Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Crónicas
Crónica del Rayo Vallecano, 2; Real Madrid, 3

Crónica del Rayo Vallecano, 2; Real Madrid, 3

Escrito por: Mario De Las Heras23 abril, 2016
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Yo miré a ese graderío de justa, un graderío medieval con sus banderines al viento y me pareció ver a todos. Estaba Robin, por supuesto, y Little John, y Guy de Gisborne, y Fray Tuck y Will Scarlet. Estaban todos con capucha bajo la lluvia de Nottingham, más bien el bosque de Sherwood que era el campo del Rayo.

El madrid campeaba, tomando rápida posesión de esas tierras. Bale la mandó al palo tirándola por el lado difícil. Un disparo que no se vio y que borraron instantaneamente del recuerdo los vallecanos, con órdenes de meterse en el área contraria a mogollón. Cero, cero, diez era el esquema de Jémez. Diez futbolistas en un Seiscientos y con todo el equipaje de viaje al pueblo, como en los sesenta.

Así pasa lo que pasa durante el trayecto. Basta que se le caiga a alguno algo como para luego encontrarlo. Eso es lo que le pasó al Madrid:  se le cayeron dos balones al suelo y alguien les debió de dar una patada que acabó con ellos en la parte del conductor, salvando los sillones y las piernas de la familia. La abuela abanicándose y el bebé llorando. Ay, Chencho.

Fue cuando Zizú se quitó el chubasquero y se puso el abrigo. Ya estábamos todos porque el abrigo de Zidane es un jugador más y se notó. Aunque más que el abrigo fue el gesto: la madre remangándose, haciéndose un moño, subiéndose las faldas y diciendo: "verás tú cómo arreglo yo esto".

Luego vino un período de tikitako, que es la versión vallecana de esa moda horrenda de los pantalones pirata. Hoy en día (y entonces, aunque el personal estaba obnubilado) jugar como el Barsa de Pep no es sólo llevar pantalones pirata sino acompañarlos con chancletas y camiseta sobaquera.

Con todo eso, además, el campo del Rayo es una trampa. Tiene túneles subterráneos por donde salen los locales sin previo aviso. Salidas de emergencia, escapatorias. De no ser tan osado, tan tikitako, el Rayo podría hacer de su feudo un fortín. Crear un ambiente wolfsburgués, hacerse un Rayo Vallecansburgo y poner en un aprieto a todo visitante.

El Madrid, por momentos, sentía esa confusión. No sabía si estaba en Sherwood o en Alemania con el campo encantado. La lluvia era fantástica como decía aquel en el concierto de U2 de las Red Rocks: "Es como en Irlanda, ellos se sentirán identificados. Será un gran concierto". Y lo fue.

El Madrid perdía el balón muy arriba y provocaba esos contraataques delicados que luego venía a contradecir Bebé haciendo retumbar Vallecas como un bisonte. El Madrid seguía intentando acabar las trenzas. Lo intentaban Bale, Isco, Jesé, pero salían piernas de los árboles. No había manera de cruzar el bosque con los bolsillos llenos.

Los balones largos eran un gustazo de la localidad. Yo no paraba de decirles en la intimidad que tenían que ponerse a jugar al futbito en un campo como ese. Pisarla como saben mejor que nadie; como Isco, como Marcelo, como Benzema. Ellos son pisadores profesionales, que es una categoría con el mismo estilo de las grandes estrellas del póker, o del billar.

En el Madrid siempre tenemos al Gordo de Minnessota y a Eddie Felson, los dos juntos. Es tan pequeño el campo que Pepe apareció por la línea de fondo y al darse cuenta, ya que estaba, ensayó un par de recortes y provocó un córner. Bale la cazó en un salto de bailarín con la cabeza y marcó para el Madrid.

Vallecas Bale

Ya vimos otro partido. Marcelo driblaba (Marcelo cuando se pone a driblar parece Teen Wolf en la cancha de baloncesto) y Kovacic arrancaba como si fuera el tiro de una carreta de colonos. Lástima siempre del último pase, del último disparo. Pero todo se andará. O, visto lo visto, se arará.

