Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
Le talon de Dieu

Le talon de Dieu

Escrito por: Mario De Las Heras29 junio, 2020
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Una de las cosas más encantadoras de Benzema es que apenas toca el balón. El balón de Benzema corre libre por el campo. Es un balón Montessori, cuyo rumbo y movimiento se desarrolla por medio de un trabajo libre. Benzema no le transmite conocimientos. Es el balón el que los adquiere a través de sí mismo.

El balón de Benzema es autónomo. Él no lo toca, sólo lo dirige. Y ese balón se desarrolla plenamente. Ahora lo estamos viendo después de tanto tiempo. El balón de Benzema ha crecido y es intelectual, moral, social y emocionalmente independiente. El balón de Benzema suena como un haiku.

Cuando ese balón duda, Benzema lo dirige con un simple toque. Cuando está perdido él lo recoge con su amoroso empeine y lo tranquiliza. Ese pie es una batuta minimalista que, en cada movimiento, incluye actos enteros, escalas interminables de corcheas y semicorcheas, fusas y semifusas.

Y siempre parece que no es nada. Hay que detenerse y escuchar. Ayer en Barcelona dio un recital de educación de balones. Ese balón que le llegaba se sentía al instante en su medio, en el microcosmos benzemista donde lo comprende todo. Si el balón se desviaba, Benzema acudía solícito a encaminarlo.

El balón de Benzema se ha hecho mayor y domina el entorno de su vida de una forma nunca vista. El balón se mueve y Benzema apenas lo toca. No hay que tocar mucho las cosas. Es un tocar diferente. Un tocar respetuoso, religioso. Ese balón se despistó ayer y quedó momentáneamente extraviado en el vértice del área pequeña.

Benzema lo vio y fue a buscarlo acompañado del defensor españolista, que también lo quería. Benzema puso el cuerpo por delante para protegerlo. No quería que nadie lo tocara (y menos el defensor blanquiazul) para que él solo supiese encontrar su camino. Benzema esperó unas décimas de segundo, pero se alejaba sin solución en sentido contrario.

Fue cuando se abalanzó sobre él como una sombra protectora y le devolvió la vida que se le perdía con un talonazo de espaldas que lo dejó en la punta de la bota de Casemiro para que este lo rematara.

La punta de la bota de Casemiro era el tren al que se subía ese balón para ir a la universidad y hacerse adulto, mientras el madridismo le despedía en pie desde el andén con lágrimas en los ojos, recordando lo pequeño y lo bonito que era cuando nació de aquel talón.

 

Fotografías Getty Images.

Ha trabajado en Marca y colaborado en revistas como Jot Down o Leer, entre otras. Escribe columnas de actualidad en Frontera D. Sobre el Real Madrid ha publicado sus artículos en El Minuto 7, Madrid Sports, Meritocracia Blanca y ahora en La Galerna.

6 comentarios en: Le talon de Dieu