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Dos vertientes de la humildad

Dos vertientes de la humildad

Escrito por: Antonio Escohotado28 abril, 2018
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Los muchos años deben haberme convertido en un bicho raro, porque pasé el primer tiempo disfrutando mucho con la nueva exhibición de permutas que permite la plantilla del equipo, viendo cómo combinan Bale y Ceballos, o Kovacic con Llorente. Los dos goles fueron un tanto churros, y de nuevo se produjo una exhibición de tiros fuera o al muñeco; pero fue ameno por novedoso y quizá sobre todo por el despliegue del Leganés, un producto trabajado con esmero, que saca la pelota cada vez como quien ensayó largamente los apoyos, y jamás omite ir a fondo en todos los unos contra uno.

Esta vez no se produjo el formidable disparo de Eraso a la escuadra, que ocurre pocas veces en la carrera de un jugador, aunque sí dos tiros a los palos y un gol poco estimulante para la zaga madridista, retratada por algo tan desconocido en su rival como la desidia. Contar con dos excelentes interiores marroquíes de cráneo pelado -Amrabat y El Zhar- me tuvo bastantes minutos sumido en el desconcierto de confundirles, pero acabé aprendiendo a percibir sus diferencias, y a disfrutar con un equipo admirable por lo contrario del Madrid,  que es sacarle brillo a cada mínimo activo.

Del segundo tiempo salí decepcionado, sobre todo tras la aparición de Asensio y Kroos, porque Ceballos se fue apagando, Achraf a enredarse con su bisoñez y Theo a dar muestras de perfecta incapacidad para dar un pase que no sea en corto o hacia atrás. Insiste en conducciones verticales donde su indiscutible potencia no acaba de salirle bien una sola vez -cuando ya está terminando la temporada-, tampoco se emplea contundentemente en defensa, y me temo que su aventura merengue pende de un hilo. Llorente volvió a demostrar sus mimbres de jugador fuerte y hábil, por más que sigue sin tirar o asistir con tino cuando también para él se cumple un ciclo. Bale, por su parte, marcó, pasó y regateó bien, además de defender con tesón, dando una nueva muestra de profesionalismo y clase, por más que esto último se mantuviese en niveles de 7 raspado.

De Benzema sigo prefiriendo no hablar, pero termino recordando el bochorno de la última media hora, donde por pitos o por flautas el equipo de casa no logró llegar una sola vez cerca del área contraria, porque docenas y docenas de pases imprecisos siguieron a cada recuperación. La única excepción fue una entrada fulgurante de Asensio terminada en un cañonazo de Bale que salió alto por poco, pero no deja de ser una miseria.

Escritor de una veintena de obras de referencia, como Historia General de las Drogas, Caos y Orden o Los Enemigos del Comercio. Su hijo Jorge administra sus RRSS. @aescohotado

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