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Dejad que los niños se acerquen al fútbol

Dejad que los niños se acerquen al fútbol

Escrito por: Hank4 noviembre, 2023
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No se me ocurre siquiera cómo describir los sentimientos que despiertan en mi ser los últimos acontecimientos que los aficionados al fútbol estamos teniendo la desgracia de contemplar. No pretendo con este texto promulgar un alegato a la afición madridista porque, aunque las víctimas estén siendo aficionados del equipo blanco, no creo que ni este texto ni el tema vayan de colores. Hace escasas semanas, en los prolegómenos del derbi madrileño que enfrentaba al Atlético de Madrid con el Real Madrd en el Civitas Metropolitano, una niña que apenas contaba 8 años era increpada, insultada y amenazada mientras paseaba por los aledaños del estadio con su tía y su hermano, aficionados ambos del equipo colchonero, por cierto, por una panda de individuos sencillamente incalificables, siempre y cuando no queramos utilizar las palabras más malsonantes que habiten en nuestro vocabulario. Su terrible crimen era nada más y nada menos que llevar una camiseta madridista de Vinicius Jr. Quizá el hecho de ser de color fuera una agravante para tamaño delito. Me van a disculpar que transcriba aquí los insultos y amenazas que tuvo que recibir, perdonen que me repita, una niña de tan solo 8 años: “Fuera vikingos, monos no, negra de mierda, madridistas hijos de puta, marchaos de aquí, os vamos a matar”.

Frente atlético bufanda Real Madrid

Hace tan sólo unos días, previo al clásico disputado entre el Real Madrid y el FC Barcelona, una familia acudía a disfrutar del partido cuando tuvieron la desgracia de vivir una situación similar. Según el padre de familia, entre 20 y 30 energúmenos, supuestamente ultras del Barcelona, comenzaron a acosar e insultar a uno de sus hijos, un niño de 7 años que padece trastorno de espectro autista, simplemente porque llevaba una bufanda del Real Madrid (bufanda que además había escogido no por su afición futbolera, sino simplemente porque le gustaba el color blanco), llegando incluso a lanzarle un petardo, con las consecuencias que ustedes pueden imaginar en una persona con semejante condición. “Cerdo, perro, hijo de puta. Quítate eso, que te lo vamos a quemar.”

La sociedad actual, turbada sin duda por otras cuestiones de mayor importancia, las que le hayan presentado sus líderes políticos en la última semana, lleva tiempo dejando pasar de largo que el fútbol haya sido tomado por gente que no debería tener cabida en una sociedad cabal. Se ha normalizado que en el fútbol se vean imágenes como las que acaban ustedes de leer sin que nadie haga nada. Ya el año pasado se convirtieron en rutina los continuos insultos racistas contra un jugador, prácticamente un niño también, y no hubo represalias hasta que otros países pusieron el foco en los lamentables hechos y España vio expuesta con la vergüenza que correspondía su indecente desnudez.

Vini racismo Mestalla

Este no es un texto dirigido a los incívicos protagonistas de estos repugnantes episodios, principalmente porque ni tengo fe en su capacidad de rectificación, ni dispongo de tiempo ni de ganas para tratar de encontrar en la pasión futbolística o en la defensa de sus colores la justificación de sacar a relucir los más primitivos instintos que pueda tener una persona para asaltar, insultar o amenazar a niños menores de 8 años por la camiseta que llevan o el color de su piel. Tampoco albergo esperanzas de que sus facultades mentales les den para permanecer delante de un texto como este el tiempo suficiente como para leerlo y comprenderlo.

No, este texto va dirigido al resto de la sociedad, la que aún guarda, espero, valores como el respeto, la tolerancia, la educación y la amabilidad en un piso superior al de su afición futbolística. A esa sociedad, en los últimos tiempos aletargada, me gustaría recordarle que el fútbol debe ser un lugar de encuentro, de concordia y de disfrute, muy por encima esto de la competitividad. Que no se puede permitir que el miedo sea un sentimiento que nos atenace ante la perspectiva de algo tan natural como ir al estadio a ver un partido con tu hijo o con tu familia llevando una simple camiseta de nuestro equipo. Me gustaría recordarle que somos más, muchos más, los que podemos y debemos ir a disfrutar del deporte y el club a los que amamos junto a personas del equipo contrario y que la rivalidad deportiva no puede hacernos perder la perspectiva de defender una situación de injusticia social como las que tuvieron que vivenciar esas dos familias.

