dijo que fue un cochinillo, pero en realidad la cabeza era de un señor moreno de Hospitalet de Llobregat, si bien es cierto que era un poco gorrino. También llovieron cubatas por fascículos; una botella de JB por aquí, una lata de Coca-Cola por allá y el seny blaugrana congelado en cubitos de gritos de hielo. Todo en consonancia con una afición tan señorial y educada como la culé.

En ese ambiente tan plácido transcurría el choque, cuando Florentino, consciente de lo que había supuesto su maniobra para el futuro del Madrid, decidió encenderse un cigarrillo sonriente —sonreía Florentino, no el cigarrillo—junto a Joan Gaspart ajeno al bombardeo de napalm. Gaspart siempre fue el Sazatornil de las películas de Berlanga, un adulador ridículo y melifluo que pasa la vida perdiendo su dignidad a cambio de hacer un negocio rentable para su bolsillo. Con la diferencia de que Saza fue un tipo y un actor de dimensiones ciclópeas y Gaspart no pasó de ser el señor Burns de los Simpson.

Este momento del cigarrillo sostenido por la sonrisa de Florentino fue capturado en una fotografía que ahora se ha hecho viral. Por cierto, pueden observar que Gaspart lleva una mascarilla verde (es un efecto de lo viajado de la inédita fotografía) que parece de la Guardia Civil. No descarten que la madriditis le llevase a colocarse este elemento de protección con veinte años de antelación.

Si bien Gaspart responde al arquetipo de empresario catalán creado por Berlanga y Azcona, Florentino es Paul Newman en El Golpe. Acaba de birlarle la cartera (Figo) en el tren (las elecciones de 2000) a Lonnegan (Joan Gaspart) y se dispone a jugar una partida de póker en territorio enemigo (el clásico en el Camp Nou) rodeado por los adláteres del presidente culé. Igual que Paul Newman —Henry Gondorff en la película de George Roy Hill—sonríe y juguetea con un cigarro entre los dientes mientras despluma a Lonnegan y le saca de quicio llamándole Loneman, Lonnigan y demás variantes erróneas de su apellido, Florentino hace lo propio con un cigarrillo mientras disfruta de su victoria y del derrumbe azulgrana. Porque ese partido o batalla no se ganó, pero la guerra sí. Figo fue el primer as del póker de galácticos y Florentino disfrutaba aquel día en medio de la tormenta y la adversidad como si supiese que aquella mano ganada al Barça con Figo, iba a suponer el inicio de la segunda etapa más gloriosa del Real Madrid tras los años de Bernabéu, Di Stéfano, Gento, Puskas y compañía.

No podemos asegurarlo, pero fuentes de confianza, aseguran que, una vez concluida esa temporada, con la Liga a buen recaudo, Florentino Pérez se despojó del cigarrillo y del papel de Paul Newman para introducirse en el del Coronel John "Hannibal" Smith y sacarse un habano de la boca mientras decía: «me encanta que los planes salgan bien».

 

Fotografías Getty Images.

 

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