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El fichaje es Zidane

El fichaje es Zidane

Escrito por: Athos Dumas15 agosto, 2017
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Lo anunció en la rueda de prensa previa a la Supercopa de España. Zidane ha firmado ya su renovación como primer entrenador del Real Madrid para los próximos tres años.

No puede haber una noticia mejor. Ni fichar a Mbappé, o a Dembelé o a Aubameyang. Ni siquiera fichar a Messi sería mejor noticia que poder asegurarnos a día de hoy la continuidad de Zidane.

Tras catorce años como presidente, en dos etapas distintas, puede que la mejor decisión de Florentino Pérez la tomase un 4 de enero de 2016, justo al día siguiente de un empate del Real Madrid en Valencia 2-2. En aquél entonces, llovía sobre mojado. Aún coleaba un nefasto 0-4 en noviembre ante el FC Barcelona (con un centro del campo formado por Modric-Kroos-James y Casemiro en el banquillo), una eliminación de Copa ante el Cádiz (por supuesta alineación indebida de Cheryshev), digna de los mejores sainetes de Don Carlos Arniches, de un sistema de juego indefinido y nada preciosista, y de unas relaciones tensas con miembros importantes de la plantilla.

Ese día 4 de enero de 2016, lunes para más señas, el madridismo se levantó encorajinado por un nuevo mal resultado en liga y sometido a una profunda depresión por el futuro que se avecinaba. El Barcelona de Luis Enrique acababa de sellar un año natural 2015 con cinco títulos logrados (todos los posibles, excepto la Supercopa de España), el Atlético de Simeone se alzaba como líder en la tabla clasificatoria, el Real Madrid deambulaba sin rumbo y, sobre todo, sin ilusión, en la liga y recién eliminado de la Copa de Rey.

Florentino Pérez, esa misma mañana, tomó una decisión que a la mayoría de los aficionados y a la totalidad de la prensa nos pareció, en unos casos arriesgadísima, y en otros, un auténtico sinsentido. Quien más, quien menos se acordó en aquellos momentos de ciertas decisiones anteriores de tipo “casero”, como fueron las nominaciones como primeros entrenadores de Mariano García Remón en 2004 o Juan Ramón López Caro en 2005, ambas de lúgubres y aciagos recuerdos.

Florentino decidió que sería el primer entrenador nada menos que el admiradísimo Zinédine Zidane, leyenda del equipo desde 2001 a 2006, Balón de Oro, campeón de todos los trofeos habidos y por haber como jugador, tanto en la selección de Francia como en sus clubs (Juventus y Real Madrid). Pero con nula (o casi nula) experiencia como entrenador de fútbol. La decisión del presidente era de las de “a todo o nada”, y ya había numerosas voces que auguraban que aquello iba a suponer la segunda salida de Pérez como presidente (tras su dimisión en 2006) y una crisis institucional del Real Madrid que ríanse ustedes de la Gran Peste Negra de 1348, que describió tan cruda y deliciosamente Giovanni Boccaccio en su Decamerón.

A las 16:21 de aquél 4 de enero, un periodista que no merece ser nombrado escribió en Twitter nada menos que “Benítez destituido. Le sustituye un entrenador que ayer no le ganó a La Roda”. El fin de semana anterior en efecto, el Castilla de Zidane había empatado 2-2 en La Roda (Albacete). Aquella fue una de las muchas lindezas que tuvimos que leer y escuchar en los días posteriores, como la portada de MD “Parche Zidane”, entre otras.

Tweet del 4 de enero de 2016: "A Rafa Benítez le sustituye un entrenador que no le ganó a La Roda"

Quizás la decisión fue una locura, pero qué bendita locura. En la rueda de prensa del pasado sábado, recién firmada su renovación por tres años más, dijo por ejemplo que “entre el Madrid y yo nunca habrá discusiones” y que “la relación entre el Madrid y yo no es ni de dinero ni de contratos”. Y me lo creo. No en vano, este Caballero del Balompié renunció a su última temporada de contrato –firmadísima– como jugador, la 2006-2007, ya que consideraba que su estado de forma no era Top, que es lo requiere y exije el Real Madrid. ZZ no quería arrastrarse por los terrenos de juego y dijo sencillamente que no. Por mucho que busquen en hemerotecas, no hay muchos ejemplos como éste en la historia del Club.

