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Arthur y Pjanic se casan

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Arthur y Pjanic se casan

Escrito por: La Galerna28 junio, 2020
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Reconocemos que nos gusta especialmente el titular con el que sale hoy a los quioscos el diario As. Qué grandes recuerdos nos trae aquel gol de Tamudo en el Camp Nou mientras el Madrid jugaba en Zaragoza, cuando se alinearon los astros y Van Nistelrooy empujaba un balón sobre la línea en aquella Liga frenética para el recuerdo. Es cierto que de haber marcado ayer Nolito, segundos antes del final del partido, la ocasión más clara de la historia, sería incluso más ancha la vía libre que le concede la portada de Marca al Madrid, pero valga el empate culé para que hoy sea casi imperativo ganar al Espanyol y que el liderato ya no sea solo cosa de la diferencia de goles.

Como diría Rod Stewart, Tonight's the night. Es el momento de sacarle partido al desconcierto culé, tras no pocas ocasiones en que -debemos reconocer para estar atentos- esto mismo se nos puso bien cerca sin que supiera el Madrid aprovecharlo. No es poca cosa esto que ofrece el fútbol, amigos. No es poca cosa que siempre vuelva a ser posible la remontada, que siempre quepa alcanzar aquello que no fue, que hoy vuelva a ser el momento más importante y que ese hoy prometa (y lo cumpla) renovarse mañana.

Cómo no nos va a gustar esto del fútbol si es capaz de instarlarnos en un presente irrenunciable, en el más contante y sonante, que a la vez volverá a resonar renovado mañana. Cómo no nos va a gustar esto del Madrid si es el equipo que más cuenta y que más suena, si es el lugar donde más se actualiza y revoluciona el tiempo, donde el presente de un partido contra el Espanyol es la ocasión más propicia de todas, la más acuciante, la más irrenunciable, y a la vez, tan propicia, acuciante e irrenunciable como otras que ha habido y habrá. En definitiva, cómo no nos va a gustar esto si, siendo un deporte, es sobre todo un juego, que se renueva y queda quieto, que comienza cuando acaba de acabar, que empieza siempre por primera vez cada vez que empieza. Empecemos entonces hoy a ganar esta Liga.

En la prensa culé, claro, el presente se ve de otra manera, se ve "de la ilusión al desencanto", del rosa al amarillo, según reza el título de aquella estupenda película de Manolo Summers. Y así, amarilla (y roja) aparece hoy la portada de Sport, no sabemos si en claro reconocimiento de intenciones periodísticas o con la motivación performativa de que nos pongamos gafas de sol para verla, tal vez en 3D, tal vez en Cinemascope.

No hay duda de que algo de película es la cuestión Arthur-Pjanic. Pero, como suele ocurrir en Can Barça, es siempre una película amable, de fácil digestión para los estómagos acomodados a que no surja polémica alguna, a que aquí no pase nada pase lo que pase, por ejemplo, que el citado centrocampista brasileño viaje a Turín horas después de empatar en Vigo para pasar el reconocimiento médico con la Juventus. Tranquilos, que nadie se preocupe lo más mínimo, esto es normal y si no lo es, ya hacemos nosotros que lo sea. Beso final. Se casan. Tienen hijos. Fanfarria. The end.

Nuestro amic Arthur, que hace diez días era el nuevo Xavi Hernández, al final se ha quedado en el nuevo sí pero no azulgrana. Otro más. No importa cuántos haya, porque ya decimos que el entorno culé (que a veces parece llegar hasta Sebastopol) es especialmente hábil en paletas de colores y atrezo. Allí a todas las películas rojas o amarillas, a todas las películas llamativas, tensas u oscuras, se les pasa un filtro rosa que resulta divino de la muerte, tal vez para que los niños del mundo no se alarmen con las verdades del barquero. Miren ustedes para otro lado y verán qué foto más estupenda les queda, lo fantásticamente retratados que van a quedar para siempre.