Retiran bandera

Hace unos años pude presenciar una situación que afortunadamente no llegó a mayores entre aficionados de los dos equipos que se enfrentaban aquel día (no diré cuáles para que nadie pueda ponerse una medalla que deberíamos tener todos bordada en nuestro ser y de la que nadie debería tener la necesidad de presumir). Un joven iba con la indumentaria de su equipo, ese día visitante, y antes de entrar al estadio comenzó a ser increpado por “aficionados” del equipo rival. Aquel día pude presenciar como otros aficionados de ese mismo equipo se encararon con sus “compañeros” y rodearon al joven para protegerlo de los ultras, mientras lo tranquilizaban y le aseguraban que allí no le iba a pasar nada. En su día, me pareció un acto normal, lo que debería suceder siempre, vaya. No sé cómo de lejos estaría de repetirse una escena así en la actualidad, al menos en los partidos de máxima tensión, pero horroriza pensar en que paulatinamente el fútbol va escapándose de las manos en las que debería estar para posarse en las de los violentos. Este es el fútbol con el que están creciendo los niños de esta nueva generación. Un fútbol para el que tienes que llevar un abrigo o sudadera de precaución que tape la camiseta con la que estás acudiendo a un estadio y en el que debes tener la cautela de no celebrar siquiera los goles de tu equipo por temor a que sufra tu integridad física. No es pertinente que los jóvenes de esta era conciban con normalidad este tipo de situaciones en el deporte rey de este país.

Vini Mestalla

Quizá me exceda al dotar de responsabilidad a la sociedad aficionada al fútbol de este país, porque no es justo volcarla enteramente en los que van cada fin de semana a animar a su equipo sin buscar problemas ni meterse, pero precisamente ahí es dónde está una de las claves de este tipo de escenas. Ya no es suficiente con esa actitud porque generalmente este tipo de escenas no se ven por parte de un único individuo, sino que, como animales salvajes y carroñeros, buscan atacar en grupo y, normalmente, a una víctima o víctimas débiles, que estiman no van a ofrecer una gran defensa. No basta con ignorarlos. Hay que señalarlos, denunciarlos y poner a prueba su cobardía, pues no están sino a un conjunto de personas medianamente grande de distancia de titubear y marcharse a otro lado en busca de otra presa fácil que no deben encontrar indefensa.

Sé que resulta injusto que sean las aficiones de este país las que tengan que lidiar con este problema cuando son las altas esferas las que lo han generado o permitido. Desde una liga que no impone los castigos necesarios a los clubes para que estos se responsabilicen y se encarguen de que este tipo de actos sean perseguidos y erradicados en nuestros campos hasta unos medios de comunicación que instigan una pasión futbolística cada vez más radical a través de la presencia de tertulianos cuyas opiniones traspasan lo deportivo hasta alcanzar unos niveles de odio inusitadamente elevados para alguien que está tranquilamente sentado delante de un micrófono, y cuyo mensaje desgraciadamente cala bien hondo en el oyente u espectador predispuesto a ello. Es cierto que hay gente que no necesita excusas para hacer del deporte su medio de sacar a relucir su violencia (no me gusta llamarlos gente, no me gusta humanizarlos, en general), pero también hay personas en las que estos mensajes como los de Pedro Morata o las portadas y la línea editorial de Superdeporte están generando una actitud extremadamente iracunda y rabiosa, no ya sólo en redes sociales sino también en los terrenos de juego, contra un jugador cuya actitud ha mejorado notablemente con respecto a la del año pasado. De poco sirve el cinismo de unos medios que dan visibilidad a los ataques de ultras a niños cuando a la noche siguiente están en mitad de un debate en el que unos tertulianos maleducados que no se dejan ni hablar los unos a los otros están mostrando una actitud que no debe de diferir en demasía de la que ejercen aquellos a los que decían repudiar el día anterior.

Pinochius Superdeporte

La nobleza de Tchouaméni, un jugador moderno, pero con una mentalidad old school, es la que marca el camino. Estoy convencido de que Gavi sí que tuvo algo que ver en la lesión que va a mantener apartado a Aurélien un par de meses de los terrenos de juego, pero el francés, en un acto que enmarca su grandeza, vio la que le estaba cayendo al sevillano en redes sociales y salió a su rescate sin importar la rivalidad de los clubes que defienden ambos. Lo fácil habría sido quedar callado o hasta subir una foto de la herida de guerra en sus redes sociales, pero Aurélien nos demostró y recordó a todos que se se puede ser noble y decente aun viviendo en tiempos que no lo son, reduciendo el linchamiento semi público a quien no deja de ser un compañero de profesión.

