Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
¿Desvanecimiento atlético a la vista?

¿Desvanecimiento atlético a la vista?

VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

La Liga es una competición deportiva cuyo cariz de espectáculo de masas y, por ende, económico ha ido ganando importancia con el tiempo. Que exista tanto dinero en juego significa que cabe la posibilidad de que alguien experimente ganancias o pérdidas cuantiosas y que haya muchas familias que dependan de ello para vivir. Este hecho conduce a que no todo se pueda dejar en manos del azar, la prueba está en que el propio sorteo del calendario liguero está condicionado; se busca destacar los clásicos, que no coincidan equipos de la misma ciudad, adaptarse a las posibles obras, etc. Es un hecho, no es nada ilegal.

También sabemos de la imperfección de la conducta humana y la tendencia natural a que un porcentaje de nosotros incumpla las normas. La historia nos dice que por mucho que la ley se endurezca no se va a dejar de infringir. La prueba está en que los castigos se han ido racionalizando a lo largo del tiempo y ahora existe menos violencia e inseguridad que en tiempos del ojo por ojo, aunque haya quien esté interesado en hacernos creer lo contrario para medrar a costa de los temores y la ignorancia ajenos.

Ayer, el Atlético de Madrid venció al Alavés y se distanció dos puntos más del Sevilla, que empató en casa con el Valladolid. Tras adelantarse por 2 a 0 tras un penalti al menos discutible sobre Marcos Llorente, Savic y Koke, apercibidos de sanción, vieron tarjeta amarilla, por lo que cumplen ciclo y no se enfrentarán al Barcelona la próxima jornada. Sin duda, la ausencia de ambos jugadores supone una merma importante para el potencial rojiblanco.

El ideal de cualquier evento como la Liga es mantener el suspense hasta el final para maximizar beneficios y cualquier acto que ayude a ello será visto con buenos ojos por quien esté al mando de la competición. El instinto de supervivencia es innato y, al menos en la cultura occidental, hacerse el harakiri no es común, sobre todo si hay dinero de por medio.

El barcelonista ve al atlético con cariño porque no hay nada más que un enemigo común y los colchoneros sufren el síndrome de opacamiento madridista histórico

En el trío Real Madrid-Barcelona-Atlético existe una asimetría de filias y fobias. Los madridistas ponderan que venza su equipo por encima de todo, se suelen alegrar de que pierda el Barça, sobre todo, si beneficia al Madrid y a una gran parte le importa un bledo lo que haga el Atleti. Incluso algunos no ven mal que gane ciertos partidos importantes para ellos que no influyan al Madrid. El aficionado culé es derrotista, quejicoso y su principal objetivo es que no gane el Madrid, aunque es cierto que en los últimos lustros ha disminuido algo su complejo y ha valorado más las victorias propias. El barcelonista ve al atlético con cariño porque nada une más que un enemigo común. Los colchoneros sufren el síndrome de opacamiento madridista histórico, basta echar un vistazo a las bufandas de sus aficionados para observar un alto porcentaje de ellas con la leyenda «antimadridista». Hacia el Barcelona existe un cariño motivado por la misma razón de unión frente al adversario común expuesta con anterioridad, pero de naturaleza diferente. El Atleti es esa persona que más enamora de su pareja cuanto peor la trata esta.

Es obvio que, si el Atlético se jugase un título o la inyección económica de participar en Champions, daría la vida la próxima jornada contra el Barcelona. Tampoco está en duda que el Cholo es capaz de hacer asado con aquel jugador que no se vacíe en el campo. Aunque también es innegable que tener la clasificación para la Liga de Campeones casi asegurada resta motivación y la imposibilidad de contar con dos jugadores como Savic y Koke, disminuye la capacidad futbolística colchonera. Si se añaden el antimadridismo rojiblanco y las ganas de agradar al Barcelona no sería raro un nuevo desvanecimiento atlético y que se repitiese otro Barça-Atleti con victoria culé por incomparecencia anímica colchonera, que casualmente vendría de perlas a la Liga para mantener la emoción hasta el final con el consiguiente beneficio económico que ello supone.

Pero lo que todos parecen olvidar siempre es que el Madrid es grande porque conoce estas circunstancias y no las utiliza como excusa, no se queja de favoritismo hacia el Barcelona porque sería ponerse a su misma altura, y solo se dedica a ganar.