En anteriores artículos ya me extendí en mi opinión sobre Zidane entrenador. Pero es un hombre que no deja de sorprenderme. En la víspera del partido de Supercopa de Europa ante el Manchester United dijo nada más y nada menos que "El Madrid es el mejor equipo del mundo, siempre ha sido así, y siempre lo será." Hay supuestas “glorias” del Madrid que ni se han acercado a decir palabras remotamente similares.

En 19 meses como entrenador, resumamos sus estadísticas: 88 partidos jugados, 66 ganados, 15 empatados, 7 perdidos; 247 goles marcados (2,8 por partido), 92 encajados. Y lo más importante, 6 títulos cosechados de 8 (tan solo no ganó la Liga anterior 2015-2016 tras un rush final espectacular remontando 11 puntos al Barcelona y muriendo en la misma orilla, ni la Copa 2016-2017, tras ser eliminados por el Celta en cuartos de final en la famosa noche en la que desde las Ramblas nos enviaron “Al carrer”), las 5 finales disputadas hasta ahora (2 de Champions, 2 Supercopas de Europa y el Mundial de Japón) todas ganadas.

Me da absolutamente igual quiénes jueguen mañana en la vuelta de la Supercopa, como me daba lo mismo los que pusiese a jugar el domingo en la ida en el Camp Nou. Como dice ZZ en sus ruedas de prensa, “lo sabréis mañana”. Ni el 4-4-2 o el 4-3-3 o el 4-1-4-1 o el 4-3-1-2. Es igual. Posiblemente, a Zidane le gustaría contar con un repuesto de Morata para este año, pero no se queja de ello jamás ante la prensa. Entiendo que habla donde tiene que hablar, no donde a muchos les gustaría que hablase. Ayer, tras el expolio que sufrió el equipo en Barcelona a manos del nefasto De Burgos, aunque a ZZ se le notaba francamente molesto y enfadado, no profirió ni una sola crítica contra el parcialísimo colegiado. “À tel seigneur, tel honneur, cher Monsieur Zidane".

Hombre de club, es nuestro sabio Merlín de las leyendas artúricas de Sir Thomas Malory, capaz de hacer la luz en tiempos tenebrosos. Todo un personaje que ha completado un enorme aprendizaje  en la sombra cuando muchos presagiaban que era un hombre tímido y apocado, sin cultura ni formación. Y todo eso porque de jugador no daba a la prensa grandes titulares y siempre mostraba cierto nerviosismo ante las cámaras.

Cuando Florentino Pérez lo trajo en 2001 de la Juventus, pareció un gran acierto. Pero cuando lo mantuvo en el club, entre 2006 y 2013, en los despachos primero y en los campos de entrenamiento de Valdebebas después, fue el hallazgo del siglo. La piedra filosofal. El vellocino de oro que tanto les costó encontrar, tras superar mitológicas aventuras, a Jasón y sus galernautas. Perdón, quería decir sus argonautas.

Lo que diga Zidane. No es una frase hecha. Ahora mismo es la realidad. Es el mejor fichaje de este verano, mejor que el mismísimo Kylian Mbappé (que a mí me encantaría que viniese, por otra parte) o Manuel Neuer o Neymar o incluso Pelé si tuviera 50 años menos. Temblaría de miedo si algún día al jeque Al-Khelaïfi, en lugar de buscar cromos para el álbum Panini de la Ligue 1, se le ocurre pensar que necesita a un Coach de verdad, a nuestro Zizou. Pero incluso en ese momento estoy seguro que el jeque estaría pinchando en hueso, Zidane lleva desde 2001 (por lo menos) el germen blanco/madridista (germen muy benigno) inoculado y no hay nada ni nadie que se lo vaya a extraer.