Este es el fútbol en el que merecen crecer nuestros hijos: un fútbol en el que la rivalidad no sea impedimento para reflejar los valores que se le suelen atribuir a este deporte como el respeto, el compañerismo, la pluralidad, la deportividad y la educación. Un fútbol en el que imágenes como la del aficionado del Athletic en medio de la fiesta txuri urdin en el nuevo Anoeta no sea una anécdota sino una norma general. Un fútbol en el que se pueda ir sin miedo a un campo ajeno, portando con orgullo los colores de tu equipo con el único objetivo de animar y disfrutar del encuentro. Ya sabemos quiénes y cómo nos han robado la competición durante largos años, pero, por favor, no dejemos que otros nos roben también el fútbol.

 

Getty Images

6 comentarios en: Dejad que los niños se acerquen al fútbol

  1. No lo hará, pero debería leer este magnífico artículo Javier Tebas y cerrase el,grifo de la publicidad a aquellos medios que albergasen apologetas del odio.

  2. Desgraciadamente los aficionados violentos habitan en nuestro fútbol desde hace bastantes años. Recuerdo incidentes de grupos como Ultrasur, Boixos Nois, Frente Atlético, etc, casi todos los fines de semana. Es cierto que ese comportamiento no era extensible al resto de aficionados, algo que si está sucediendo en el momento actual, y que además clubes como el Madrid erradicaron a los violentos de sus estadios. Prácticamente todos, excepto los de un equipo de Madrid que, al contrario del resto de equipos, campan a sus anchas y tienen más poder cada año, protegidos por sus dirigentes. Como dice Hank es vergonzoso que medios de comunicación escritos como Súper Deporte fomenten ese odio y violencia hacia, en este caso, el Real Madrid (si esa es la línea editorial para vender más demuestra la catadura moral de esta gente). Además de vergonzoso, da mucha pena escuchar o ver programas de radio y televisión donde apenas se habla de fútbol, donde se les da cabida a personajes que se dedican a faltar al respeto a jugadores, aficiones, que incitan a la violencia, y que desgraciadamente abundan cada día más. Por no hablar de cadenas como GOL, propiedad de un un personaje que odia al Madrid y a España, cuyo único cometido es beneficiar a su equipo, del que es socio y avalista, y que probablemente en un futuro cercano sea su CEO. Por todo ello soy muy poco optimista respecto a que se normalice esta situación actual que se da en nuestro fútbol. Enhorabuena por el artículo.

    1. Lo de Super deporte es efectivamente vergonzoso y repulsivo, pero no deja de ser un medio con una línea editorial muy marcada. El que lee Super deporte sabe que va a consumir un producto muy sesgado y partidista. Más preocupantes son los medios que ofrecen (y crean) opiniones igual de radicales llevando a tertulianos que van con una supuesta etiqueta de neutrales como en Cope o Ser. Gol tv ya es cada vez menos esto, pues se le ha caído definitivamente la careta que tapaba a Barça TV. Es muy triste el panorama futbolístico español.

  3. Maravilloso artículo.
    Y me quedo sobre todo en la parte de las culpabilidades. Es terrible que con las cosas que vemos a veces los clubes se escondan, el poder político se inhiba y los medios de comunicación lo blanqueen. Hay que recordar que ha habido incluso muertos dentro y fuera de estadios.
    Yo he estado en el Bernabéu teniendo al lado aficionados incluso de Atleti y Barsa, y jamás ha pasado nada, ni un insulto, nada de nada salvo plácida convivencia. Ello por no hablar de la expulsión de los ultras por parte de Florentino. Lástima que sirva de poco habida cuenta del comportamiento de algunos clubes y ciertos medios. Hay que desterrar cualquier violencia del deporte.

    1. Creo que lo que más me enorgullece de ser madridista es poder ver como en nuestro estadio puede entrar cualquiera con la camiseta rival sin que se sienta incómodo o atemorizado. Expulsar a los ultras seguramente haya sido el acto más valiente e importante que ha llevado a cabo Florentino.

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@lagalerna_ Guardiola es como Julio II, que según Erasmo de Rotterdam, cuando murió le daba consejos a Dios sobre cómo administrar el Paraíso; al final lo acabaron expulsando por brasas y dijo que se construiría un Paraíso mejor y más bonito.

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