Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
"Ahí pasa algo"

"Ahí pasa algo"

Escrito por: Jesús Bengoechea16 agosto, 2017
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Hemos entrado en otro paradigma y el periodismo deportivo no se ha enterado de ello. El nuevo paradigma es el contexto de la encarcelación de Villar y de las revelaciones derivadas del auto del juez, pero para la prensa deportiva es como si nada de todo esto hubiera pasado, o al menos como si nada hubiera pasado en lo relativo a las ramificaciones del villarato que afectan a la limpieza de la competición.

Es verdad que no hay pruebas claras de la existencia de dichas ramificaciones, y es por ello que la prensa pretende, tácitamente, hacernos comulgar con la hipótesis de que con Villar estaba todo corrupto menos la marcha de la Liga. Sabemos que Villar premiaba a sus aliados y castigaba a quienes le eran esquivos pero, a pesar de que el estamento arbitral dependía directamente de él, esta regla no se cumplía en absoluto en lo tocante a los arbitrajes, donde al parecer no existía el menor caldo de cultivo para beneficiar a los clubes fieles a Villar y hacerles la vida difícil a los clubes que se le enfrentaban. Ahí no. Ahí todo volvía a ser honradez acrisolada, probidad máxima. La competición era (es) la excepción de honestidad dentro de la regla del choriceo. Villar daba partidos a las territoriales que le votaban y marginaba a las que le eran ingratas, pero no hacía y deshacía favores de ningún tipo con los clubes. Era un sinvergüenza en todo menos en su trato con los clubes vía árbitros. "Tú diles que piten lo que vean con independencia de si el equipo al que pitan está conmigo o contra mí", le decía sin cesar a Sánchez Arminio, en llamativo contraste con sus habituales procederes en otros terrenos de su desempeño.

La prensa pretende, tácitamente, hacernos comulgar con la hipótesis de que con Villar estaba todo corrupto menos la marcha de la Liga.

Los datos además, para el periodismo deportivo español, avalan esta tesis de excepcionalidad, o al menos no hay razones para pensar que no lo hagan. Son datos de @maketolari y Juan Pablo Frutos que ya hemos citado. Entre 2002 y 2017, los rivales del Barça en duelos directos en competición nacional sufrieron 70 expulsiones más que las que sufrió el propio Barça en dichos duelos. En el mismo periodo, los rivales en duelos directos contra el Madrid sufrieron 10 expulsiones menos (repetimos: menos) que las que sufrió el propio Madrid. Pronto, si la alarma ante el dato no lo impide, se cumplirán dos años con un solo penalti en contra para el Barcelona en Liga. Pero nada de esto es digno de ser tenido en cuenta en el contexto del proceder de Villar revelado por el auto del juez. Simples coincidencias que no emborronan la fe en la excepción por mucho que todo el mundo sepa que el Barça era un club afín a Villar (Gaspart le salvó el culo en las elecciones de 2004 antes de hacerse cargo de la Vicepresidencia de la RFEF) y el Real Madrid un club enemigo del mandamás. Pero no, hijos, no. Ello no implica que estos datos se deriven de una animosidad de Villar contra el Madrid y una especial devoción por el Barça, expresadas ambas sibilinamente vía silbatazos. ¿Cómo podéis ser tan conspiranoicos como para albergar semejante sospecha?

Mientras Villar estuvo en prisión, varios ex-árbitros poco afines al gran Ángel Mari desfilaron por medios escritos y radiofónicos. Todos coincidieron en decir que con Villar, en el escalafón arbitral, subías si le agradabas y te hundías si no le complacías. Ni uno solo de los periodistas que estos ex-colegiados tuvieron enfrente fue capaz de hacerles esta sencilla pregunta (o repregunta):

-Señor Paradas/Daudén/Etc.: ¿puede explicarnos en qué consistía exactamente complacer a Villar, y en qué consistía el no hacerlo?

"Nunca recibí indicaciones para beneficiar a uno u otro equipo", dijo dignamente alguno de los citados ex-trencillas, como si las instrucciones explícitas fueran precisas en un marco en el cual era público y notorio qué clubes eran amigos y qué clubes eran enemigos de Villar, así como la máxima central del villarato: elevar al aliado, arruinar al que no lo es. Los árbitros se lo pusieron todavía más fácil a los plumillas con lo de "sabías qué ocurría si no le agradabas", pero ni por esas fue nadie capaz de indagar un poco más, quizá porque los límites de las entrevistas estarían marcados desde el principio.

Ahora Villar ya no está en prisión, y tal vez por ello aún reina un temor reverencial. Ha sido inhabilitado temporalmente para el cargo por el CSD, pero la sensación es que su maléfica presencia aún hace y deshace como el espíritu de Rebecca en Manderley. El partido de ida de la Supercopa, cuyo segundo asalto se disputa esta noche, así parece ratificarlo. El arbitraje de De Burgos fue tan tendencioso que el madridismo en las redes arde de indignación a pesar de la brillantísima victoria de su equipo. De tal modo arde el madridismo que hasta Zidane ha saltado. Bien es cierto que lo ha hecho a propósito de la sanción a Cristiano, que con el reglamento en la mano es justa, pero esto es anecdótico si tenemos en cuenta las 763 ocasiones en las que antes tuvo razones para saltar pero se contuvo.

"Ahí pasa algo", dijo críptica pero a la vez elocuentemente Zidane en rueda de prensa. "Pasa que Cristiano fue un irresponsable", le ha respondido ya desde el título de su artículo el periodista Roberto Palomar, que ha acusado también a Zidane poco más o menos que de haberse mourinhizado. Este (Palomar) es uno de los muchos que no se han enterado de que el paradigma es otro. No tengo razones para pensar que Palomar haya sido especialmente indulgente con el villarato, pero él -como muchos otros ilustres compañeros suyos- tuvo 29 años para investigar/denunciar el villarato. Tuvo a su alcance los medios para investigar o para articular una investigación, y se abstuvo de hacerlo. Durante 29 años.

Cristiano fue el domingo un irresponsable, sí. Pero el contraste entre la celeridad ventajista con que Palomar ejerce de monja enfadada ante el hecho de que Cristiano se quitara la camiseta y el silencio de 29 años con todo un régimen de corrupción y pesebreo es demasiado potente, sobre todo ahora, cuando ya se saben tantas cosas. Hay un contraste también entre la virulencia contra el detalle inocuo y la larga tolerancia con el expolio esencial. El madridismo (y, en realidad, cualquier persona de bien) puede hacer el esfuerzo titánico de pasar por alto un pecado de omisión de 29 largos años. Puede ejercitar tanto perdón retrospectivo como sea capaz de poner en juego. Pero (y esto va dirigido no solo a Palomar) no está dispuesto, en adelante, a tragar con más contrastes así por parte de quienes callaron y callaron y callaron y callaron y callaron y.

Las conclusiones sobre este periodismo deportivo que parece no enterarse son claras y desasosegadoras. Están marcados y muy probablemente desacreditados para siempre. Por primera vez su suerte no va pareja a la de Villar. Villar ha salido de prisión. Ellos han entrado en la suya.

No tiene rejas, ni falta que le hacen.