En la segunda parte salió el sol aunque Benzema se había lesionado. Yo quiero pensar que esto es una señal de Dios, que por supuesto es del Madrid. Pisaba el Madrid pero le llegaba la pelota a Jesé, sin desborde, y había que volver a empezar. Los blancos se estaban echando al monte arrastrados por Isco, que tiraba de ellos con una cuerda. En una de esas, Danilo se fue por la banda, venciéndose, vertiéndose, y puso un centro por alto en boca de gol que remató como Hugo Sánchez ¡Lucas Quinto! adelantándose al Rayo al completo con Seiscientos incluido.

Lucas ya celebra los goles con temple, no con la alegría del invitado, porque ya es importante. Tiene peso y calidad y clase y no es ningún advenedizo. Es una estrella del Madrid hecha a sí misma. Que lo cuiden. Un jinete salido de pronto de la infantería que avanzaba en el campo.

Isco no paraba de taconear. Cuando Isco se pone a taconear (ya saben, con gusto, no para guiris) la emoción es intensa y los espacios enormes. En un ataque el malagueño se metió bien entre líneas, adelantándose la pelota en el momento justo y apoyándose en Jesé, que lo hizo a la perfección de pivote, para luego abrir a Bale, esa ninfa del bosque.

Si Bale era la ninfa, Isco era el hada que se llevaba tras de sí a toda la defensa, y habilitaba y luego golpeaba (también era un áuriga), con el látigo a sus caballos, ¡que cáballos!, Lucas, Jesé y Gareth.

Salió Modric por el canario. Alegría y dinamismo puro en los cambios. Lucas robó y salió conduciendo el balón como siguiendo sin salirse de él por un carril bello e imaginario. Lucas inventa carriles y claro, tuvo que pararle a las bravas Iturra. Lucas juega al toque con precisión y luego inventa. Decía Picasso que los buenos artistas copian y los genios roban, esto es lo que hace ese canterano del amor, como el verano.

Modric salió sin ritmo a esas horas. Lógico. Pero se fue pegando a Bale y entre los dos construyeron algo pinturero. Gareth lanzó una falta como si fuera a hacer un salto de altura, marcando los pasos. Después Toni y Luka se encontraron en el área rival y se asustaron como si se hubieran encontrado de repente en una casa encantada. También lógico.

Se fue Kovacic para que entrara James y poco después, en el minuto treinta y cinco, Bale, aprovechándose de un fallo, se lanzó a tumba abierta sin que nadie pudiera seguirle. Yo vi aquella fotografía de Carl Lewis corriendo por los aires para saltar en longitud en Los Ángeles 84 y maravillar al mundo, y luego vi entrar el balón.

Más tarde Rat quiso romperle el tendón de Aquiles. Otra tarjeta roja sin sacar, justa, que quizá hubiera evitado algún susto al final. Se me quitó la mala leche con esa imagen adorable de Pepe atándole los cordones a Keylor, mientras la lluvia arreciaba y aquello parecía el final de Le llaman Bodhi: hasta la placa de Johnny Utah vi caer sobre la playa.

LAS NOTAS

Keylor: Destaca (D). Lo ve todo.

Marcelo: Destaca (D). Fallón en defensa, aunque rectificaba. En ataque es un demonio. El hombre lobo.

Pepe: Destaca (D). Está como hace cinco años.

Varane: Progresa Adecuadamente (PA). No es campo para su zancada.

Danilo: Progresa Adecuadamente (PA). He soñado que un gol suyo, un gol maravilloso, nos da la Undécima.

Kovacic: Destaca (D). Sale bien pero no acaba. Luego vuelve a salir bien, pero sigue sin acabar. Acabará.

Isco: Destaca (D). La farándula domesticada. Serio sin perder la alegría. Un gusto.

Kroos: Destaca (D). Lento en alguna acción, pero manda.

Jesé: Progresa Adecuadamente (PA). Sin suerte en el desborde. Bien al toque.

Benzema: Progresa Adecuadamente (PA). Curita sana.

Bale: Destaca (D). Qué velocidad, qué agilidad, qué clase.

Modric: Progresa Adecuadamente (PA). Le rebotaba demasiado el balón en los pies.

Lucas Quinto: Destaca (D). Canterano maravilla.

James: Exento.

Zidane: Destaca (D). Cómo nos sienta a todos ese abrigo.

EFEMÉRIDE DESTACADA

Nace Roy Orbison, cantante estadounidense (1936)